La varita mágica del adiestrador

La semana pasada conocí a Aris, la ganadora de nuestro concurso El Caso de la Semana. Su dueña quería saber cómo controlarla en el parque, porque una vez que empezaba a jugar con otros perros, la situación se iba de las manos y no conseguía que la hiciese caso.

Pero…¿En qué contexto?

Habitualmente cuando se nos hace una consulta de este tipo se espera que el adiestrador saque su varita y con un toque mágico, el perro obedezca y ya tengamos resuelto el problema. Quitando los programas de la tele donde todo se resuelve en media hora, lo cierto es que el trabajo con perros requiere mucho esfuerzo, paciencia, rutina y empatía. Ya sé que parece una respuesta manida eso de: «¿En qué contexto lo hace?» Pero hay mil motivos por los que un perro puede hacer un determinado comportamiento o deberse a un montón de causas. Por ello es tan importante que nos informemos bien previamente de todo el historial del perro, qué detonantes ha podido haber, si existen problemas que podrían estar detrás de estos comportamientos o las circunstancias que lo rodean. Lo mejor es desplazarte a su casa y ver en su entorno habitual lo que sucede. Volviendo a nuestro caso particular, Aris no presentaba ningún problema por lo que pude ver en su cuestionario, así que salimos a la calle para ver como se relacionaba con otros perros y qué hacían sus dueños en el parque.

Hay dos cosas que quiero dejar claras en este punto:

  1. Los actuales parques de perros no son sitios donde debas ir a soltar a tu perro mientras tú te relacionas con el resto de dueños de perros. Es decir, que no vale llegar allí y desentenderte de tu animal. Si el juego se va de las manos, debes cortarlo. Si tu perro está muy alterado antes de entrar, no le lleves directamente, dale un paseo antes para que se relaje. Es muy probable que surjan problemas si tu perro va como una moto. Y puedes llevarte una desagradable sorpresa aún que tu perro sea hipersociable. Como si fuesen niños, requieren vigilancia y supervisión CONSTANTES.
  2. No dejes que el juego con otros perros sea lo único que hacéis durante el paseo. El problema que tiene el sacar al perro y tenerle durante horas jugando con otros perros es que sí, puede que se canse, pero también puede que se altere demasiado. Está genial que se relacione con otros perros y que juegue un rato, pero procura que sea algo más que hacéis durante el paseo. Igual que únicamente jugar a la pelota puede crear yonkies de la pelota, el ir al parque a jugar con otros perros, genera mucho estrés. Lo adecuado es hacer un paseo con una parte de búsqueda/olisqueo previo al juego, para llegar más centrado y relajado. Dejarle jugar otro rato. Practicar un poco de obediencia (sienta, tumba, quieto,…) y volver a casa con más búsqueda/olisqueo. Si además varías las zonas por las que paseas, mucho mejor.

Volviendo a Aris. Es una perra estupenda que sabe cuando iniciar el juego y cuando cortarlo. Si es cierto que llegado un punto se pone muy alterada y si no la siguen, reclama más juego. Pero es ahí donde deben intervenir sus dueños. Hay una malentendido habitual que se genera porque si bien es cierto que los perros son capaces de resolver sus conflictos, a la hora de jugar se les debe enseñar que está permitido y que no. Porque si no, nos encontramos con los habituales malotes de parque. Esos perros a los que sus dueños les han permitido desde cachorros hacer y deshacer a su antojo y ahora no hay quién los pare. Si ves que el juego se pone tenso, no dudes en llamar a tu perro y conseguir un poco de pausa. Cuando se tranquilice, puedes volverle a dejar jugar. Si esto se hace desde cachorros, se consiguen perros equilibrados. Además, si le permites jugar con perros de distintas edades, verás como entre ellos se van poniendo límites. En el caso de Aris, lo que se propuso fue cortar el juego antes de que se alterase tanto que no hiciese caso. Además aquí entramos en el siguiente punto:

El ABC del adiestramiento

Debemos tener en cuenta que los perros generalizan mal y que siempre pretendemos que nos hagan caso en los momentos más complicados sin haber trabajado nada previamente. Para que tu perro te haga caso rodeado de otros perros y superalterado por la situación, antes tendrás que haberle enseñado que significa «ven», «ven aquí», «aquí», «te he dicho que vengas», «como no vengas voy a ir yo y verás»,… Creo que empiezas a entenderlo, ¿no?. Para que tu perro pueda asociar una palabra/orden/señal a lo que quieres que haga, debes haber empezado primero en un entorno sin distracciones, donde hacerte caso sea lo más fácil. Es decir, empieza en casa en un sitio donde estéis el perro y tú únicamente. ¿A qué es fácil que responda? Vale, pues ahora tienes que empezar a complicarlo. Que entre alguien en la sala, vete a otra, enciende la tele,… Un vez que has conseguido que el perro te haga caso en casa, es hora de empezar a trabajar en la calle. Igual que probaste en casa,  hazlo en la calle en un entorno tranquilo. Luego añade gente, otros perros, situaciones reales… Esto es lo que se conoce como el ABC del adiestramiento, partir de un entorno tranquilo sin distracciones y generalizarlo hasta llegar al momento práctico real.

