Se regala cachorro!!!!

Así es cómo empiezan muchas historias de terror, de terror perruno claro está. Este cachorrito tan mono es Canelita y ésta fue la foto que le hice estando de acogida en casa. Salió tan guapo que nos llovían los formularios de toda España para adoptarle. Tenía tres mesecitos y toda la vida por delante.Canescool - Canelita

  • Todo nos entra por los ojos

Cuando vemos una foto así, no podemos evitarlo, nos entran unas ganas irremediables de acogerle, de querer tenerlo. ¡Es que es taaaan mono! Lo cierto es que no nos paramos a pensar lo que realmente supone tener un perro y más un cachorro, salidas a la calle a cualquier hora, recoger pises y cacas, destrozos varios, mordiscos, llantos, ladridos… Tener un cachorro es una auténtica odisea solo apta para los más arriesgados. En mi opinión, si no has tenido nunca perro, no cojas un cachorro, porque sin duda alguna no sabes a lo que te enfrentas y el que pagará las consecuencias será el lindo cachorrito que ahora tienes entre manos.

Si estás pensando en ampliar familia con un miembro de cuatro patas, te aconsejo que te pares un rato a pensar si realmente estás dispuesto a afrontar el reto que supone, nuestra compañera Andrea de Mr.Mutt educación canina lo exponía muy bien en este post. Y es que eso de tener un perro no es tan sencillo ni para todo el mundo…

  • El caso de Cane

La historia de Canelita puede servir como representación de esos miles de perros que se abandonan cada año. Después de estudiar muchos formularios, descartar gente sin experiencia, que vivía en la otra punta de la península, que no estaba dispuesta a castrerle llegado el momento oportuno… Elegimos a una pareja mayor, que había tenido perro toda la vida, incluso aguantaron 18 años un perro pequeño que les mordía (no recuerdo ahora si era un bichón o un caniche). Dada su edad, les proponemos ponerlo a nombre de una de sus hijas y nos perjuran a la hora de llevárselo que el perro va a estar fenomenal en casa, porque va a ir con ellos a todas partes y por supuesto que saben lo que es tener un perro. Bueno, uno puede saber lo que es haber tenido perro, pero sin duda alguna para Canelita no estaban preparados. Está claro que cada perro tiene una personalidad, que nos llegan con un potencial que podremos trabajar o no. No sé si en otra casa Canelita no hubiese acabado así, lo que tengo claro es que los adoptantes se equivocaron de perro. Aquí quiero hacer un inciso e intentar llegar a toda esa gente que se ha sentido insultada alguna vez porque desde una protectora le han rechazado o intentando dar otro animal. Si la gente que conoce de verdad al perro o al gato te dice que no es para ti, de verdad, créetelo. No se intentan colocar bichos ni «vender» nada. Lo que se busca es la ideonidad, que no te devuelvan al animal porque no ha cumplido las expectativas. Es muy frustrante ver cómo se pierden adoptantes porque realmente no se dejan asesorar. Los casos más agredecidos que he visto durante mi época en el CICAM sin duda alguna se dieron entre aquellos adoptantes que vinieron con mentalidad abierta y entendieron que lo importante en una relación a largo plazo era de verdad que encajasen y no el físico o la edad que tuviera el animal.

Volviendo a Cane… tres meses después de adoptarlo me encuentro a la dueña en la puerta diciendo que me lo devuelve. Así, sin aviso previo, ni contacto alguno. !Un cachorrito de seis meses! Por aquel entonces yo ofrecía asesoramiento gratuíto y seguimiento de los animales adoptados en el centro. Te puedes imaginar mi rabia al ver que ni siquiera se ha molestado en informarnos. Para colmo, lo que nos devuelve no es Canelita, si no como sería conocido más tarde entre los voluntarios como Cabronelita…

Canescool - Cane

El problema de todo esto es que un perro que era altamente adoptable pasa a ser uno más en la lista de perros en adopción, de esos que lo único que les salva es el tamaño, y encima en el caso de Cane jugaba en su contra. Ya que era un perro muy activo, imposible de tener en un piso. Eso se ha traducido en un año de perrera, para un cachorrito que entró con tres meses y que a los seis estaba de vuelta. Afortunadamente para él el calvario terminó y ahora corretea feliz con su nueva familia, pero ha estado un año esperando su momento…

