Historia de un fracaso: Paso a paso de un caso complicado, Simba

Cuando uno se decide a iniciar un blog de este tipo lo hace pensando que va a ayudar a la gente con sus perros y que va a poder compartir sus éxitos. Desgraciadamente en este mundo también hay fracasos y hoy quiero contaros un caso muy especial, el de Simba.

A finales de marzo, cuando estaba trabajando en el CICAM, nos entregan un cachorrazo de Shar pei. Lo hacen sus propios dueños porque ya no quieren tenerle en casa. SimbaEn principio lo describen como cariñoso, pero lo traen porque ha marcado a alguien en la casa. Mi impresión inicial es que el perro va a dar problemas, porque está histérico y en cuanto me muevo, se vuelve loco. Pero es jovencito, de raza, igual es la situación… Primer error que cometo, aceptarlo. Le pregunto a su dueña que tal se lleva con otros perros, «no lo sé» me dice «no se ha relacionado con ninguno». Ejemplo típico de perro de jardín. Como no tienen necesidad de sacarle a ver mundo, no lo hacen. El problema que esto genera lo irás descubriendo a lo largo del artículo. Y luego me dice lo que todos los dueños, que es muy bueno, cariñoso, bla bla bla. Yo veo una bestia parda. Tanto, que le digo al dueño que él mismo lo deje en el chenil.

Durante los siguientes días, Simba (por aquel entonces era aún Bowie) no saldrá de su jaula. Sólo con pasar por delante de ella se hacía pis. No te digo ya lo que suponía mirarle. Asíque al principio para ir ganándome su confianza cada vez que paso por delante de él, le echo premios, sin mirarle ni decirle nada. Cuando veo que ya puedo pasar por delante sin alterarle, decido entrar. Me agacho para no suponer una amenaza y suelto muchos premios a mi alrededor. Por suerte decide cogerlos y olisquearme. Parece que voy ganándome su confianza. Al cabo de unos días decido empezar a sacarle del chenil. Corre feliz por las instalaciones, es obediente y está pendiente de mí. Va ganando confianza y superando la situación de abandono. Hay un momento del que siempre he querido hablar y que descubrí en la perrera. Era ese momento en el que el perro abandonado/recogido tenía que entrar en la zona de cheniles. No sé que pasaría por su mente, ni que le estarían diciendo el resto de perros que se ponían a ladrar histéricos, si era el olor…pero no hubo ni uno solo que no pasase un miedo atroz. Ese instante en la vida de cualquier perro no debería existir. Solo por ser capaces de superar eso, merecen todo nuestro respeto.

Volviendo a Simba, empecé a interactuar con él, sacarle de paseo, que era horrible, porque en su vida había salido con correa y se pasaba todo el camino tirando como un loco. Todo le llamaba la atención y sí, con los perros no había feeling. Se ponía muy nervioso de primeras y con alguno con el que le hice pruebas de compatibilidad, acabó Canescool - Simballevandose algún bocadito. Aún así, podían pasar por delante de él a unos tres o cuatro metros sin que le alterase. Así que una vez realizadas las pruebas oportunas, decidimos ponerle en adopción. Era un cachorrete algo complicado, pero considero que en una casa adecuada puede salir adelante bien. Por entonces tiene siete meses y parece que el trabajo hace efecto.

No tardan en llovernos las solicitudes. Como he dicho un cachorro, de raza, en adopción, vaya, lo tiene todo para que la gente se vuelva loca. Elegimos a una pareja joven, sin experiencia con perros, pero con muchas ganas de tener a Simba y de aprender. En principio no parecen los candidatos ideales, pero tienen mucha predisposición y Simba por aquel entonces no parecía tan complicado. El caso es que les cito en varias ocasiones para que se vayan conociendo, salimos de paseo todos, les mando pautas previamente a la adopción para que se vayan preparando. Ellos son muy aplicados, lo hacen todo, me traen preguntas, incluso le traen a Simba un juguete. Se les presenta el perro tal y como es, con sus problemas por falta de socialización y reactividad. Aún así, deciden llevar a cabo la adopción. Por nuestra parte van a recibir toda la ayuda que necesiten.Canescool - Simba

Durante las dos primeras semanas todo va genial. Suele pasar, el perro está tan en shock que ni siquiera es perro. Desgraciadamente pasado este tiempo, su personalidad y los problemas, empiezan a surgir. Lo primero que detectan es que Simba se hace pis cuando llegan a casa. Estamos hablando de un perro que no se hacía nada en su chenil saliéndo únicamente una vez al día. Así que me sorprende. ¿Infección de orina? ¿Llamadas de atención? Lo sacan cuatro veces al día y aún así se hace pis cada vez que lo van a sacar, ya sea en casa o de camino a la calle.

