10 Puntos básicos para perros adoptados

Cuando adoptamos un perro lo hacemos con toda la ilusión del mundo y lo cierto es que las expectativas que tenemos rara vez concuerdan con la realidad. Por eso me gustaría hacerte llegar estos 10 sencillos pasos que te ayudaran en la adaptación de tu nuevo amigo. Ten en cuenta que los primeros 15 días en casa sentarán las bases de toda vuestra convivencia futura. Mejor hacerlo bien desde el principio,¿no?Canescool - Adopción

  1. PACIENCIA: Y es que a veces se nos olvida que lo que tenemos es un perro y nos enfadamos porque deciden hacer cosas que a ellos les parecen mucho más divertidas, como meterse en charcos, comerse cualquier cosa que encuentren, salir corriendo detrás de otros perros, revolcarse en vaya usted a saber qué… En fin, que debemos ser conscientes de que son seres vivos con sus propias decisiones y pensamientos y que no llegaron a nosotros con un manual de instrucciones y unas ganas locas de complacernos. Además, acabas de sacarle de su entorno habitual. Necesita tiempo para adaptarse a su nueva casa, sus nuevos dueños,… ¡mucha calma! Las trastadas iniciales serán divertidas anécdotas que contar en el parque 😉
  2. PASEOS AJUSTADOS: Si tu perro ha sido adoptado en una perrera, lo más probable es que no saliese mucho y que como manda la ley, estuviese en una zona apartada y muy tranquila. Por eso realiza paseos cortos (10-15 minutos como máximo) para que se vaya habituando a su nuevo entorno, pero frecuentes (puedes hacer 5 ó 6 al día). Así no le sobreexcitas con mucha información de golpe y le aumentas las posibilidades de que haga sus necesidades fuera. En estos primeros días no le lleves a parques para relacionarse con otros perros, que se vaya haciendo a la zona, disfrute de un paseo relajado y que olisquee todo bien. Así evitarás que por temas de estrés tenga malas experiencias iniciales en el parque. Ah y aún que haga tiempo que dejó de ser un cachorro, prémiale que haga sus necesidades en la calle. A todos nos viene bien una ayudita inicial.
  3. APORTA SEGURIDAD: Al principio no tienes que hacerte su amigo ni exigirle nada, lo que debes hacer es aportarle seguridad. Demostrarle que eres de fiar, confiable y previsible. Si empiezas exigiendo y corrigiendo, aportarás más estrés a una situación ya muy complicada. Mucha empatía por favor. Nada de volcarte tampoco en él. Ellos hacen borrón y cuenta nueva, así que nosotros también. Ni «pobrecito lo que ha sufrido» ni «ay la vida que ha llevado», ahora está con nosotros y todo va a ir bien. Dedica unos minutos al día a premiarle con comida absolutamente todo lo que haga, desde mirarte a sentarse, tumbarse o quedarse quieto sin hacer nada. Será «vuestro momento».
  4. MANIPULACIÓN: Ojo con las caricias. No a todos los perros les gusta que les acaricien. Además, si está tenso, es más probable que puedan surgir problemas. Trabajaremos poco a poco el acercarnos a él, iremos aprendiendo que le gusta y que no, respetaremos su espacio y no le molestaremos mientras duerme ni come. Es habitual que se den casos de protección de recursos, sobretodo con la comida. Para saber como actuar en estos casos, puedes consultar nuestro post.
  5. NIVEL DE EXIGENCIA: Es importante poner unas normas de convivencia desde el principio, pero eso no quiere decir que podamos regañar al perro. Si las primeras semanas comete errores, será culpa nuestra, ya que no se lo hemos enseñado. Lo mejor en estos casos es prevenir. Si no queremos que entre en las habitaciones, por ejemplo, no le dejaremos entrar desde un principio. Si no va a dormir con nosotros, es mejor no dejarle hacerlo al principio porque nos da pena. Si vas a dejar que se suba al sofá, ten en cuenta que él los días de lluvia también querrá subir y no entenderá porqué no le dejas… No exijas cosas que no le has enseñado y por supuesto, no regañes a un perro que acabas de adoptar. ¿Qué pensarías de alguien que nada más conocerte te critica absolutamente todo lo que haces?. Calma, ya habrá tiempo para exigir lo que se ha enseñado. PREVENCIÓN, es la mejor arma.
  6. JUEGOS: Nada de que para cansarle le voy a hacer correr detrás de la pelota. Necesita juegos que le aporten calma, para eso lo mejor son los juegos de estimulación mental como búsquedas con su propio pienso, juguetes tipo Kong o Nina Ottosson, de hecho lo más sencillo para entretenerle son los huesos de masticación. Formas de canalizar energía de forma relajada. Deja el tira y afloja, persecuciones y batallas para cuando os conozcáis mejor y él sepa gestionar esos picos de estrés que genera el juego duro.


  7. DEMANDAS DE ATENCIÓN: Es vital que enseñemos a nuestro perro que si quiere algo de nosotros, no puede demandarlo, es decir poniéndonos las patas encima por ejemplo. Esto genera muchos problemas que a la larga, son complicados de solucionar, pero que si atajamos de primeras, harán las cosas muy sencillas para todos. Así que para evitarlo, nunca le premiaremos cuando nos exija algo. Le ignoraremos, le privaremos de nuestra compañía, le pediremos que haga algo a cambio. Nada de regañarle, empujarle ni agarrarle. Para reforzarlo, premiaremos todas aquellas situaciones que sí nos gusten (que deje de ladrar, que ponga las cuatro patas en el suelo tras saltar, que esté tumbado tranquilo, que se siente para comer,…).
  8. COMUNICACIÓN CANINA: Es increíble la cantidad de señales que pueden hacerse los perros, desgraciadamente nosotros tenemos bastante limitadas las que podemos usar con ellos, pero si las ponéis en práctica ya veréis como las entienden. Entre las que podemos utilizar están: bostezar, girar la cabeza, ponernos de lado, movernos lentamente, quedarnos quietos, desviar la mirada, sentarnos, dar la espalda. Si aún no has oído hablar de las señales de calma, aquí puedes ponerte al día.
  9. AUSENCIAS GRADUALES: Intenta durante los primeros días no dejarle solo para evitar posibles destrozos. Si no puedes estar todo el tiempo, procura darle antes un paseo relajante y dejarle entretenimiento (búsquedas, juguetes,…) o bien contactar con algún amigo o familiar que pueda pasarse a verle o incluso darle otro paseo. Puedes grabarle con el portátil o el móvil para ver si realmente cuando te vas está tranquilo o por el contrario tu ausencia le afecta. Lo ideal es que poco a poco le enseñes a quedarse solo, con salidas primero de un par de minutos, luego cinco, siete, cinco, diez, quince, doce,… que sea creciente, pero no siempre a más. Los perros son animales sociales, no saben que es estar solos, deben aprenderlo. Por ello lo mejor es que lo hagan de forma gradual y sin traumas. No adoptes a tu perro el fin de semana, te vuelques con él y luego el lunes a trabajar 12 horas fuera de casa. Así tienes todas las papeletas para que surjan problemas serios.
  10. RUTINA: La última, pero tan importante como la primera. Tu perro necesita tener una rutina cuanto antes. De comidas, paseos, horas contigo, juegos,… que su vida sea predecible hace todo mucho más sencillo. Reparte las comidas en varias tomas para que no le genere ansiedad, además si lo haces con búsquedas, rellenando juguetes como el Kong, le estarás ayudando a estar más relajado. Poder establecer una rutina le aporta estabilidad. ¡Es esencial!Canescool - Adopción