  • La belleza está en el corazón

Sin duda alguna que cuando pensamos en que queremos determinada raza de perro, determinada edad, determinado individuo, nos estamos dejando llevar por el corazón y en la mayoría de los casos, no tenemos ni idea de lo que nos estamos llevando. Soy partidaria de que cuando una persona tiene claro el tipo de perro que quiere, adopte a uno adulto, porque es la única forma de asegurarse de que lo que busca y lo que se lleva, coincide. Hace tiempo ya hablé sobre el tema de elegir a un animal por su físcio en el post «será alto, rubio y con los ojos azules» y también sobre el mito que tenemos sobre que «mejor un cachorro«. Por aquello de que se va a adaptar mejor a nosotros y otra serie de mentiras que nos contamos para llevarnos a casa ese cachorrito tan mono que nos encanta.

Lo cierto es que los perros adultos son mucho más fáciles de adaptar a un hogar, porque ya sabemos lo que nos llevamos (los hay más cariñosos, más dependientes, más independientes, más juguetones, más activos, más tranquilos,…). Los cachorros no dejan de ser una caja de sorpresas de la que no sabemos lo que nos llevamos hasta que ya es muy tarde. El mejor símil que se me ocurre es que te cases con alguien el día que lo conoces, «es que es tan guap@…«¡Venga ya! Sin duda alguna que la belleza de tu pareja durarás más que el tiempo que tu perro va a ser cachorro y aún así, a ¿qué no se te ocurriría semejante estupidez? Entonces porqué empeñarse en iniciar una relación tan larga con un bicho que no conoces y encima que te va a sacar de quicio durante sus primeros meses.

Tómatelo con calma, fórmate bien, asesórate, consulta distintas protectoras/refugios/perreras. Si tienes claro que quires un cachorro, acude a un criador de confianza (no es tan sencillo como parece, pero existen 😉 ), no te dejes llevar por la compra impulsiva. Desde luego que lo último que debes hacer es comprar uno de esos cachorritos de tienda que a saber de donde vienen (más información en este otro post de Mr.Mutt educación canina). Y si eres de los que piensa que tu perrita tiene que tener al menos una camada para sentirse realizada… no es únicamente mentira, si no que además desconoces el destino de los cachorros que traigas.

Por todo ello sólo te pido una cosa, si quieres tener perro, ¡piensa antes de actuar! Las perreras están llenas de animales a los que un día alguien les juró que nunca les abandonaría…

Cosas que hacer con niños y perros

Tras asistir a la charla que dio Santi  sobre niños y perros, me decidí a hacer con él un curso sobre el tema. Además de lo que os comentaba anteriormente sobre la regla de las tres eses, me pareció muy interesante la propuesta que nos hizo de encontrar actividades para realizar con ambos, siempre en un ambiente relajado y distendido, donde los dos disfrutaran sin alterarse. Aquí está el listado que creamos entre todos:

  1. Preparar un Kong
  2. Hacer un caminito de premios
  3. Jugar al escondite (podemos darle al niño algún premio y nosotros vamos con el perro destrás para buscarle)
  4. Mantenimiento de las cosas del perro (dar comida, limpiar cuencos, colocar camita, recoger juguetes,…)
  5. Lectura de libros, de libros de perros
  6. Dibujar al perro, indicando cada parte de él
  7. Crear un álbum de fotos del perro
  8. Cepillados. Trabajado con premios el niño tiene más interés en dar premios que en seguir con el cepillado
  9. Ver la tele
  10. Compartir la siesta
  11. Llevarle con la correa. Esto se debe practicar previamente con el perro, que no tire de la correa ni suponga un problema para él ser llevado por el niño.
  12. Manipulación. Se trabaja igual que con el cepillado, premiando mucho tanto al niño como al perro 😉

Debemos dejarles claro a los niños que los perros no son un juguete, tenemos que poner pautas de interacción y respetarlas.

Es maravilloso crecer con un perro, pero deben ser los padres los que se encarguen de él como personas adultas responsables.