Voy a visitarles por primera vez a casa. Compruebo in situ que la situación es muy tensa y les recomiendo que vayan al veterinario para descartar una infección. Propongo desde ya dejar de echarle la bronca y montarle la fiesta a Simba cada vez que se mea y quedo en volver. El veterinario confirma infección de orina y los adoptantes comienzan a «no echarle cuenta» como dicen ellos sobre lo que hace Simba. En este tiempo el perro había dejado de hacer el pis en la calle y junto con la infección de orina, las meadas en casa eran ya habituales. Poco a poco conseguimos relajar el ambiente y Simba empieza a hacer pises en la calle, pero aún sigue haciéndolos en casa. Sus adoptantes son muy aplicados y tienen todo bien apuntado, son capaces de decirme que la frecuencia disminuye, pero que sigue haciéndoselo antes de salir. Le reducimos los paseos para que no le generen más estrés e intentamos que sean a horas más tranquilas. Repito visita y aunque el tema de los pises parece que sigue estando, ya no genera la tensión inicial. El perro está más relajado y sus dueños más contentos. Tanto que deciden que intentemos iniciar una acercamiento a otros perros. Hablo con otro compañero educador que tiene una perrita estupenda y probamos a hacer una clase en la que ellos aprendan a interpretar a Simba y ver cómo se podría relacionar con otros perros equilibrados. Llegados a este punto he de decir que estamos a punto de cagarla, pero en principio no tendría porqué haber sido así.

Para entonces Simba lleva ya más de dos meses en su casa, sus adoptantes le van conociendo bien y sinceramente creo que es momento de avanzar. El caso es que nos juntamos, Simba se altera mucho con la perra de mi compañero, pero parece que es más porque no sabe qué hacer que porque realmente tenga ganas de comérsela. Mantenemos distancias, luego vamos reduciéndolas viendo hasta que punto Simba puede aceptarlas. Llega un momento que sobrepasamos su límite. Sí, claramente es un error. Sucede cuando te fías mucho de tu perro y juntas varios educadores. Pero aún así, la clase no sale mal. Hemos visto las reacciones de Simba frente a un perro equilibrado y parece que podría trabajarse con él para, al menos, tolerar la presencia de otros perros. Desgraciadamente las clases no acaban hasta que te vas y en un momento dado, sin previo aviso ni señal de ningún tipo, Simba muerde a mi compañero educador mientras le daba agua en una bolsa. Y aquí, sí que definitivamente, todo se va a la mierda (perdón por la expresión, pero es que es así). Canescool - mordisco SimbaNo es que el mordisco fuese muy grave, sólo requirió unos puntos, el problema es que no había habido ningún tipo de señal previa. Y si bien es cierto que la tarde fue cuanto menos intensa para Simba, ya hacía rato que había acabado la sesión y parecía tranquilo. Con el susto en el cuerpo me vuelvo a casa pensando… esto no va a acabar bien. Los dueños deben quedarse con la misma impresión, pero en principio confían en su perro y que no vuelva a producirse. Desgraciadamente al cabo de unos días tiene un pequeño altercado con un vecino y deciden que no pueden seguir con él, por lo que no queda otra que devolverle.

Cuando te entregan un perro que has dado en adopción te queda una sensación de impotencia. Además, nos encanta culpar a los demás, es que no han aguantado lo suficiente, no han demostrado la empatía que necesitaba,… En este caso, creo que todos nos equivocamos, pero en ningún momento se nos puede quedar la sensación de no haberlo intentado. Sus adoptantes aguantaron mucho y trabajaron más aún, yo pequé de feliz y le dediqué mucho tiempo. Aún así, me vi con Simba de vuelta en el CICAM, a diez días de que nos echaran de allí y ahora con un historial de agresividad. Lo comentaba en el post anterior, es muy bonito trabajar con animales, pero muy duro y difícil. Dejar a Simba en el CICAM hubiese supuesto su sacrificio inmediato, porque no se podía dar en adopción. Pero llevarlo a Salamanca implicaba mucha responsabilidad. Como no me asustan los retos decidí llevármelo y ahí comienza el siguiente error.Canescool - Simba

Durante los más de cuatro meses que he estado allí, Simba ha avanzado poquito. Además de meterse en algún lío, no he podido dedicarle el tiempo que me hubiese gustado. Ahora disfruta más de los paseos, sigue tirando como un loco, pero he aprendido a Canescool - Simbadistraerle con la pelota e iniciado el trabajo con el bozal, que debería llevar la mayor parte del tiempo puesto por prevención. A Simba no le ha ayudado nada, ni que le compran unos dueños irresponsables que no le sacaron de casa estropeando toda su socialización; ni su raza, que impide leer si está alterado, amenazante o a punto de morder; ni que le diéramos en adopción a unos chicos sin experiencia; ni que nos pillara en pleno traslado de unas instalaciones adecuadas; ni que yo haya sido incapaz de hacerle más adoptable en todo el tiempo que le he tenido. Todo parece juntarse en este pobre bicho que no es responsable de nada. Con mi vuelta a Madrid, nos encontramos con el problema de qué hacer con él. No es justo mantenerle en una jaula el resto de su vida y tanto trabajo para finalmente dormirle, no parece lo más lógico. Personalmente me resulta imposible encargarme de él, pero me gustaría poder encontrarle un sitio en el que pudieran seguir trabajando con él. La Asociación Abandonados ha decidio seguir intentándolo, pero no cuentan ya con la ayuda profesional que necesitan. Así que si te gustan los retos, conoces a alguien que pudiera estar interesado en darle una oportunidad o al menos ayudar a que Simba encuentre el lugar adecuado, no dudes en contactar con ellos. Simba no merece ser víctima de nuestro fracaso…

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