Por último, si surgen problemas o ves que hay cosas que te superan, no lo dejes pasar. El tiempo no va a ayudarte. No dudes en contactar primero con quien te dio en adopción al perro. Muchas protectoras cuentan con personal cualificado que puede asesorarte o si no podrán recomendarte a un educador de confianza. Son muchos los perros que son devueltos porque sus adoptantes no atajaron a tiempo algo fácilmente solucionable.

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Se regala cachorro!!!!

Así es cómo empiezan muchas historias de terror, de terror perruno claro está. Este cachorrito tan mono es Canelita y ésta fue la foto que le hice estando de acogida en casa. Salió tan guapo que nos llovían los formularios de toda España para adoptarle. Tenía tres mesecitos y toda la vida por delante.Canescool - Canelita

  • Todo nos entra por los ojos

Cuando vemos una foto así, no podemos evitarlo, nos entran unas ganas irremediables de acogerle, de querer tenerlo. ¡Es que es taaaan mono! Lo cierto es que no nos paramos a pensar lo que realmente supone tener un perro y más un cachorro, salidas a la calle a cualquier hora, recoger pises y cacas, destrozos varios, mordiscos, llantos, ladridos… Tener un cachorro es una auténtica odisea solo apta para los más arriesgados. En mi opinión, si no has tenido nunca perro, no cojas un cachorro, porque sin duda alguna no sabes a lo que te enfrentas y el que pagará las consecuencias será el lindo cachorrito que ahora tienes entre manos.

Si estás pensando en ampliar familia con un miembro de cuatro patas, te aconsejo que te pares un rato a pensar si realmente estás dispuesto a afrontar el reto que supone, nuestra compañera Andrea de Mr.Mutt educación canina lo exponía muy bien en este post. Y es que eso de tener un perro no es tan sencillo ni para todo el mundo…

  • El caso de Cane

La historia de Canelita puede servir como representación de esos miles de perros que se abandonan cada año. Después de estudiar muchos formularios, descartar gente sin experiencia, que vivía en la otra punta de la península, que no estaba dispuesta a castrerle llegado el momento oportuno… Elegimos a una pareja mayor, que había tenido perro toda la vida, incluso aguantaron 18 años un perro pequeño que les mordía (no recuerdo ahora si era un bichón o un caniche). Dada su edad, les proponemos ponerlo a nombre de una de sus hijas y nos perjuran a la hora de llevárselo que el perro va a estar fenomenal en casa, porque va a ir con ellos a todas partes y por supuesto que saben lo que es tener un perro. Bueno, uno puede saber lo que es haber tenido perro, pero sin duda alguna para Canelita no estaban preparados. Está claro que cada perro tiene una personalidad, que nos llegan con un potencial que podremos trabajar o no. No sé si en otra casa Canelita no hubiese acabado así, lo que tengo claro es que los adoptantes se equivocaron de perro. Aquí quiero hacer un inciso e intentar llegar a toda esa gente que se ha sentido insultada alguna vez porque desde una protectora le han rechazado o intentando dar otro animal. Si la gente que conoce de verdad al perro o al gato te dice que no es para ti, de verdad, créetelo. No se intentan colocar bichos ni «vender» nada. Lo que se busca es la ideonidad, que no te devuelvan al animal porque no ha cumplido las expectativas. Es muy frustrante ver cómo se pierden adoptantes porque realmente no se dejan asesorar. Los casos más agredecidos que he visto durante mi época en el CICAM sin duda alguna se dieron entre aquellos adoptantes que vinieron con mentalidad abierta y entendieron que lo importante en una relación a largo plazo era de verdad que encajasen y no el físico o la edad que tuviera el animal.

Volviendo a Cane… tres meses después de adoptarlo me encuentro a la dueña en la puerta diciendo que me lo devuelve. Así, sin aviso previo, ni contacto alguno. !Un cachorrito de seis meses! Por aquel entonces yo ofrecía asesoramiento gratuíto y seguimiento de los animales adoptados en el centro. Te puedes imaginar mi rabia al ver que ni siquiera se ha molestado en informarnos. Para colmo, lo que nos devuelve no es Canelita, si no como sería conocido más tarde entre los voluntarios como Cabronelita…

Canescool - Cane

El problema de todo esto es que un perro que era altamente adoptable pasa a ser uno más en la lista de perros en adopción, de esos que lo único que les salva es el tamaño, y encima en el caso de Cane jugaba en su contra. Ya que era un perro muy activo, imposible de tener en un piso. Eso se ha traducido en un año de perrera, para un cachorrito que entró con tres meses y que a los seis estaba de vuelta. Afortunadamente para él el calvario terminó y ahora corretea feliz con su nueva familia, pero ha estado un año esperando su momento…

  • La belleza está en el corazón

Sin duda alguna que cuando pensamos en que queremos determinada raza de perro, determinada edad, determinado individuo, nos estamos dejando llevar por el corazón y en la mayoría de los casos, no tenemos ni idea de lo que nos estamos llevando. Soy partidaria de que cuando una persona tiene claro el tipo de perro que quiere, adopte a uno adulto, porque es la única forma de asegurarse de que lo que busca y lo que se lleva, coincide. Hace tiempo ya hablé sobre el tema de elegir a un animal por su físcio en el post «será alto, rubio y con los ojos azules» y también sobre el mito que tenemos sobre que «mejor un cachorro«. Por aquello de que se va a adaptar mejor a nosotros y otra serie de mentiras que nos contamos para llevarnos a casa ese cachorrito tan mono que nos encanta.