Perros y niños: La regla de las 3 eses

Hace unas semanas asistí a una charla que daba Santi (Jaime Vidal) sobre un tema que considero muy interesante, perros y niños. Y es que parece que consideramos que la relación de un niño y un perro es siempre idílica y maravillosa y desde luego que puede ser así, pero para ello debemos trabajar y prepararnos siempre. Es muy beneficioso que niños y perros crezcan juntos, hace poco publicaban un estudio que decía que los niños que crecen en hogares con perro son más resistentes a enfermedades. Pero siempre hay que tener presente la regla de las 3 eses: SUPERVISIÓN, SUPERVISIÓN y SUPERVISIÓN.

Igual que no dejaríamos nunca solos a dos niños pequeños, no debemos permitir que los niños se queden solos con el perro. No son pocas las familias que consideran que su perro es un santo y que jamás haría daño al niño. Bueno, todos tenemos un mal día, incluso los perros, asíque yo recomiendo que seamos precavidos. A los niños debemos enseñarles cómo comportarse con el perro y delante del perro. Una casa con niños es mucho más estresante para nuestra mascota que otra en la que únicamente convivan adultos. Los niños corren, chillan, dependiendo de la edad pueden considerar que el perro más que un animal es un juguete… De ahí la importancia de enseñarles que delante del perro deben ser más tranquilos, hablarle con calma, bajito, que para eso los perros oyen muy bien. Comentaba Santi que una buena forma de enseñarles es que el contacto con el perro sea un premio. Si hoy se ha portado bien, ha hecho los deberes, entonces tienes para jugar un ratito con el perro. Tampoco debemos agobiar a los niños con la responsabilidad de tener una mascota. Tener un perro es muy sacrificado y los niños pueden llegar a agobiarse realmente si ven que tienen una tarea de la que no disfrutan. Por lo que debemos gestionar bien los tiempos que pasan juntos y lo que les exigimos.

Punto y a parte merece la llegada de un bebé a una casa en la que ya hay un perro. Excusa habitual de abandono, la llegada de un nuevo miembro a la familia NUNCA debe implicar la salida de otro. Para el perro la llegada del niño será algo natural, de hecho son ellos los primeros en detectar que estás embarazada, asíque CALMA. Lo único que puede llegar a preocupar al perro del bebé es el llanto. Más en padres primerizos, porque nos agobiamos mucho y eso el perro lo nota. Disponemos de 9 meses antes de la llegada del bebé, por lo que deberemos hacer un listado de cosas que van a cambiar con su llegada e ir haciéndolo gradualmente hasta que nazca el niño. Si por ejemplo vamos a prohibirle la entrada a una habitación, lo suyo es que empecemos muchos meses antes a no dejarle entrar en la misma. También es muy útil empezar a familiarizarle con llevar cosas en brazos, permitirle que las olisquee y premiarle cuando lo haga de forma tranquila y con cuidado. Si vamos haciendo todos los cambios de forma progresiva, la llegada del bebé no supondrá más estrés para el perro que para el resto de la familia e incluso lo aceptará fácilmente como uno más. También comentaros que el mito del pañal es una tontería. A ver, no es que sea malo en sí, si no que por el mero hecho de enseñarle un pañal a nuestro perro no va a entender que lo que queremos decirle es que ya ha nacido el nuevo miembro. Lo que debemos hacer son asociaciones positivas antes, durante y tras el nacimiento del pequeño.

Lo mejor es actuar con naturalidad, nada de gritos, movimientos bruscos, regañínas…Para el perro, como para el resto de la familia, la llegada de un nuevo miembro debe ser siempre un motivo de alegría.

A partir de los 10 u 11 meses del niño: SUPERVISIÓN, SUPERVISIÓN, SUPERVISIÓN. No hay que olvidar que a quien debemos proteger es al perro del niño. Una mala interacción puede llevar a un mordisco por parte de nuestro adorado perrito que desde ese momento se verá condenado al abandono y seguramente a la muerte. Desgraciadamente siguen dándonse muchos casos de ataques entre perros y niños y es lógico si pensamos en su manera de interactuar. Los niños suelen estar siempre incordiando al perro y si no hay un adulto que enseñe o al menos interceda por el perro, a este no le quedará más remedio que avisar de la única manera posible, mordiendo. No debemos olvidar nunca este punto. Por muy bueno que creamos que es nuestro perro, es un perro y por tanto puede llegar a morder. Repito, seguramente sea una tragedia, pero el que lo va a pagar seguro es el perro.

