Cane, Enzo, Rey y por supuesto Simba o de como acabé en Salamanca con estos cuatro

El pasado 15 de julio las instalaciones del Centro Integral Canino del Ayuntamiento de Majadahonda (CICAM) pasaron a manos privadas. Ese día la Asociación Abandonados, que era la protectora que gestionaba hasta entonces el centro, y yo tomamos una decisión que cambió la vida de muchos bichos, entre ellas, la mía.Enzo y Jara

En septiembre de 2011 empecé como voluntaria a colaborar con la asociación, acababa de terminar mi curso de educación canina en la UCM y estaba ansiosa por poner en práctica todo lo aprendido. Si me lees habitualmente sabrás que no tengo perro. Lo sé, soy de esas educadoras que no tiene perro, siempre lo he tenido y volveré a tenerlo, pero en ese momento en casa no era posible aumentar la familia. Así que decidí ayudar a quienes más lo necesitan. Allí conocí a Paco, Eva, Máx, Chito, Lio, Loise, Rocky, Bene, Duque, Rita, Erik, Mandy… Cantidad de perros con problemas más o menos serios o al menos el estrés que suponía entonces salir poco y mal de sus cheniles. Poco a poco se instauraron unas pautas de paseos, se realizaban búsquedas durante las salidas, se cambiaron collares de ahogo y correas cortas por arneses y cintas de campo o al menos correas largas. Eso en cuanto a mejoras in situ. Otra de las cosas que hacía era dar pautas de adaptación a los adoptantes, una pequeña guía para resolver posibles complicaciones de la llegada a casa del nuevo miembro e incluso visitas gratuitas a las casas. Al tiempo surgió la oportunidad de realizar actividades asistidas con los perros del centro y la Fundación Magdalena. Doblemente provechoso, porque las chicas de la fundación disfrutaban en grande y porque era alucinante ver cómo cambiaban los perros con ellas. Descubrí entonces que teníamos auténticas joyas y ayudó mucho a su «adoptabilidad». En julio de 2012 surge una plaza en el CICAM y comienzo a trabajar allí. A partir de entonces entro de lleno en todas las tareas de la protectora, desde atención de posibles adoptantes, gestión de formularios para adopciones, organización del voluntariado,…hasta limpieza de instalaciones. Todo ello sin dejar de ser la «adiestradora» del centro (lo entrecomillo porque no me gusta el término, prefiero educadora), es decir que seguía trabajando con los perros, haciendo terapias y atendiendo a los adoptados. En abril de 2013 el ayuntamiento de Majadahonda saca las instalaciones del CICAM a concurso y empezamos a movilizarnos. Hoy en día cada vez hay más perreras, es increíble lo que se está retrocediendo en cuanto a protección animal. Lo único que importa es el dinero y ante eso nosotras no podíamos competir. Viendo que lo más probable era que no ganásemos el concurso, empezamos a preocuparnos por la suerte de los animales que allí teníamos. Y no es fácil desconectar de tu trabajo cuando trabajas con bichos. Teníamos a Chito, un rottweiler que había atacado mortalmente a otro perro y llevaba en el CICAM desde agosto de 2010. A Enzo, un cruce de pastor alemán devuelto tras ser adoptado en las mismas instalaciones porque marcó a un amigo del dueño y que ladraba histérico en el chenil. A Simba, Shar pei que fue devuelto tras atacar a un compañero educador… Eran perros que probablemente no superasen una prueba para ser adoptados y que no durarían mucho con la nueva empresa. Llevábamos mucho tiempo con ellos como para dejarles allí, así que hicimos lo único que podíamos hacer, llevárnoslos con nosotras el día que acabó nuestro contrato. La asociación alquiló un terreno en Salamanca y nos trajimos a todos los animales que allí quedaban.

Cuando uno cree realmente en lo que hace y lo valora, da igual que no haya compensaciones económicas, porque hay cosas mucho más importantes. En el momento que decido venirme con ellos a Salamanca sé que no pueden pagarme, la asociación no puede permitírselo, pero yo sí puedo permitirme venirme con «mis perros». En principio venía para ayudar con el traslado y la adaptación inicial, sobretodo para EnzoEnzo y Simba que son los perros más complicados. Después de casi cuatro meses, aquí sigo. Durante este tiempo he visto como evolucionaban los perros, como les cambia el trabajo diario con ellos. Escribo este post porque me he dado cuenta de que hablo de ellos y no había explicado quienes eran. ReyRey es un galgo que tenía pánico a la gente, que únicamente se relacionaba con la chica que lo tenía en acogida. Hoy es un perro que pide mimos, se acerca a saludar y va suelto durante el paseo. Enzo, que como ya he dicho fue devuelto por ser «agresivo», me espera cada día para darme besitos en la cara. Cane, Cane es el perro 10. Para Simba necesito un post entero, pero deciros que es un perro especial, sin duda y que para nosotras lo es aún más, porque es un RETO así, en mayúsculas. Poder trabajar con ellos día a día para mí no tiene precio. Saber que estás ayudando a que encuentren un verdadero hogar… es difícil de imaginar lo que se siente cuando les ves en casa. Travis fue adoptado tras pasar varios meses conmigo aquí y ahora es feliz en Madrid. TravisNo sé cuánto tiempo más me quedaré por Salamanca con mis chicos, pero sé que cada día que paso con ellos aprendo y me hacen ser mejor.

Tan sólo quería explicar porqué ya no estoy en Madrid y ahora sí, tengo perros ^_^

Simba

13 comentarios en “Cane, Enzo, Rey y por supuesto Simba o de como acabé en Salamanca con estos cuatro

  1. Felicidades x toda tu especial labor. Además de ser una gran persona, los que te conocemos, sabemos que tu trabajo lo haces con el corazón y esto, los peludos lo notan. ¡¡Sigue asi!! ^-^

  2. Cristina, me parece maravilloso lo que has hecho, coger la maleta e irte con ellos que tanto te necesitan. Me alegro de que les des esa entrega y cariño que tanto necesitan. Conozco tu trabajo, nos ayudaste mucho con Trasto el corto tiempo que por desgracia estuvo con nosotros. Ahora tenemos un nuevo miembro peludo.
    Un abrazo
    Isabel

    • Muchas gracias por tus palabras Isabel! Por leerme y seguirme 😉 Me alegro de que hayáis vuelto a tener perro. Espero que vayan las cosas muy bien. Cualquier cosa, ya sabéis donde encontrarme.
      Un fuerte abrazo,
      Cristina

  3. Pingback: Historia de un fracaso: Paso a paso de un caso complicado, Simba | Canescool

  4. Cristina
    Estoy pensando adoptar Simba Pero después tu artículo tengo muchas dudas.
    Tengo una niña de 4 años y no soy specialist con perros.
    Pensad que Simba es capable para vivir con nosotros?
    Gracias

    • Hola Justyna. Este artículo tiene cuatro años. Desde entonces Simba ha estado en tratamiento y yo desconozco como ha ido evolucionando, pero estoy segura que las personas que han tratado con él después de mí pueden asesorarte mucho mejor que yo.

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