Lo cierto es que los perros adultos son mucho más fáciles de adaptar a un hogar, porque ya sabemos lo que nos llevamos (los hay más cariñosos, más dependientes, más independientes, más juguetones, más activos, más tranquilos,…). Los cachorros no dejan de ser una caja de sorpresas de la que no sabemos lo que nos llevamos hasta que ya es muy tarde. El mejor símil que se me ocurre es que te cases con alguien el día que lo conoces, «es que es tan guap@…«¡Venga ya! Sin duda alguna que la belleza de tu pareja durarás más que el tiempo que tu perro va a ser cachorro y aún así, a ¿qué no se te ocurriría semejante estupidez? Entonces porqué empeñarse en iniciar una relación tan larga con un bicho que no conoces y encima que te va a sacar de quicio durante sus primeros meses.

Tómatelo con calma, fórmate bien, asesórate, consulta distintas protectoras/refugios/perreras. Si tienes claro que quires un cachorro, acude a un criador de confianza (no es tan sencillo como parece, pero existen 😉 ), no te dejes llevar por la compra impulsiva. Desde luego que lo último que debes hacer es comprar uno de esos cachorritos de tienda que a saber de donde vienen (más información en este otro post de Mr.Mutt educación canina). Y si eres de los que piensa que tu perrita tiene que tener al menos una camada para sentirse realizada… no es únicamente mentira, si no que además desconoces el destino de los cachorros que traigas.

Por todo ello sólo te pido una cosa, si quieres tener perro, ¡piensa antes de actuar! Las perreras están llenas de animales a los que un día alguien les juró que nunca les abandonaría…

Historia de un fracaso: Paso a paso de un caso complicado, Simba

Cuando uno se decide a iniciar un blog de este tipo lo hace pensando que va a ayudar a la gente con sus perros y que va a poder compartir sus éxitos. Desgraciadamente en este mundo también hay fracasos y hoy quiero contaros un caso muy especial, el de Simba.

A finales de marzo, cuando estaba trabajando en el CICAM, nos entregan un cachorrazo de Shar pei. Lo hacen sus propios dueños porque ya no quieren tenerle en casa. SimbaEn principio lo describen como cariñoso, pero lo traen porque ha marcado a alguien en la casa. Mi impresión inicial es que el perro va a dar problemas, porque está histérico y en cuanto me muevo, se vuelve loco. Pero es jovencito, de raza, igual es la situación… Primer error que cometo, aceptarlo. Le pregunto a su dueña que tal se lleva con otros perros, «no lo sé» me dice «no se ha relacionado con ninguno». Ejemplo típico de perro de jardín. Como no tienen necesidad de sacarle a ver mundo, no lo hacen. El problema que esto genera lo irás descubriendo a lo largo del artículo. Y luego me dice lo que todos los dueños, que es muy bueno, cariñoso, bla bla bla. Yo veo una bestia parda. Tanto, que le digo al dueño que él mismo lo deje en el chenil.

Durante los siguientes días, Simba (por aquel entonces era aún Bowie) no saldrá de su jaula. Sólo con pasar por delante de ella se hacía pis. No te digo ya lo que suponía mirarle. Asíque al principio para ir ganándome su confianza cada vez que paso por delante de él, le echo premios, sin mirarle ni decirle nada. Cuando veo que ya puedo pasar por delante sin alterarle, decido entrar. Me agacho para no suponer una amenaza y suelto muchos premios a mi alrededor. Por suerte decide cogerlos y olisquearme. Parece que voy ganándome su confianza. Al cabo de unos días decido empezar a sacarle del chenil. Corre feliz por las instalaciones, es obediente y está pendiente de mí. Va ganando confianza y superando la situación de abandono. Hay un momento del que siempre he querido hablar y que descubrí en la perrera. Era ese momento en el que el perro abandonado/recogido tenía que entrar en la zona de cheniles. No sé que pasaría por su mente, ni que le estarían diciendo el resto de perros que se ponían a ladrar histéricos, si era el olor…pero no hubo ni uno solo que no pasase un miedo atroz. Ese instante en la vida de cualquier perro no debería existir. Solo por ser capaces de superar eso, merecen todo nuestro respeto.

Volviendo a Simba, empecé a interactuar con él, sacarle de paseo, que era horrible, porque en su vida había salido con correa y se pasaba todo el camino tirando como un loco. Todo le llamaba la atención y sí, con los perros no había feeling. Se ponía muy nervioso de primeras y con alguno con el que le hice pruebas de compatibilidad, acabó Canescool - Simballevandose algún bocadito. Aún así, podían pasar por delante de él a unos tres o cuatro metros sin que le alterase. Así que una vez realizadas las pruebas oportunas, decidimos ponerle en adopción. Era un cachorrete algo complicado, pero considero que en una casa adecuada puede salir adelante bien. Por entonces tiene siete meses y parece que el trabajo hace efecto.

No tardan en llovernos las solicitudes. Como he dicho un cachorro, de raza, en adopción, vaya, lo tiene todo para que la gente se vuelva loca. Elegimos a una pareja joven, sin experiencia con perros, pero con muchas ganas de tener a Simba y de aprender. En principio no parecen los candidatos ideales, pero tienen mucha predisposición y Simba por aquel entonces no parecía tan complicado. El caso es que les cito en varias ocasiones para que se vayan conociendo, salimos de paseo todos, les mando pautas previamente a la adopción para que se vayan preparando. Ellos son muy aplicados, lo hacen todo, me traen preguntas, incluso le traen a Simba un juguete. Se les presenta el perro tal y como es, con sus problemas por falta de socialización y reactividad. Aún así, deciden llevar a cabo la adopción. Por nuestra parte van a recibir toda la ayuda que necesiten.Canescool - Simba

Durante las dos primeras semanas todo va genial. Suele pasar, el perro está tan en shock que ni siquiera es perro. Desgraciadamente pasado este tiempo, su personalidad y los problemas, empiezan a surgir. Lo primero que detectan es que Simba se hace pis cuando llegan a casa. Estamos hablando de un perro que no se hacía nada en su chenil saliéndo únicamente una vez al día. Así que me sorprende. ¿Infección de orina? ¿Llamadas de atención? Lo sacan cuatro veces al día y aún así se hace pis cada vez que lo van a sacar, ya sea en casa o de camino a la calle.