En el caso de la compra o adopción de un cachorro o de un perro adulto, debemos insistir mucho con los niños de que se trata de un ser vivo, no un juguete. No deben cogerlo y si lo hacen será siempre con nuestra supervisión, cuidado y ayuda. Pensad en la llegada del perro como si fuese un hermanito. ¿A qué no les dejarías hacer lo que quisieran? Pues ahí está el problema. Que nos creemos que los perros pueden soportar todo de los niños y no tiene porqué ser así.

Quiero hacer una mención personal a la idea generalizada de tener en casa cachorros con niños pequeños. Creo que es mucho más sencillo criar a un perro adulto del que conocemos ya su personalidad, con una buena inhibición de mordida y habituado a niños en una casa con niños que meter un cachorrito. Sé que todos tenemos grabadas las imágenes idílicas de niños y cachorros y creo que puede ser un error muy grande creérselas. Es cierto que pueden convivir, pero necesitarán muchísima supervisión. Los cachorros muerden, no pueden evitarlo, no tienen inhibida la mordida hasta los 5 ó 6 meses y son impredecibles, como los niños. Asíque si estás pensando en adoptar un perro para que tus hijos disfruten de crecer junto con estos maravillosos seres, plantéate si no sería mejor adoptar a un adulto del que ya sabes que va a poder disfrutar desde el primer día.

Casa de acogida ¿Ser o no ser?

Con la experiencia que estoy viviendo en casa con el peque no podía por menos que contaros como se ve eso de ser casa de acogida desde dentro e intentar explicar porqué merece tanto la pena.

Para los que se perdieran el post anterior contaros que tengo en casa un gatito de casi tres semanas y que está siendo a ratos divertido a ratos muy cansado, pero sin duda toda una experiencia! Aquí van unas fotos del peque…

Si estás pensando en hacerte casa de acogida o no tienes muy claro que significa esto aquí van unas cuantas ideas:

  • Primero, al ofrecerte como hogar temporal estás permitiendo que otro animal ocupe su hueco en la protectora y eso tal y como están las cosas puede suponer la diferencia entre la vida o la muerte.
  • Segundo, pero no menos importante, en el caso de recién nacidos, ya sean perros o gatos, las primeras semanas son cruciales para la supervivencia. Ni que decir tiene que es precioso verlos crecer día a día, pero también muy sacrificado: biberones cada 3 ó 4 horas (sí, por la noche también!), estimularles para que hagan sus necesidades, ya que las madres los lamen hasta que las hacen, las preocupaciones típicas: si no come, si no hace pis/caca, que no pase frío, que duerma bien…Vaya, que no se diferencia mucho de un bebé humano 😉
  • Tercero, cachorros que aunque ya están destetados, necesitan compañía constante, un ambiente enriquecido y contacto humano para un desarrollo correcto. Un albergue/refugio no es el lugar ideal para que crezca un cachorrito, necesita vigilancia y cuidados constantes y difícilmente se les pueden ofrecer en la protectora.
  • Cuarto, también los viejecitos necesitan un hogar mejor que un chenil. Dejar un perro o gato que ha pasado toda su vida en un hogar en un chenil es desgarrador. Muchos no llegan a comprender que ha sucedido y llegan hasta a dejarse morir de pena. Ofrecer una casa hasta que se encuentra un hogar definitivo es muy importante también para ellos.
  • Quinto, ayudar a perros con problemas, ya sean físicos (posoperatorios, enfermos,…) o comportamentales (desgraciadamente no siempre se dispone del tiempo necesario para poder desarrollar una terapia o modificación de conducta en la protectora), de forma que facilitemos su adopción en un futuro.

Vale, hasta aquí hemos visto todo lo que podemos hacer por ellos, pero ¿Qué podemos ganar nosotros?

