Casa de acogida ¿Ser o no ser?

Con la experiencia que estoy viviendo en casa con el peque no podía por menos que contaros como se ve eso de ser casa de acogida desde dentro e intentar explicar porqué merece tanto la pena.

Para los que se perdieran el post anterior contaros que tengo en casa un gatito de casi tres semanas y que está siendo a ratos divertido a ratos muy cansado, pero sin duda toda una experiencia! Aquí van unas fotos del peque…

Si estás pensando en hacerte casa de acogida o no tienes muy claro que significa esto aquí van unas cuantas ideas:

  • Primero, al ofrecerte como hogar temporal estás permitiendo que otro animal ocupe su hueco en la protectora y eso tal y como están las cosas puede suponer la diferencia entre la vida o la muerte.
  • Segundo, pero no menos importante, en el caso de recién nacidos, ya sean perros o gatos, las primeras semanas son cruciales para la supervivencia. Ni que decir tiene que es precioso verlos crecer día a día, pero también muy sacrificado: biberones cada 3 ó 4 horas (sí, por la noche también!), estimularles para que hagan sus necesidades, ya que las madres los lamen hasta que las hacen, las preocupaciones típicas: si no come, si no hace pis/caca, que no pase frío, que duerma bien…Vaya, que no se diferencia mucho de un bebé humano 😉
  • Tercero, cachorros que aunque ya están destetados, necesitan compañía constante, un ambiente enriquecido y contacto humano para un desarrollo correcto. Un albergue/refugio no es el lugar ideal para que crezca un cachorrito, necesita vigilancia y cuidados constantes y difícilmente se les pueden ofrecer en la protectora.
  • Cuarto, también los viejecitos necesitan un hogar mejor que un chenil. Dejar un perro o gato que ha pasado toda su vida en un hogar en un chenil es desgarrador. Muchos no llegan a comprender que ha sucedido y llegan hasta a dejarse morir de pena. Ofrecer una casa hasta que se encuentra un hogar definitivo es muy importante también para ellos.
  • Quinto, ayudar a perros con problemas, ya sean físicos (posoperatorios, enfermos,…) o comportamentales (desgraciadamente no siempre se dispone del tiempo necesario para poder desarrollar una terapia o modificación de conducta en la protectora), de forma que facilitemos su adopción en un futuro.

Vale, hasta aquí hemos visto todo lo que podemos hacer por ellos, pero ¿Qué podemos ganar nosotros?

  • Lo principal, su amor incondicional! Saber que le has salvado la vida a otro individuo no tiene precio y ellos sabrán correspondértelo con creces.
  • Si nunca has tenido animales en casa o no puedes permitirte tener uno porque no sabes qué pasará a medio o largo plazo, ser casa de acogida te permite comprobar de primera mano cuánta responsabilidad conlleva introducir un animal en casa. Hace ya muchos años mi padre decidió ante mi insistencia en tener perro que podríamos acoger a un cachorrito de la Fundación ONCE del perro guía y así comprobar cómo nos adaptábamos. La experiencia fue tan buena que repetimos. No os negaré que es duro devolver a tu perro después de la mejor época de su vida, pero la satisfacción de verle cumpliendo su labor es inmensa 🙂
  • En la mayoría de los casos los gastos de tenerle en casa los paga la protectora, con lo cual si ahora estás muy pillado de dinero, pero tienes mucho tiempo libre, es una acción que puedes tomar por tu parte 😉
  • ¿Quién dijo que eras un hogar temporal? Muchas casas de acogida acaban siendo definitivas, porque al fin y al cabo, cómo negarte a quedarte con un peque que se ha adaptado tan bien a tu hogar…

Ser casa de acogida no es una decisión que se deba tomar a la ligera, como ya os he contado es una gran responsabilidad, aunque sea temporal. Pero también es algo fantástico y muy bonito y una forma de corresponder a la sociedad y sobretodo a los peludos que más lo necesitan. Contacta con la protectora que más te interese y pregúntales que requisitos tienen para formar parte de su red de casa de acogida, seguro que puedes hacer mucho por muy poco!

2 comentarios en “Casa de acogida ¿Ser o no ser?

  1. Estoy totalmente de acuerdo! Yo también soy casa de acogida y, aunque en mi caso suelo acoger a perros un pelín problemáticos para ayudarles a superarlo, también me proporcionan muchas satisfacciones. Sin embargo, hoy en día, con la enorme tasa de abandonos que hay, hay perros de toda clase y condición. Muchos de ellos vivían en familia y están perfectamente educados. Ser casa de acogida es una gran labor altruísta además de una opción para aquellos que por la razón que sea, no pueden plantearse tener una mascota a largo plazo.
    Además, muchas ong’s y protectoras no disponen de albergues o están saturadas, por lo que sin casas de acogida sería imposible ayudar a todos los animales que ayudan.

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