Voy a visitarles por primera vez a casa. Compruebo in situ que la situación es muy tensa y les recomiendo que vayan al veterinario para descartar una infección. Propongo desde ya dejar de echarle la bronca y montarle la fiesta a Simba cada vez que se mea y quedo en volver. El veterinario confirma infección de orina y los adoptantes comienzan a «no echarle cuenta» como dicen ellos sobre lo que hace Simba. En este tiempo el perro había dejado de hacer el pis en la calle y junto con la infección de orina, las meadas en casa eran ya habituales. Poco a poco conseguimos relajar el ambiente y Simba empieza a hacer pises en la calle, pero aún sigue haciéndolos en casa. Sus adoptantes son muy aplicados y tienen todo bien apuntado, son capaces de decirme que la frecuencia disminuye, pero que sigue haciéndoselo antes de salir. Le reducimos los paseos para que no le generen más estrés e intentamos que sean a horas más tranquilas. Repito visita y aunque el tema de los pises parece que sigue estando, ya no genera la tensión inicial. El perro está más relajado y sus dueños más contentos. Tanto que deciden que intentemos iniciar una acercamiento a otros perros. Hablo con otro compañero educador que tiene una perrita estupenda y probamos a hacer una clase en la que ellos aprendan a interpretar a Simba y ver cómo se podría relacionar con otros perros equilibrados. Llegados a este punto he de decir que estamos a punto de cagarla, pero en principio no tendría porqué haber sido así.

Para entonces Simba lleva ya más de dos meses en su casa, sus adoptantes le van conociendo bien y sinceramente creo que es momento de avanzar. El caso es que nos juntamos, Simba se altera mucho con la perra de mi compañero, pero parece que es más porque no sabe qué hacer que porque realmente tenga ganas de comérsela. Mantenemos distancias, luego vamos reduciéndolas viendo hasta que punto Simba puede aceptarlas. Llega un momento que sobrepasamos su límite. Sí, claramente es un error. Sucede cuando te fías mucho de tu perro y juntas varios educadores. Pero aún así, la clase no sale mal. Hemos visto las reacciones de Simba frente a un perro equilibrado y parece que podría trabajarse con él para, al menos, tolerar la presencia de otros perros. Desgraciadamente las clases no acaban hasta que te vas y en un momento dado, sin previo aviso ni señal de ningún tipo, Simba muerde a mi compañero educador mientras le daba agua en una bolsa. Y aquí, sí que definitivamente, todo se va a la mierda (perdón por la expresión, pero es que es así). Canescool - mordisco SimbaNo es que el mordisco fuese muy grave, sólo requirió unos puntos, el problema es que no había habido ningún tipo de señal previa. Y si bien es cierto que la tarde fue cuanto menos intensa para Simba, ya hacía rato que había acabado la sesión y parecía tranquilo. Con el susto en el cuerpo me vuelvo a casa pensando… esto no va a acabar bien. Los dueños deben quedarse con la misma impresión, pero en principio confían en su perro y que no vuelva a producirse. Desgraciadamente al cabo de unos días tiene un pequeño altercado con un vecino y deciden que no pueden seguir con él, por lo que no queda otra que devolverle.

Cuando te entregan un perro que has dado en adopción te queda una sensación de impotencia. Además, nos encanta culpar a los demás, es que no han aguantado lo suficiente, no han demostrado la empatía que necesitaba,… En este caso, creo que todos nos equivocamos, pero en ningún momento se nos puede quedar la sensación de no haberlo intentado. Sus adoptantes aguantaron mucho y trabajaron más aún, yo pequé de feliz y le dediqué mucho tiempo. Aún así, me vi con Simba de vuelta en el CICAM, a diez días de que nos echaran de allí y ahora con un historial de agresividad. Lo comentaba en el post anterior, es muy bonito trabajar con animales, pero muy duro y difícil. Dejar a Simba en el CICAM hubiese supuesto su sacrificio inmediato, porque no se podía dar en adopción. Pero llevarlo a Salamanca implicaba mucha responsabilidad. Como no me asustan los retos decidí llevármelo y ahí comienza el siguiente error.Canescool - Simba

Durante los más de cuatro meses que he estado allí, Simba ha avanzado poquito. Además de meterse en algún lío, no he podido dedicarle el tiempo que me hubiese gustado. Ahora disfruta más de los paseos, sigue tirando como un loco, pero he aprendido a Canescool - Simbadistraerle con la pelota e iniciado el trabajo con el bozal, que debería llevar la mayor parte del tiempo puesto por prevención. A Simba no le ha ayudado nada, ni que le compran unos dueños irresponsables que no le sacaron de casa estropeando toda su socialización; ni su raza, que impide leer si está alterado, amenazante o a punto de morder; ni que le diéramos en adopción a unos chicos sin experiencia; ni que nos pillara en pleno traslado de unas instalaciones adecuadas; ni que yo haya sido incapaz de hacerle más adoptable en todo el tiempo que le he tenido. Todo parece juntarse en este pobre bicho que no es responsable de nada. Con mi vuelta a Madrid, nos encontramos con el problema de qué hacer con él. No es justo mantenerle en una jaula el resto de su vida y tanto trabajo para finalmente dormirle, no parece lo más lógico. Personalmente me resulta imposible encargarme de él, pero me gustaría poder encontrarle un sitio en el que pudieran seguir trabajando con él. La Asociación Abandonados ha decidio seguir intentándolo, pero no cuentan ya con la ayuda profesional que necesitan. Así que si te gustan los retos, conoces a alguien que pudiera estar interesado en darle una oportunidad o al menos ayudar a que Simba encuentre el lugar adecuado, no dudes en contactar con ellos. Simba no merece ser víctima de nuestro fracaso…

Canescool - SimbaAporta tu granito en este caso, comparte, difunde, comenta, ayúdanos a darle a Simba otra oportunidad!

Será alto, rubio y con los ojos azules…

¿Recordáis aquella publicidad pelín racista de Sanex? Pues es lo que me encuentro yo a diario en la protectora. ¿Cómo puede ser que seamos tan fríbolos e hipócritas a la hora de elegir a nuestro mejor amigo? Está claro que en el mundo perruno (y también gatuno) o eres guapo y cachorro o vete despidiendo de poder encontrar un hogar…

Siempre me encuentro la misma idea, queremos un cachorro para enseñarle nosotros, para que nos quiera desde el principio… vamos a ver, los cachorros no sabemos como van a ser (un punto muy importante para la mayoría de los adoptantes), si no tenemos mucha experiencia o no nos hemos formado bien, lo que crearemos será un pequeño monstruíto que regresará al albergue cuando deje de ser el lindo cachorro que nos llevamos y por último, pero no por ello menos importante, uno solo echa de menos aquello que ha conocido, por lo que los cachorros, criados en protectoras no saben lo que es un hogar, nunca te agradecerán el que los hayas adoptado y no podrás evitar que crezcan pensando que tienen derecho a todo lo que les ofreces. En cambio, los perros adultos ya sabemos como son, su carácter (que se nos olvida preguntar por cómo son los animales, nosotros tenemos cada uno nuestra personalidad, lo mismo ocurre con los perros/gatos. Los habrá más simpáticos, más cariñosos, más controladores, más dependientes, más activos, más tranquilos,…). Saben lo que es el calor de un hogar, que los saquen a pasear, el cariño de una familia… tengo cientos de ejemplos de perros (y gatos!) adoptados de adultos que no es que se integren perfectamente en su nueva familia, si no que viven eternamente agradecidos a su nuevo compañero!  Elegir a nuestra mascota por el físico es tan absurdo como casarte con una persona la noche que la conoces. Piensa que vas a convivir con ella durante muchísimos años. De verdad es tan importante que te parezca bonito, que sea de raza, criarlo tú?