  • Lo principal, su amor incondicional! Saber que le has salvado la vida a otro individuo no tiene precio y ellos sabrán correspondértelo con creces.
  • Si nunca has tenido animales en casa o no puedes permitirte tener uno porque no sabes qué pasará a medio o largo plazo, ser casa de acogida te permite comprobar de primera mano cuánta responsabilidad conlleva introducir un animal en casa. Hace ya muchos años mi padre decidió ante mi insistencia en tener perro que podríamos acoger a un cachorrito de la Fundación ONCE del perro guía y así comprobar cómo nos adaptábamos. La experiencia fue tan buena que repetimos. No os negaré que es duro devolver a tu perro después de la mejor época de su vida, pero la satisfacción de verle cumpliendo su labor es inmensa 🙂
  • En la mayoría de los casos los gastos de tenerle en casa los paga la protectora, con lo cual si ahora estás muy pillado de dinero, pero tienes mucho tiempo libre, es una acción que puedes tomar por tu parte 😉
  • ¿Quién dijo que eras un hogar temporal? Muchas casas de acogida acaban siendo definitivas, porque al fin y al cabo, cómo negarte a quedarte con un peque que se ha adaptado tan bien a tu hogar…

Ser casa de acogida no es una decisión que se deba tomar a la ligera, como ya os he contado es una gran responsabilidad, aunque sea temporal. Pero también es algo fantástico y muy bonito y una forma de corresponder a la sociedad y sobretodo a los peludos que más lo necesitan. Contacta con la protectora que más te interese y pregúntales que requisitos tienen para formar parte de su red de casa de acogida, seguro que puedes hacer mucho por muy poco!

¿De baja maternal?

Esta semana el post me ha venido en caja de cartón y es que como dice el título estoy de baja maternal…¡de un gatito de 4 días! Aunque este es un blog sobre temas perrunos, para lo que os voy a contar me sirve y mucho. ¿Por qué? Pues porque llevo desde el martes dándo el bibe cada 3 horas (sí, por la noche también come;) ), estimulándole para que haga sus necesidades y procurándole un lugar calentito en el que estar. Hablo en singular porque el peque apareció abandonando el solito, con el cordón umbilical colgando y bien metidito en una caja en un contenedor de basura. No voy a exponer aquí lo que pienso de la «persona» que hizo esto, me quedo con el gran ser humano que lo encontró, lo recogió, lo llevó al veterinario y lo tuvo en su casa (con los mismos cuidados que ahora le brindo yo) hasta que abrieron la protectora con la que colaboro.

No hay mucha diferencia entre sacar a delante a este peque, a un perrito o a un bebé humano, se necesita mucha paciencia y cariño para sacrificarse por otro individuo. En el caso de los hijos está claro que suele ser una decisión más que meditada y deseada, por lo que uno prepara todo antes de su llegada, se coge la baja por maternidad/paternidad y disfruta de su bebé el tiempo que le permiten. Cierto es que también sufre los despertares nocturnos, el cambio en las prioridades, esa sención de que ahora tu hijo es más importante que tú mismo…Desgraciadamente, cuando introducimos un animal en nuestras vidas es más como cuando cambiamos de móvil. Queremos el último modelo, porque es taaan mono (léase Buldog francés, Yorkie, Golden y Labrador,…) y son taaan buenos. Luego resulta que metemos en casa un ser que no solo se va meando y cagando por todos los rincones de la casa, si no que encima nos muerde y nos exige muchísimo tiempo y sacrificios. Pues sí, eso es lo que tiene encargarse y ser 100×100 responsable de otro individuo. No digo a la ligera lo de la baja por maternidad porque me consta que en otros países más sensibles con los animales, la gente utiliza sus vacaciones para hacer ese gran paso de introducir un animal en casa. Las primeras semanas son muy importantes. En el caso de cachorritos adoptados, puede que no lleguen a las 8 semanas deseadas antes de separarlos de sus madres, por lo que habrá que preparar biberones cada pocas horas, estimularles para que hagan sus cosas,… como estoy yo ahora. Si el cachorro tiene más de 8 semanas, será un auténtico terremoto y pobre del que no esté preparado para eso. Son muy bonitos, sí, pero también auténticos destructores. Prepara la casa para su llegada y fórmate bien antes de adoptarlo/comprarlo. Pero no sólo los comienzos de los cachorros son complicados, la llegada de un perro adulto también conlleva muchas obligaciones:

