Mitos y leyendas perrunas: El jardín

Hoy quería hablaros de una de las leyendas que circula por ahí sobre perros y que no entiendo como aún podemos seguir pensando así. Es esa de «es que un perro es para estar en una casa con jardín«. Los perros son animales sociales, gregarios, que se crearon para estar en nuestra compañía. Defendiendo nuestras pertenencias, o incluso a nosotros mismos, pero junto con nosotros, no en el jardín o en el patio. Los perros no necesitan más espacio que el que necesita un ser humano para realizarse. Son felices en un piso de 60 m2 siempre y cuando salgan a la calle lo suficiente (al menos tres veces diarias y con un paseo de una hora mínimo) y disfruten de una vida social normal. Es decir, no puedo creer que una persona pueda vivir en ese espacio, pero para un perro consideremos que necesita el territorio de Alaska para sentirse bien. Lo que ellos quieren es nuestra compañía o si no, ¿por qué están siempre encima de nosotros cuando estamos en casa?. Al relegarlos al jardín les hacemos un flaco favor. Ellos se terminan aburriendo de su espacio, porque es siempre el mismo, por mucho que nos creamos que 5000m2 dan para mucho, cuando llevas ya un mes dando vueltas por el mismo sitio, con los mismos olores y la misma gente, ya no tienes motivación alguna para seguir contento. De ahí vienen luego los problemas, agujeros en el cesped, destructividad de plantas, rejas,… Es una llamada de auxilio en toda regla. Si vuestro perro hace esto, es que se aburre y ¡de qué manera además! Si encima sois de los que pensáis que como tiene jardín no necesitáis sacar al perro a pasear, os equivocais de cabo a rabo. ¿Por qué? Imaginaos que os encierran en un centro comercial en el que hay de todo, menos gente. La primera semana será genial. El primer mes seréis los amos del centro, tendréis de todo y sabréis donde conseguir lo que queréis. Cuando llevéis un año, lo único en lo que pensaréis es en salir de ahí y ver a gente. ¿Entendéis ahora un poco más a vuestro perro? Seguro que sí. Asique ni los perros necesitan un jardín para ser felices, ni nosotros podemos mandarles allí para que nos estorben menos.

Por tanto, el perro en un piso es igual de feliz que nosotros o incluso más que aquellos pobres que se pasan la vida en el patio trasero de un magnífico chalet.

1 comentario en “Mitos y leyendas perrunas: El jardín

  1. Puf!! las veces que he podido oir ese comentario, sobre todo ahora que aparte de tener un Boxer macho de 9 añazos, tenemos a una hembrita de la misma raza. Vivimos mi pareja, los perretes y yo en un piso de 60 metros… Y por más que digo que no tienen razón, me miran como si estuviera loca… y es que tengo mi experiencia… Goose, el macho, cuando vamos a la parcela que tiene más de mil metros, al final ¿sabes dónde termina? A mis pies!! dentro de casa!! Si es cierto que le encanta tumbarse en la hierba y mordisquear sus juguetes al solete… pero cuando quiere tranquilidad y que le hagan mimos… termina siempre a nuestro lado… Lo importante es tener un animal cuidado y que se sienta querido y protegido y dan igual 60 – 100 o 1000 metros.

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