A mi personalmente lo que me interesa de un animal es cómo es. No tengo perro, aún, pero mis dos gatos son adoptados. A Jesse lo adopté en el CIAAM con más de 9 meses. Tenía claro lo que quería, un gato adulto y cariñoso. Además es negro, para más señas. Por lo visto la gente es supersticiosa y estos animales tienen aún peor salida. Jesse es un auténtico amor de gato, nos adora y le encanta recibir mimos. No creo que haya absolutamente ninguna diferencia con mi otra gata.

Deciros que en la protectora tenemos a Taz, sin duda alguna el mejor gato que puedas encontrar. Yo con los dos que tengo y un posible perro en un futuro no quiero meter más animales en casa, pero si pudiera sin duda sería él. Cariñoso, atento, jamás saca las uñas o intenta morder. Paciencia infinita de bicho. Pero claro, tuvo la mala suerte de caerse por una ventana, destrozarse la cara y encima es negro y adulto. Peque, me parece a mí que lo tenemos complicado. Además, es compatible con perros! Vamos, una joya. Sigo con los míos, a Marisa me la encontré en la calle. Estaba en la ventana de un bar al que solemos ir, era aún pequeña, tendría como 4 meses. La estaban rifando entre los clientes del bar y decidí llevármela. Fue en brazos hasta casa y aquí está. Me informé de cómo se cría a un gatito, que hay que hacer para evitar arañazos y mordiscos. Yo, que nunca había tenido gatos, me junté con dos. Y hasta he sido casa de acogida (para los que seguís el blog, informaros que Totoro ha sido felizmente adoptado por una chica estupenda y ahora vive feliz en una casa con otro gatito). Esto me lleva a otro punto, el económico. Sacar a Marisa de la calle me costó unos 400€ entre analíticas, vacunas, castración… por ello me sorprende enormemente cuando en las protectoras te piden un poco de dinero por adoptar a los animales y la gente se queja del precio. Con lo que pagas no cubres toda la asistencia que le han dado a ese animal y además colaboras en que la protectora siga haciendo su labor, que no tiene nada que ver con las que realizan las perreras que aún existen hoy en día.

Volviendo al tema principal, tenemos perros excepcionales en la protectora que no tienen fácil salida, por ser feos, mayores o mención a parte merecerían los considerados potencialmente peligrosos. Si yo quisies un nuevo compañero, lo primero que haría es informarme de sus necesidades. Un vez que sé que las puedo cubrir, buscaría el que mejor se adapte a mí, mi vida, mi forma de ser. Qué fuese guapo o feo debería ser lo último a la hora de hacer mi elección. Lo importante, al menos para mí, es que el animal que me lleve a casa sea tan feliz conmigo como yo lo voy a ser con él.

No compres, adopta! Las perreras están llenas de animales esperando otra oportunidad

Ansiedad por separación: Luz al final del tunel

En el post de hoy os voy a contar un caso real que he tenido: Tor y su miedo a quedarse solo. Con él pretendo dar ánimos a todos aquellos que se hayan visto en una situación similar o que actualmente estén sufriendo por los problemas de comportamiento que presenta su perro.

La historia comienza a principios de enero de este año con una llamada a la protectora en la que colaboro con unos dueños desesperados porque su perro se acaba de comer el sofá recién comprado. Aunque en un principio querían abandonar al perro, tras hablar con la coordinadora deciden darle una última oportunidad e iniciar una terapia de comportamiento. Es en este momento en el que Tor y yo nos conocemos.  Tor llegó a casa como regalo de unos amigos a los dos meses de edad y ya desde pequeño empezó a dar problemas en casa, comentándome incluso que siempre había presentado ansiedad por separación. Para colmo, los dueños se habían mudado recientemente de casa, cosa que no casualmente coincidió con su destrozo. Además de esto, Tor había recibido clases de adiestramiento siendo jovencito porque tiraba muchísimo de la correa y un lavado de estomago de urgencia por tragarse un calcetín. Vaya, que sus dueños no habían reparado en gastos con él, pero parecía que esto estaba a punto de terminarse.

En el momento de iniciar la terapia comportamental, Tor ya estaba recibiendo tratamiento médico por parte de su veterinario, altamente recomendable en casos graves o cuando los dueños están a punto de tirar la toalla.

Para diagnosticar ansiedad por separación se tienen que dar varios factores:

–  Miedo a quedarse solo representando por:

  • Eliminación inadecuada
  • Ladrido excesivo
  • Destrucción

–  Que el periodo en el que suceda sea corto (30-60 minutos desde la partida del dueño)

En el caso de Tor se daban todos los puntos y además convivía con otro perro, Leo, que desgraciadamente no le servía de entretenimiento. Esto es importante a la hora de plantearse introducir otro perro para “solucionar” el problema. Si nuestro perro tiene miedo a quedarse solo o dependencia de nosotros, el tener otro animal en casa no va a solucionar nada y puede que incluso lo empeore al tener que compartir los mimos que antes sólo eran para él.