  • Adaptación al nuevo hogar: Puede que el perro esté asustado, nerviosos, ansioso,…necesitará un tiempo para habituarse a tantas cosas nuevas.
  • Rutinas: Todos en casa tendrán que aprender que ahora hay que sacar al perro 3 veces al día (al principio es mejor que los paseos sean cortos, para no agobiar mucho al perro, más si viene de estar en un chenil 24 horas al día). Otras 3 comidas diarias…
  • Gasto:Pienso (del bueno, que aquí la inversión se nota y mucho), veterinario, básicos para casa (camita, utensilios, juguetes, correa, arnés…) y para el coche.
  • Expectativas erróneas: Aquí está la causa de muchos abandonos. «Es que he tenido perro toda la vida y ningún como éste», «Pero si los Golden son buenísimos», «Es que me muerde», «Suelta pelo»,… Seamos realistas, por favor. Los perros muerden, cagan y sueltan pelo! Si no serían peluches, y más de uno seguramente es lo único que debería tener. No hay razas buenas ni malas, hay individiuos. Y aunque hayamos tenido perro toda la vida, eso no nos hace conocedores del mundo perruno, si no única y exclusivamente de los perros que tuvimos. Yo también he tenido perro toda mi vida y sigo formándome, aprendiendo y descubriendo cosas de ellos cada día.
  • Previsión de futuro: «es que como ahora tengo tiempo»… Igual dentro de un año no tienes tiempo para el perro que ahora te llevas a casa. Hay que ser previsor y saber que si ahora podemos tener un perro, igual en un futuro inmediato todo ese tiempo del que disponemos se vea mermado, pero en cambio las necesidades de nuestro perro seguirán siendo las mismas. Por no hablar de cambios de casa, de compañero/a de vida, añadir otros animales, tener hijos,… Los perros tienen vidas largas, fácilmente pueden vivir más de 10 años, asique piénsalo bien antes de poner uno en tu vida, porque a partir de ese momento su vida dependerá única y exclusivamente de ti.

Pues vaya, ¿tan horrible es tener un perro? ¿tan difícil? Para nada, con esto no pretendo desmotivar a nadie a que no tenga un animal de compañía, sencillamente quiero hacer hincapié en que es una tremenda responsabilidad y que hay que pensárselo muy bien antes de lanzarse a la piscina, porque luego, si nos arrepentimos, el que va a sufrir el abandono será él, esa pequeña bolita que ahora te parte el corazón…

Mitos y leyendas perrunas II: Mejor un cachorro

Menudo mes de octubre que llevo. Hoy por fin consigo sacar un hueco para volveros a contar algo más sobre nuestros perretes. Para la segunda parte de mitos y leyendas perrunas quiero hablaros de la creencia popular de que el hacerse con un cachorro, cuanto más joven mejor, nos asegura su amor incondicional. En la protectora en la que colaboro no dejamos de recibir a gente pidiendo cachorros por esta razón y hay que ver lo equivocados que estamos. Primero, hasta los 2 meses los cachorros deberían estar con su madre, porque como demuestra un estudio reciente, si los separamos antes de esa edad, aumentan las probabilidades de que desarrollen en el futuro problemas serios de comportamiento. Por otro lado, una persona que no ha tenido nunca un perro o que pasó su época de cachorro hace muchos años no sabe las necesidades que supone un perro joven. Necesitan mucha más atención, tenemos la gran responsabilidad de educarles y formarles, nos necesitan mucho más y son altamente dependientes. No es raro que un cachorro adoptado termine desarrollando ansiedad por separación. Por si fuera poco, al ser cachorro desconocemos cómo acabará siendo la linda bola de pelo que nos llevamos. Desconocemos cual será su tamaño final, su aspecto y sobretodo, su personalidad.

En cambio, si adoptamos un perro adulto, sabemos cual va a ser su tamaño, aspecto y lo más importante, nos podemos hacer una idea bastante aproximada del carácter del animal. Por si fuera poco, un perro adulto que ha sufrido un abandono estará siempre agradecido a su nueva familia de adopción, dado que ha conocido lo que es estar en la calle, en la perrera-protectora y volver a un hogar. En su lugar el cachorro sólo sabrá que ahora está siempre acompañado, pero no ha tenido esa experiencia de abandono. Tengo muchos ejemplos de perros mayores que han sido adoptados o recogidos y que se desviven por sus dueños actuales. El vínculo con nuestro perro es algo que debemos ganarnos con el tiempo y la experiencia previa nos marca en gran medida.

