El refuerzo positivo y la salchicha…

No son pocos los dueños de perros que me comentan, al explicarles que vamos a trabajar con premios, que si van a tener que ir siempre con salchichas en sus bolsillos…Esto me genera dos cuestiones, la primera es que si vamos a reducir el refuerzo positivo como darle salchichas al perro y la segunda, ¿sería tan descabellado ir siempre con premios en el paseo?

Empezaré con la segunda. Hoy en día sacamos a nuestros perros atados con una correa, primero porque es obligatorio en prácticamente cualquier lado y segundo porque les controlamos mejor. Además, vamos ataviados con las bolsitas para recoger sus excrementos, algo impensable hace unos años y que ahora hasta existen unos porta bolsas la mar de monos. Por ello me pregunto, ¿realmente es tan preocupante echar unos trocitos de premio al bolsillo? Si con eso conseguimos que nuestro perro nos obedezca más, esté más pendiente de nosotros durente el paseo y más contento…yo, sin dudarlo, saldría con ellos.

Pero vamos al tema, como he explicado en otro post, el refuerzo positivo no se refiere únicamente a inflar a nuestro perro con salchichas. Lo que hacemos es buscar su mayor motivación, que normalmente suele ser la comida (ya sean trocitos de salchicha, queso o incluso bolitas de su propio pienso), aunque no son pocos los perros que les interesa más jugar al tira y afloja o a perseguir su pelota, para conseguir que hagan o repitan aquello que nos interesa. Al principio, cuando el perro desconoce lo que queremos de él o queremos enseñarle otro comportamiento distinto al que él hace, necesitamos un gran refuerzo. Una vez que el perro sabe lo que queremos, podemos «bajar el nivel» del premio. Por ejemplo, para iniciar la llamada en la calle utilizaremos algo que realmente le encante, porque vamos a tener que competir con estímulos muy fuertes (otros perros, olores nuevos,…), de forma que le ofreceremos trocitos de jamón, paté, algo muy suculento y que no obtenga fácilmente. Una vez que el perro comprende que cada vez que responde a nuestra llamada encuentra algo muy jugoso, podemos pasar a «bajar el nivel» del premio ofreciéndole salchichas o su propio pienso. Cuando hemos conseguido que el perro responda siempre a nuestra llamada y en cualquier circunstancia, debemos empezar a premiar sólo aquellas veces que venga rápido, que no se aleje demasiado,…Es la teoría del refuerzo intermitente. Con ello conseguimos no sólo que nuestro perro siempre responda, si no que se ve en la obligación de mejorar el comportamiento para seguir recibiendo premios.
Finalmente, los premios acabarán siendo caricias y palabras cariñosas, pero no hay que tener prisa, el perro tiene que entender que siempre puede haber una recompensa, porque si no, ¿por qué tendría que responder a nuestras órdenes?

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