La pauta inicial es clara, Tor NO DEBE QUEDARSE SOLO. Anda, diréis, ¡así seguro que se evitan los problemas! Pues sí, si el perro tiene miedo a quedarse solo, lo que haremos será mostrarle poco a poco que no sucede nada y para eso primero tenemos que tenerle siempre acompañado. En su caso, Patricia y Daniel aprovecharon parte de sus vacaciones para el inicio de la terapia y más adelante tiraron de familia para que los perros no estuviesen solos. Si no dispones de nadie, puedes utilizar los servicios de guardería, hablar con algún vecino o incluso contratar un canguro. Pero lo importante en esta fase es que el perro esté acompañado SIEMPRE. Además, realizamos una reducción de estrés haciendo juegos de búsqueda y eliminando todo aquello que pueda suponer un problema para Tor (mejores paseos, mejores juegos, RUTINA, eliminación de toda clase de castigos,…). Esto en cuanto a Tor, pero no debemos olvidar que los dueños también sufren mucho estrés con este tipo de problemas: cómo me encontraré la casa, qué habrá hecho esta vez, tendré que volver a limpiar pises y cacas,…En su caso lo que debemos dejar claro es que Tor tiene un problema, está enfermo y debe tratarse. No destroza porque quiera molestarnos. Por mucho que nos cueste creerlo, no es consciente de lo que ha hecho porque nos ponga ojitos al llegar a casa. Si hay destrozos, eliminación inadecuada o ladridos es porque no soporta estar solo y sufre ataques de ansiedad. Así que debemos de concienciarnos de que la terapia no va a afectar únicamente al perro, si no que nosotros también nos veremos inmersos.

Tras una semana de terapia antiestrés, vuelvo a verles. No han dejado a Tor solo en toda la semana, se le nota más centrado y parece que no ha acosado a las visitas como otras veces. Así que esta vez empezamos con ejercicios para ganar independencia y también desensibilizar las señales de salida. Vale, primero lo de la independencia. Los perros que presentan ansiedad por separación tienen una relación patológica con su dueño, digamos que se mueren sin él, por lo que necesitamos que se despeguen, tanto física como mentalmente. Es el clásico perro-sombra que te persigue por toda la casa. Pues haremos ejercicios para que nuestros movimientos dejen de ser interesantes. En cuanto a la desensibilización de señales de salida, no es más que realizar todo aquello que le indica al perro que nos vamos a ir, pero sin irnos. De modo que el perro deja de tener la asociación de señal-partida. El ejemplo típico es el de ponernos el abrigo y sentarnos en el sofá. El perro pensará que nos hemos vuelto locos, pero eso no nos debe importar, lo bueno es que ya no le va a indicar que nos vamos. La diferencia entre salir por la puerta de la calle y la de nuestra habitación es la importancia que nosotros le damos.

Una ayuda extra a la hora de trabajar con este tipo de problemas es el uso del DAP (hormona de apaciguamiento). Se trata de un difusor tipo ambientador que libera hormonas como las que desprenden las madres durante la lactancia. De esta forma conseguimos relajar al perro mediante el olfato. Nosotros no las notamos y a ellos les van muy bien. Otros consejos que ponemos en práctica son el uso de música clásica durante momentos de relax y también ponerle una camiseta un poco apretadita, para que se sienta “abrazado”. Todo para conseguir más momentos buenos.

Durante la semana me llama Patricia, tiene que volver a trabajar y no encuentra a nadie con quien dejarlos. ¡Horror! Tor estaba haciendo muy buena progresión y puede ser fatal dejarle ahora solo. Al final encuentra con quien dejarlos y todo continúa sin problemas 🙂

Una vez que hemos ganado independencia y le hemos vuelto loco con las supuestas señales de salida, es hora de pasar al segundo punto: ¡Salidas falsas! Y diréis, ¿por qué falsas? Pues porque aún no le vamos a dejar realmente solo. Vamos a introducir la puerta como señal de salida y a trabajar con las señales “externas”: salir, llamar al ascensor, el ruido de llaves al abrir, entrar, salir, arrancar el coche, la puerta del portal, la del garaje,…Poco a poco vamos a ir trabajando estas falsas salidas hasta llegar a los 15 minutos. Al principio bastará con abrir la puerta, salir, cerrar y volver a entrar. Y luego iremos añadiendo tiempo y más elementos (ascensor, ruido de pisadas, garaje,..). El tiempo que nos lleve conseguir que el perro no haga caso a estas señales dependerá de sus circunstancias. En el caso de Tor costó como un par de semanas. Es importante tener paciencia y no querer correr. Si nos pasamos de tiempo, el perro se asusta y tenemos que retroceder muchos pasos para lograr otra vez su confianza. Durante estas falsas salidas Tor, que es un especialista en descorchar Kongs, disfruta de un nuevo juguete, el Dog Pyramid, fantástico para entretener al perro durante un tiempo.

Cuando hemos conseguido que el perro esté tranquilo durante 15 minutos, podemos empezar a hacer salidas controladas. Esto que parece sencillo, no lo es tanto, ya que tienes que contar todo el tiempo. Patricia y Daniel viven al lado de un supermercado y me contaban que hacían la compra con bolsa y en horario de menor afluencia, porque si no igual no llegaban a tiempo. Es muy importante tener en cuenta todos los posibles imprevistos que pueden acarrear tu salida, un paso en falso y tiraremos por la borda mucho trabajo.

Algo que nos ayuda mucho también son las grabaciones. Las primeras salidas que contemplo de Tor me indican que aunque está tranquilo durante la salida, cuando sus dueños vuelven a casa, hace muchas señales de estrés (bostezos, sacudidas, reverencias,…). Como decía antes, no hay que forzar los tiempos. Si el perro no acepta por ahora más que 3 minutos, pues seguiremos haciendo minisalidas hasta ganar la confianza suficiente para dar el salto a los 5 minutos. Afortunadamente Tor progresa adecuadamente y ya se va queda solo hasta 27 minutos. Es el momento de volver a nuestra vida real, les digo a sus dueños que según vayan ganando tiempo, empiecen a disfrutar de todo aquello que han dejado de hacer (quedadas con los amigos, ir de compras, al cine,…) y sobretodo tener un detallazo con toda esa gente que ha participado en su recuperación (familia, amigos,…).

Hace ya unos meses que no veo a Tor, pero las últimas noticias que tuve de él es que ya podía quedarse solo ¡durante 8 horas! Aquí sólo me queda felicitar a Patricia y a Daniel por su excelente trabajo, su paciencia y su capacidad de sacrificio. No solo no dejaron a Tor en la estacada, si no que han luchado por él y ahora son una familia muy feliz.

Si como ellos, alguna vez te has visto desbordado por la situación, consulta con un profesional, porque siempre se puede mejorar. Puede que no sea fácil, pero la satisfacción de volver a retomar tu vida no tendrá precio.

¿De baja maternal?

Esta semana el post me ha venido en caja de cartón y es que como dice el título estoy de baja maternal…¡de un gatito de 4 días! Aunque este es un blog sobre temas perrunos, para lo que os voy a contar me sirve y mucho. ¿Por qué? Pues porque llevo desde el martes dándo el bibe cada 3 horas (sí, por la noche también come;) ), estimulándole para que haga sus necesidades y procurándole un lugar calentito en el que estar. Hablo en singular porque el peque apareció abandonando el solito, con el cordón umbilical colgando y bien metidito en una caja en un contenedor de basura. No voy a exponer aquí lo que pienso de la «persona» que hizo esto, me quedo con el gran ser humano que lo encontró, lo recogió, lo llevó al veterinario y lo tuvo en su casa (con los mismos cuidados que ahora le brindo yo) hasta que abrieron la protectora con la que colaboro.