Por último, quería hacer especial hincapié en el caso de adopciones de perros con niños en casa. No es que recomiende encarecidamente un perro adulto en estas situaciones, es que debería de ser esta la única opción. Cuando metemos en casa un cachorro con un niño nos estamos jugando la seguridad de ambos. Lo mejor es asesorarnos bien a la hora de la adopción y hacernos con un perro adulto que esté bien socializado con niños. De esta forma, aunque nuestros hijos sean pesados con el animal, esté no tendrá gestos malos. Los cachorros, como perros en formación, pueden desarrollar comportamientos nerviosos cuando andan los niños cerca y no son lo más indicado en caso de familias con niños muy pequeños (menores de 6 años).

Espero haberos despejado otro mito. Hasta la semana que viene!

Tengo un cachorro en casa y ¿ahora qué?

Hacernos con un cachorro es una gran responsabilidad. A pesar de creer que conocemos las necesidades que va a tener recomiendo encarecidamente la lectura de «Un cachorro en casa» de Ian Dunbar como aperitivo a todo lo que nos espera.
Acaban de sacar un estudio en el que relacionan la separación temprana del cachorro con futuros problemas de comportamiento, por lo que nunca deberíamos separa al cachorro de su madre y hermanos antes de los 2 meses. También hace hincapié en que los perros provenientes de tiendas son más propensos a desarrollar problemas de comportamiento y es bien lógico, si tenemos en cuenta que el periodo de socialización (de mayor sensibilidad, en el que los perros son como esponjas y que marcará su futura personalidad) se da entre las 3 y las 12 semanas (16 en el caso de razas grandes). Por lo tanto, estos perros habrán sufrido ya un cambio radical durante su época sensible y además quedan en cubículos minúsculos en los que aprenden a hacer sus necesidades en el mismo lugar en el que duermen (cosa que no harían nunca de disponer de espacio suficiente).
Resumiendo, antes de hacernos con un cachorro tenemos que informarnos muy bien de cuales han sido sus condiciones de vida, si ha estado con su madre y hermanos, en el caso de los criadores es importante conocer el lugar, a los padres, tomarnos nuestro tiempo en saber si es un buen criador. Siempre hay que tomarse las cosas con calma y hacer una buena elección, ya que el cachorrito que elijamos compartirá muchos años con nosotros. Por lo que recomiendo no precipitarse y tomarnos nuestro tiempo e incluso pedir consejo a algún profesional sobre cual es el tipo de perro que más nos conviene. En el caso de las adopciones, es común que los cachorritos hayan sido separados muy tempranamente de su madre e incluso de los hermanos, pero suelen tener muy buena socialización ya que se han criado entre un montón de gente en las protectoras. Igualmente no hay que dejarse llevar por los primeros impulsos y decidirnos por una bolita de pelo porque nos ha mirado con ojitos tiernos. Lo que tenemos ante nosotros es un ser vivo con muchos años por delante, muchas necesidades y muchos cambios. Por raro que parezca la gente se sorprende cuando los perros crecen, muerden y sueltan pelo. Bueno, eso es un perro. Y si a eso añadimos que son cachorros, además se harán sus necesidades cada hora y destrozarán todo aquello que dejemos a su disposición.
Por lo tanto, antes de hacernos con un cachorro tenemos que tener en cuenta todos estos «pequeños» detalles.

Y ¿ahora que lo tenemos en casa? Al igual que con la llegada de un bebé nos preparamos y no esperamos a que llegue a casa para hacernos con todo lo que necesita, tenemos que estar preparados para la llegada del cachorro. Es muy interesante que tengamos un transportín, no excesivamente grande, ya que si no el perro encontrará espacio suficiente para hacerse sus necesidades dentro, pero tampoco tan pequeño que no pueda ni moverse en dos días. Con el transportín vamos a controlar al cachorro en todo momento, ya que le dejaremos en él y lo sacaremos cada hora. Además del transportín necesitamos una zona de reclusión, que será donde dejemos al perro moverse a sus anchas al salir del transportín. Suele ser una reja o parque de juegos, aunque también podemos utilizar el baño o una habitación tranquila. En ella tenemos que dejar una zona para que haga sus necesidades, bien sean periódicos, empapadores, areneros como los gatos,…De forma que cuando le saquemos del transportín debemos llevarle a esta zona y premiarle efusivamente (cuanta más fiesta, mejor) por hacer sus cosas ahí. Además, en la zona de reclusión deberemos dejar agua y comida a su disposición. Con este sistema doble de reclusión conseguimos varias cosas:

1º Que el perro no cometa errores, ya que le estamos supervisando constantemente y podemos prevenir errores y premiar todos sus aciertos.

