Sobre perros y gatos

Este fin de semana he aprovechado para hacer un curso muy recomendable sobre el comportamiento del gato con Laura Trillo, terapeuta gatuna y muy comprometida con el bienestar animal en general. Me interesaba por dos motivos, primero porque tengo en casa dos fierecillas a las que quería comprender mejor (ya se sabe, en casa del herrero…) y segundo porque estoy pensando en hacernos familia numerosa adoptando a un perro, aúnque me temo que mi novio no es de la misma opinión. El caso es que si como yo, estáis pensando en ampliar familia, aquí van unos consejos para que la convivencia no se convierta en pesadilla.

Si no estamos seguros de cómo va a reaccionar nuestra mascota, lo mejor es que pidamos a un amigo o algún familiar que nos deje su perro/gato para ver qué hace nuestro amigo al meter otro animal en casa. La presentación debe hacerse en un lugar amplio, donde los dos tengan espacio para esconderse o huir. Lo ideal es que el gato esté en un transportín, así pueden olerse, pero no hacerse daño. El perro siempre atado, para poder controlarle. Las presentaciones deben ser cortas, darles tiempo a que se huelan, pero controlando que no se estresen. Al perro le premiaremos todos aquellos comportamientos tranquilos cerca del gato y al gato podemos intentar acariciarle o darle algún premio también. No obligar nunca a los animales a juntarse. Se les tiene que dejar su tiempo y su espacio. Nosotros sólo haremos de árbitro, es decir, que si vemos que la cosa empieza a crisparse, nos llevamos al nuevo fuera de casa (siempre que sea una mascota prestada, claro. De ahí la importancia de que no sea algo definitivo). Si vistas las reacciones iniciales pensamos que podemos introducir otro animal en casa, estas presentaciones tendrán que hacerse a menudo y por poco tiempo. Una vez que veamos que los dos están tranquilos en la presencia del otro, podemos empezar a abrir el transportín y a soltar la correa. En principio, durante los primeros meses no deberíamos dejarles nunca solos, aúnque nos parezca que en nuestra presencia todo va sobre ruedas. Además, tenemos que crear situaciones de «buen rollo» para mejorar su relación, haciéndoles jugar juntos, compartiendo premios, compartiendo su tiempo con nosotros. No debemos dejar que nuestra primera mascota se sienta desplazada por la nueva, si no que debe disfrutar de ella tanto o más que nosotros.

En el caso de que tengamos dudas sobre como va a ser a la larga la relación, mejor no iniciarla. Los problemas de convivencia con nuestras mascotas ya son bastante importantes como para elevarlos al cuadrado añadiendo otro animal. Y si los problemas ya se han dado, contacta lo antes posible con un educador.

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