No hay mucha diferencia entre sacar a delante a este peque, a un perrito o a un bebé humano, se necesita mucha paciencia y cariño para sacrificarse por otro individuo. En el caso de los hijos está claro que suele ser una decisión más que meditada y deseada, por lo que uno prepara todo antes de su llegada, se coge la baja por maternidad/paternidad y disfruta de su bebé el tiempo que le permiten. Cierto es que también sufre los despertares nocturnos, el cambio en las prioridades, esa sención de que ahora tu hijo es más importante que tú mismo…Desgraciadamente, cuando introducimos un animal en nuestras vidas es más como cuando cambiamos de móvil. Queremos el último modelo, porque es taaan mono (léase Buldog francés, Yorkie, Golden y Labrador,…) y son taaan buenos. Luego resulta que metemos en casa un ser que no solo se va meando y cagando por todos los rincones de la casa, si no que encima nos muerde y nos exige muchísimo tiempo y sacrificios. Pues sí, eso es lo que tiene encargarse y ser 100×100 responsable de otro individuo. No digo a la ligera lo de la baja por maternidad porque me consta que en otros países más sensibles con los animales, la gente utiliza sus vacaciones para hacer ese gran paso de introducir un animal en casa. Las primeras semanas son muy importantes. En el caso de cachorritos adoptados, puede que no lleguen a las 8 semanas deseadas antes de separarlos de sus madres, por lo que habrá que preparar biberones cada pocas horas, estimularles para que hagan sus cosas,… como estoy yo ahora. Si el cachorro tiene más de 8 semanas, será un auténtico terremoto y pobre del que no esté preparado para eso. Son muy bonitos, sí, pero también auténticos destructores. Prepara la casa para su llegada y fórmate bien antes de adoptarlo/comprarlo. Pero no sólo los comienzos de los cachorros son complicados, la llegada de un perro adulto también conlleva muchas obligaciones:

  • Adaptación al nuevo hogar: Puede que el perro esté asustado, nerviosos, ansioso,…necesitará un tiempo para habituarse a tantas cosas nuevas.
  • Rutinas: Todos en casa tendrán que aprender que ahora hay que sacar al perro 3 veces al día (al principio es mejor que los paseos sean cortos, para no agobiar mucho al perro, más si viene de estar en un chenil 24 horas al día). Otras 3 comidas diarias…
  • Gasto:Pienso (del bueno, que aquí la inversión se nota y mucho), veterinario, básicos para casa (camita, utensilios, juguetes, correa, arnés…) y para el coche.
  • Expectativas erróneas: Aquí está la causa de muchos abandonos. «Es que he tenido perro toda la vida y ningún como éste», «Pero si los Golden son buenísimos», «Es que me muerde», «Suelta pelo»,… Seamos realistas, por favor. Los perros muerden, cagan y sueltan pelo! Si no serían peluches, y más de uno seguramente es lo único que debería tener. No hay razas buenas ni malas, hay individiuos. Y aunque hayamos tenido perro toda la vida, eso no nos hace conocedores del mundo perruno, si no única y exclusivamente de los perros que tuvimos. Yo también he tenido perro toda mi vida y sigo formándome, aprendiendo y descubriendo cosas de ellos cada día.
  • Previsión de futuro: «es que como ahora tengo tiempo»… Igual dentro de un año no tienes tiempo para el perro que ahora te llevas a casa. Hay que ser previsor y saber que si ahora podemos tener un perro, igual en un futuro inmediato todo ese tiempo del que disponemos se vea mermado, pero en cambio las necesidades de nuestro perro seguirán siendo las mismas. Por no hablar de cambios de casa, de compañero/a de vida, añadir otros animales, tener hijos,… Los perros tienen vidas largas, fácilmente pueden vivir más de 10 años, asique piénsalo bien antes de poner uno en tu vida, porque a partir de ese momento su vida dependerá única y exclusivamente de ti.

Pues vaya, ¿tan horrible es tener un perro? ¿tan difícil? Para nada, con esto no pretendo desmotivar a nadie a que no tenga un animal de compañía, sencillamente quiero hacer hincapié en que es una tremenda responsabilidad y que hay que pensárselo muy bien antes de lanzarse a la piscina, porque luego, si nos arrepentimos, el que va a sufrir el abandono será él, esa pequeña bolita que ahora te parte el corazón…

No hay mejor regalo

Con las navidades a la vuelta de la esquina me surgen los mismos temores de siempre en estas fechas ¿Cuántos de esos lindos cachorros que ahora se regalan serán abandonados al cabo de unos meses? Pues según las últimas cifras de abandonos, muchos, muchísimos, en torno a 150.000 perros y gatos sólo en el 2009. Por lo que si estás pensando en hacerte con un animal en las próximas fechas, te interesa lo que voy a contarte.

Los perros viven entre 10 y 15 años, algunos incluso más. Necesitan salir a la calle tres veces al día, no sólo para hacer sus necesidades, si no también para relacionarse y disfrutar. Esto todos los días, si llueve, si nieva, si hace calor…También comen y dependiendo del tamaño de tu nuevo compañero, puede requerir varios kilos de pienso semanal. Nos necesitan constantemente, no son independientes y debemos contar con ellos durante nuestras vacaciones y tiempo de ocio. Por no hablar de las visitas al veterinario. Entonces ¿Por qué querría tener uno? Porque su amor hacia nosotros es incondicional. Porque rara es la persona que una vez que ha compartido su vida con una animal no vuelva a tener otro. Son compañeros, amigos, familia, ¡uno más! Son la alegría de la casa y el calor del hogar. Si has llegado hasta aquí y aún sigues interesado en tener uno, ¡enhorabuena! Estás en el buen camino para ser un dueño responsable.

Y ahora llega la pregunta del millón, ¿me lo compro o lo adopto? En estos momentos tan complicados que estamos viviendo las protectoras también sufren las consecuencias de la crisis, menos socios, menos ayudas por parte de las entidades públicas, menos recursos y muchos más abandonos. Por lo que lo más adecuado sería aportar nuestro granito de arena dándole una segunda oportunidad a uno de esos pequeños peludos que nos está esperando. En la protectora Abandonados.org podrás encontrar ese compañero que buscas. Guiado por el personal del centro se te enseñarán todos los animales que hay en adopción y se te sugerirá el más adecuado según tu experiencia y disponibilidad. Desgraciadamente se abandonan tanto cachorros como perros adultos, así como perros mestizos y también de raza, por lo que tendrás mucho donde elegir.