2º Evitar posibles destrozos, ya que el perro no tiene acceso a toda la casa sin supervisión.

3º Enseñar al cachorro a estar tranquilo y relajado.

Comentar que la comida debería dárseles en juguetes. Es más, deberíamos logar que nuestro cachorro fuese un yonkie de los juguetes rellenos, pues así en el futuro nos estamos asegurando muchos menos problemas de destructividad y estrés. Para ello tenemos que hacernos con varios Kongs, rellenarlos con su ración de pienso y dejarlos dentro del transportín con el cachorro fuera. En cuanto huela la comida va a querer entrar, entonces le abrimos y le dejamos que disfrute de ellos. Hay que tener en cuenta que en la naturaleza los animales pasan la mayor parte del tiempo buscando su comida, si nosotros les ponemos un plato de pienso, estamos desaprovechando su oportunidad para entretenerse buscando y cazando sus presas.  Y un perro entretenido es un perro feliz.

En cuanto al juego, debemos enseñarle a inhibir la mordida. Para conseguirlo debemos gritar cuando nos muerda y dejar de jugar. Si persiste en mordernos, debemos retirarnos y volver al cabo de unos minutos. Así le damos tiempo a que se relaje para empezar de nuevo. Pararemos el juego las veces necesarias y le haremos saber que nos hace daño siempre (no sólo cuando nos muerde de verdad).

Como hemos hablado antes el periodo de socialización acaba sobre el tercer mes, por lo que aunque los veterinarios recomiendan no sacar a nuestro cachorro a la calle hasta esa edad, yo considero que es más importante tener un buen perro socializado, dado que las muertes por enfermedad en cachorros son muy escasas. Siempre con cuidado, claro. Procuraremos no dejarle en el suelo en sitios en los que hayan hecho sus necesidades otros perros. Pero podemos sacarle en brazos y que vaya conociendo el entorno y tratando con desconocidos. Un cachorro, según Ian Dumbar debería conocer al menos a 100 personas durante su socialización. Igual así dicho parecen muchas, pero son unas 3 personas distintas al día. Cuanto más le saquemos y más interactúe con todo tipo de gente, más preparado estará. Tiene que conocer a niños, gente mayor, extranjeros, jóvenes,…y no sólo conocer, si no ¡interactuar! Saldremos de casa con una bolsita con la ración de pienso y con la gente que nos encontremos (y quiera participar, claro) les pediremos que acaricie al perro y le dé una bolita de pienso. Así no sólo está acostumbrándose a los desconocidos, si no ¡que los desconocidos le resultan provechosos!

Aunque nos parezca muy pequeño para aprender, tenemos que enseñarle las normas tanto en casa como en la calle. Todo aquello que no queramos que haga de mayor, no se lo dejemos hacer porque es pequeño y es taaan mono… Un cachorro a partir de los 2 meses puede aprender perfectamente a sentarse, tumbarse, estarse quieto, acudir a la llamada… Lo que no podemos esperar es conseguir ejercicios complejos o durante mucho rato, pero las sesiones cortas y divertidas les encantan y es una gozada sacar a pasear a tu cachorrito que con a penas 3 meses se sienta, se tumba y acude corriendo cuando le llamas.

Tengo que hacer especial hincapié en las clases para cachorros. En Estados Unidos son muy habituales, pero aquí aún nos cuesta creer que merezca la pena hacer algo con los cachorritos y son la mejor inversión que podemos hacer. En ellas el cachorro aprende a relacionarse con otros perros, con otras personas, nos enseñan que debemos hacer y que no con nuestros perros y solucionan todas las posibles dudas que nos puedan surgir al tenerle en casa. Es una mínima inversión y reduce al mínimo los posibles problemas futuros.

Seguro que me dejo aún muchas cosas por comentar, pero todas las dudas que tengáis, no dudéis en hacérmelas llegar. Tener un cachorro en casa es una gran responsabilidad, pero también una de las cosas más bonitas y extimulates que podéis hacer. Ánimo y suerte con esa nueva vida!