¿Es mi perro tonto? El paso a paso para conseguir cualquier cosa con él (o de él ;) )

Quién no se ha preguntado alguna vez si su perro igual no era tan listo como los que veía por la tele o incluso en el parque haciendo cosas increíbles como trucos imposibles o sencillamente devolviendo la pelota tras lanzársela. Lo cierto es que influyen varios factores a la hora de trabajar con un perro y debemos tenerlos en cuenta para que todo sea divertido y llegue a buen puerto.

Lo primero que debemos comprobar es que nuestro perro está sano, feliz y dispuesto a aprender. Está claro que un perro enfermo tendrá otras cosas de las que preocuparse y le costará más centrarse. En el caso de perros con estrés crónico es muy muy muy complicado enseñarles, ya que están tan saturados que no consiguen concentrarse. Necesitan primero una buena dosis de terapia antiestrés para poder funcionar normalmente. ¿Y cómo se distingue esto? Pues muy fácil, si le tiras unos trocitos de premio a tu perro y es capaz de pasar por encima de ellos sin verlos, es que hay un problema. Puede que solo sea demasiada emoción, pero lo más probable es que haya un problema de estrés. Cualquier perro puede oler un trocito de salchica a bastantes metros, no te digo ya nada pasando por encima de él. Si esto ocurre, contacta con un buen profesional.

Si nuestro perro no tiene problemas de estrés, pasamos al siguiente factor, la complejidad del ejercicio. No es lo mismo enseñarle a un perro a sentarse, que es algo que ya saben hacer, en realidad nosotros lo único que hacemos es ponerle nombre a lo que ellos ya hacen. Que pretender que nuestro perro haga el pino sobre las patas delanteras, algo que difícilmente verás hacer a un perro de manera natural. Para enseñar un ejercicio fácil y que hace habitualmente únicamente debemos premiárselo y así ganaremos mayor frecuencia de repetición. Cuando digo premiar me refiero en este caso a dar comida, a poder ser bastante rica, ya sean trocitos muy pequeños de salchica, pienso semihúmedo que les encanta…Lo de las palmaditas en el lomo está muy bien, pero si queremos realmente que el perro disfrute con lo que le estamos pidiendo, lo que mejor funciona es la comida. Ya habrá tiempo de retirarla y conseguir que lo haga únicamente por una caricia o por nuestra propia felicidad, pero de primeras, lo mejor es comida. Seguimos, aumentando la frecuencia con la que aparece el ejercicio podemos empezar a pedirle que lo haga únicamente cuando nosotros se lo pedimos. Para esto elgiremos un nombre para esa acción, en este caso «sienta», «sit»,… algo corto o bien visual, la mano cerrada en alto, con el dedo índice apuntando arriba,… y premiaremos únicamente aquellos sentados que hayamos solicitado. Perfecto, tu perro ya sabe sentarse a la orden, pero pruebas en el parque o delante de una visita en casa y vaya, parece que se le ha olvidado. Así llegamos al siguiente factor, la generalización. Los perros generalizan muy mal, no es lo mismo pedirle que se siente en casa estando tú solo, que lo hagas en el parque rodeado de perros. Por lo tanto, debemos empezar siempre a trabjar con él en lugares tranquilos y con alta probabilidad de que lo más interesante que pueda ocurrir somos nosotros y nuestros premios. Normalmente ese sitio suele ser la cocina, porque la probabilidad de recibir recompensa por sus actos es muy alta. Una vez que consigues que el perro haga lo que quieres en un entorno controlado y muy tranquilo, empiezas a cambiarlo. Te vas al salón, la habitación, pones la tele, invitas a gente, pasas la aspiradora… Es el ABC del adiestramiento. Pasamos de entornos sumamente tranquilos y sin más estímulo que nosotros, a otros cada vez algo más complejos. Para la calle debemos hacer lo mismo, prueba a ir al parque a horas tranquilas y luego ir aumentando complejidad. Así conseguirás que tu perro actúe como quieres el 100×100 de las veces. Siempre con mucha paciencia y con calma.

Pero todo eso es para un ejercicio sencillo, si lo que queremos enseñarle es algo que no se da en él de por sí o lo hace de manera muy esporádica, debemor dividir el ejercicio en pequeñas porciones que luego juntaremos. Esto suena complicado y realmente lo es, pero con trabajo y esfuerzo se consigue. Para poner un ejemplo veremos «hacerse el muerto», lo dividimos en varias partes más sencillas: tumbarse, girar y aguantar el tumbado lateral. Podemos empezar a enseñarle a nuestro perro en el momento que está tumbado sobre un costado, le premiamos por ello y le damos un nombre, «costado». Después, trabajamos con el los giros cuando está tumbado. Premiamos que gire. Una vez que tenemos los tres movimientos por separado, comenzamos a premiarle por girar y mantenerse o tumbarse y girar. Finalmente cuando hemos conseguido que se tumbe, gire y se mantenga sobre el lateral, a todo esto le llamaremos «muerto» o «pium» y se ganará el premio por hacerlo todo seguido. Bueno, esto es una idea y la verdad es que no soy ni mucho menos experta en trucos caninos. A lo que me refiero es que los ejercicios que vemos que realizan los perros tan complicados, se les han enseñado por partes. Como a nosotros en la escuela cuando primero nos enseñan los números, luego a sumar y restar, después multiplicar y dividir y así hasta llegar a hacer derivadas e integrales. Los problemas que surgen cuando le pedimos a nuestro perro mucho más de lo que puede entender es que acabamos todos frustrados y sin ganas de volver a trabajar.

Y así llegamos al siguiente factor, los tiempos. Es importante que cuando intentemos enseñarle algo al perro, lo hagamos siempre de forma divertida y breve. El clicker, que es una herramiénta fantástica, nos sirve muy bien para marcar exactamente el momento en el que el perro ha hecho lo que queríamos y por tanto se ha ganado la recompensa. Es una herramienta tan potente que corremos el riesgo de marcar otras cosas que nosotros no distinguimos pero nuestro perro sí. Antes de trabajar con clicker os recomendaría un buen curso o contar con un profesional. Volviendo al tema de los tiempos, es importante no solo marcar el momento exácto en el que lo consigue, si no que la duración de los ejercicios sea corta, unos 2 ó 3 minutos y que siempre, siempre, acabemos con algo sencillo para que todos acabemos contentos y deseando repetir sesión. De hecho lo importante no es dedicarle una hora, si no unos 5 ó 10 minutos diarios, es decir todos los días. Eso es lo que hacen los campeones del mundo y vaya, no les va tan mal 😉

Y por último, siempre piensa en divertirte y en conseguir pasar un buen rato con tu perro. No sirve de nada tener un perro que es capaz de hacer muchos trucos, si realmente en cuanto ve que su dueño va a trabajar con él, esconde la mirada y preferiría estar correteando por el campo…

Bibliografía recomendada:

2 comentarios en “¿Es mi perro tonto? El paso a paso para conseguir cualquier cosa con él (o de él ;) )

  1. Pingback: Perros con agresividad hacia otros perros: Manual de supervivencia | Canescool

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