A la hora de adoptar a un perro o un gato estás cumpliendo dos sueños, por un lado tu encuentras a ese amigo que estabas buscando y por otro, ese pequeño encuentra el calor del hogar que tanto necesita. Además, se ayuda a la protectora en su labor y deja un hueco para que pueda auxiliar a otro animal en apuros. Te invito a visitar la web abandonados.org y dejarte enamorar por cualquiera de estos animales en busca de una familia.

Recuerda que no hay mejor regalo en estas fechas que el que puedas hacer dándole una oportunidad a estos pequeños, ni el que ellos te darán al convertirse en parte de tu familia.

Mitos y leyendas perrunas II: Mejor un cachorro

Menudo mes de octubre que llevo. Hoy por fin consigo sacar un hueco para volveros a contar algo más sobre nuestros perretes. Para la segunda parte de mitos y leyendas perrunas quiero hablaros de la creencia popular de que el hacerse con un cachorro, cuanto más joven mejor, nos asegura su amor incondicional. En la protectora en la que colaboro no dejamos de recibir a gente pidiendo cachorros por esta razón y hay que ver lo equivocados que estamos. Primero, hasta los 2 meses los cachorros deberían estar con su madre, porque como demuestra un estudio reciente, si los separamos antes de esa edad, aumentan las probabilidades de que desarrollen en el futuro problemas serios de comportamiento. Por otro lado, una persona que no ha tenido nunca un perro o que pasó su época de cachorro hace muchos años no sabe las necesidades que supone un perro joven. Necesitan mucha más atención, tenemos la gran responsabilidad de educarles y formarles, nos necesitan mucho más y son altamente dependientes. No es raro que un cachorro adoptado termine desarrollando ansiedad por separación. Por si fuera poco, al ser cachorro desconocemos cómo acabará siendo la linda bola de pelo que nos llevamos. Desconocemos cual será su tamaño final, su aspecto y sobretodo, su personalidad.

En cambio, si adoptamos un perro adulto, sabemos cual va a ser su tamaño, aspecto y lo más importante, nos podemos hacer una idea bastante aproximada del carácter del animal. Por si fuera poco, un perro adulto que ha sufrido un abandono estará siempre agradecido a su nueva familia de adopción, dado que ha conocido lo que es estar en la calle, en la perrera-protectora y volver a un hogar. En su lugar el cachorro sólo sabrá que ahora está siempre acompañado, pero no ha tenido esa experiencia de abandono. Tengo muchos ejemplos de perros mayores que han sido adoptados o recogidos y que se desviven por sus dueños actuales. El vínculo con nuestro perro es algo que debemos ganarnos con el tiempo y la experiencia previa nos marca en gran medida.

Por último, quería hacer especial hincapié en el caso de adopciones de perros con niños en casa. No es que recomiende encarecidamente un perro adulto en estas situaciones, es que debería de ser esta la única opción. Cuando metemos en casa un cachorro con un niño nos estamos jugando la seguridad de ambos. Lo mejor es asesorarnos bien a la hora de la adopción y hacernos con un perro adulto que esté bien socializado con niños. De esta forma, aunque nuestros hijos sean pesados con el animal, esté no tendrá gestos malos. Los cachorros, como perros en formación, pueden desarrollar comportamientos nerviosos cuando andan los niños cerca y no son lo más indicado en caso de familias con niños muy pequeños (menores de 6 años).

Espero haberos despejado otro mito. Hasta la semana que viene!

¡¡¡Vacaciones!!! Pero, ¿Qué hacemos con el perro?

Bueno, aprovechando que estamos a 1 de agosto os voy a hablar de lo que podemos hacer con nuestro perro a la hora de preparar las ansiadas vacaciones. Creo que la primera opción debería ser siempre llevárnoslo con nosotros, porque es uno más y también se merece unas vacaciones y porque en ningún sitio va a estar como en casa. Dicho esto, os comento que cada día son más los hoteles, apartamentos, casas rurales y demás opciones de alojamiento que admiten animales. Incluso hay ya un buscador especializado. Además, como cada año la Fundación Affinity edita su guía para viajar con animales de compañía, donde encontraremos un montón de alojamientos a los que podemos ir con nuestra mascota. Si aún así no podemos o no queremos viajar con él, tenemos varias posibilidades. La tradicional era llevarle a una residencia donde normalmente el perro perdía peso y alegría dado que eran sitios donde los pobres se hacinaban y difícilmente salían a dar paseos. Hoy en día las residencias han cambiado mucho (no todas, hay que molestarse en investigar un poco) e incluso algunas disponen de webscam donde podemos ver cómo están los perros en directo. Recomiendo que antes de dejar al perro en una residencia nos informemos bien de cómo les tratan (no hay nada mejor que los comentarios de otros clientes para hacerse una idea), nos acerquemos a verla e incluso llevemos al perro para que no le resulte raro ir allí. Además, así le familiarizamos con el entorno y tiene ya una prueba de que le llevamos de regreso a casa. Igual que para nosotros miramos y remiramos el hotel, la zona, el sitio al que vamos, debemos hacer lo mismo con nuestro perro. Él se merece que en nuestra ausencia esté en las mejores manos posibles.

Otra opción más reciente es dejarle en casa y contratar un servicio de canguro. Lo bueno de esta situación es que el perro se mantiene en su entorno, aúnque tiene que lidiar con una persona nueva. Lo ideal es que esta persona aparezca antes por casa, para ir familiarizándose con el perro y para poder resolver posibles dudas o requerimientos especiales que tengamos. No suele salir más caro que la residencia y para el perro es mucho menos estresante. Debemos buscar bien e informarnos antes de dejar a nuestro perro en su compañía.

Por último, comentaros que desgraciadamente el verano y sus vacaciones suele coincidir también con un máximo de abandono de animales de compañía por propietarios irresponsables que no pensaron que ese peluchín sería algún día un adulto con sus necesidades. Debemos ser conscientes de que un perro vive más de 10 años, a través de los cuales nuestra vida puede cambiar, pero no por ello él debe sufrirlo. El abandono no es una opción, supone casi la muerte segura de nuestro animal. Por lo que antes de hacernos con uno debemos pensar en todas las posibles situaciones que tendremos en un futuro y si no podemos tenerle, no lo tengamos. Porque como decía aquella campaña…»Él nunca lo haría»