Si además añades que habitualmente llamas al perro para sacarle del parque, que corres detrás de él porque no acude a la llamada, que como no responde cada vez pones tono más autoritario… pues ya sabes porqué tu perro no suele hacerte caso. Prueba a bajar el nivel de exigencia, a premiar mucho lo que quieres y a relajar un poco los noes, chst, y demás cosas que usamos para quejarnos de lo que no nos gusta que hagan. Es fácil, los perros aprenden por asociación. Prueba y error. Me subo encima tuyo y consigo que me acaricies, ¡BINGO! Volveré a hacerlo. Me subo encima tuya, te cabreas y me empujas, ¡BINGO! estamos jugando. Lo que hago yo, me giro, le enseño el premio y espero a que se siente. Cuando el perro se sienta, ¡BINGO! tienes tu premio. Suelen intentar volverse a subir, pero con unas cuantas repeticiones entienden que la manera de conseguir premios es sentándose. No les chillo, ni les digo que no. Como mucho les pico diciendo…»ay, que así no vas a conseguir este premio tan rico», «vaya», en un tono que implica que estoy divirtiéndome. Porque no te olvides, para eso tienes un perro, para disfrutarlo.

Prevenir mejor que curar

Si te acostumbras a explicarle a tu perro lo que esperas de él, será más fácil que acierte. Normalmente lo que hacemos es decirles lo que no queremos, pero ni se les explica que está bien ni se les ofrecen alternativas. Si quieres que tu perro no se te suba encima cuando llegues a casa, se más rápido que él, salúdale un instante cuando aún tenga las cuatro patas en el suelo y luego espera a que se calme para saludaros. Si ladra, enséñale un ruido para cortarle el ladrido, interrúmpele entonces con él y prémiale mientras aún está callado. Si tira de la correa, párate y prémiale continuando el paseo si afloja la tensión de la correa.

Pequeños gestos día a día pueden hacer que la convivencia con él sea mucho más sencilla.

Por último, hacer hincapié en el uso del olfato como entretenimiento canino. Nos han dicho hasta la saciedad que los perros deben hacer ejercicio. Y sí, está bien, como nosotros. Pero también deben tener estimulación mental y eso no es algo que se sepa tanto. Por tanto, si una de las comidas de tu perro se la das en modo búsqueda, le estarás ayudando a ejercitarse mentalmente y generando en él autocontrol y gestión del estrés. Si quieres saber más sobre estimulación mental, no te pierdas este artículo.

¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte III

(Este artículo forma parte de una serie de 3, para leerlos en orden: Parte I y Parte II)

Es hora de enfrentar la realidad. Después de unas semanas en una burbuja, rebajando niveles de ansiedad, evitando el contacto con aquello que le asusta, ha llegado el momento de trabajar en serio para solucionar el problema.

Imagen de meanspirited.net

Imagen de meanspirited.net

¡Hora de romper la burbuja!

Ten en cuenta que deberás ser un auténtico héroe para él. Si ves que alguien se quiere acercar a saludar a tu perro y a él le da miedo, no temas echar a esa persona y a su perro. Es muy fácil que te estropeen mucho tiempo y esfuerzo porque alguien con un perro simpático considera que se puede acercar a cualquiera. La campaña de Yellow Dog Project está intentando instaurar el lazo amarillo como indicativo de perro con necesidad de espacio. Puedes imprimirte unos carteles y repartirlos por el barrio y en tu veterinario. Así cuando os vean por la calle con el lazo amarillo, sabrán que no deben acercarse. Pero aún así, no tengas miedo a salir en defensa de tu perro y de todo tu esfuerzo diario 😉

¡A trabajar!

Para meternos en faena deberás tener muy claro a qué distancia tu perro reacciona y empezar a trabajar desde un espacio un poco más amplio. Vas a necesitar controlar muy bien la distancia hasta el objeto que le asusta y el tiempo que lo va a estar viendo. Una vez que controles este punto, puedes poner en práctica estos ejercicios:

  • Busca: Como ya has practicado mucho en casa con él los juegos de búsqueda, te será sencillo empezar a usarlos en la calle. Funciona muy bien porque a tu perro le relaja/entretiene en presencia de lo que le asusta y para otros perros es una señal de calma (olisquear el suelo). Una búsqueda rápida en presencia de otro perro y seguir con el paseo. Ejercicio sencillo y muy recomendable.
  • Mira: Es el momento de empezar a usarlo. Ya hemos visto que en casa nos hace caso, pues comenzaremos a utilizarlo si vemos un perro, pero también en otros momentos que queramos captar su atención. Recuerda premiarle inicialmente con algo muuuuy rico.
  • Deja: Se refiere a dejar de mirar, atender o interesarse en aquello que le asusta. Como cuando se lo enseñamos con la comida, pero para «cosas» que le asustan. Primero debemos empezar con perros/personas que le gusten y a la distancia que él pueda gestionar, para luego ir aumentando la complejidad hacia perros/personas desconocidas recortando distancias. En este vídeo de Emily Larham puedes aprender cómo hacerlo paso a paso.  Recuerda que siempre trabajamos con prevención. Si tienes la más mínima duda de que tu perro puede llegar a morder, utiliza un bozal y mantén las distancias.
  • Vamos: Es otro de los ejercicios de deberemos poner en práctica en la calle y no sólo cuando lo necesitemos de verdad, si no que debemos acostumbrar al perro a que nos siga a la orden en cualquier momento. No únicamente como indicativo de que se acerca algo que no le gusta. Si ves que en la calle te cuesta, vuelve a practicar en casa hasta que consigas que te siga perfectamente.

Utiliza los recursos que te ofrecen

Es cierto que en la calle todo va a ser mucho más complicado y difícil de manejar, por eso debes aprovechar aquello que se te ofrece: coches, bancos, papeleras, setos,… empezarás a ver la calle como una sucesión de escondites, atajos y sitios por los que conseguir sortear dificultades. No vayas por sitios muy transitados ni a horas punta, procura adecuar los paseos a lo que tu perro pueda soportar, por zonas más tranquilas y que te permitan escapar de «peligros». Recuerda que lo mejor es que el perro vaya lo más alejado posible de lo que le activa, para ello no dudes en ponerte tú en medio. Olvídate de que el perro debe ir a la izquierda o a la derecha de ti, es un paseo, no estáis concursando ni nadie va a valorar vuestro «Fuss». Si te acompaña alguien, mejor aún para que os interpongáis entre lo demás y él. No podrás dejar de ser un radar, pero aprovecharás lo que te encuentres en la calle para ayudar a tu perro a superar sus miedos.

Ejercicios

Una vez que tenemos un control excelente sobre el perro y que mantenemos bajo control las situaciones, llega el momento de practicar ejercicios con él para que vaya enfrentándose a sus miedos poco a poco.

En el caso de reactividad hacia otros perros, se pueden realizar trabajos de:

  • Caminar en paralelo con el otro perro: Dejaremos la distancia necesaria para que el perro no se altere. Si ponemos gente entre medias, será más fácil para el perro reactivo.

    Imagen de bad-dogs-gone-good.com

    Imagen de bad-dogs-gone-good.com

  • Pasear detrás del perro neutro.

  • Realizar paseos en círculos, manteniendo distancias. Los perros educados nunca se aproximan en línea recta, por eso las aproximaciones en círculo les ayuda a manejar situaciones reales. (En la imagen se puede ver cómo utilizan las curvas)

  • Es importantísimo que si se decide hacer esto por cuenta propia se elijan perros extremadamente tranquilos y que sepamos que no van a interactuar con nuestro perro incluso si nos pasamos y les ladra.

También funcionan muy bien los ejercicios tipo slalom casero en presencia de otros perros, realizar comandos básicos (sienta, tumba, dame la patita,…).

Recuerda que vamos a trabajar siempre sobre distancias, tiempo de exposición y refuerzos positivos. Tiempos muy cortos, en torno a los 5 minutos. Haciendo sesiones de 3-4 repeticiones con tiempos parecidos o superiores de descanso (búsquedas, juegos, caricias,…).

Otra forma de ayudarles es con la técnica BAT, en la que vamos a premiar aquellos comportamientos normales del perro que consideremos adecuados en presencia de lo que le asusta. Es decir, si te encuentras a una distancia a la cual tu perro es capaz de mirar a otro perro y no ladrar, le dices «muy bien», le premias alejándote de lo que le asusta y después le das un trocito de comida. Aquí te dejo más información sobre la técnica de Grisha Stewart. Es genial porque no entretenemos al perro en presencia de lo que le altera, si no que él mismo ofrece comportamientos adecuados que premiamos según nuestro criterio.

Imagen de empoweredanimals.com

Imagen de empoweredanimals.com

Debemos buscar situaciones en las que controlemos todo y podamos ofrecerle al perro aquello que sea capaz de gestionar, para que poco a poco pueda superar momentos más complicados.

Imagen de luckydogsportsclub.com

En la vida real es difícil controlarlo todo, por lo que si te ves de lleno en una situación que no puede gestionar, utiliza las herramientas que tienes («vamos», «mira», búsquedas,…) para intentar sacarle de ahí. Como última opción, está la de arrastrarle directamente. Es mejor que le saques de una situación mala que dejar que siga alterándose. Con decisión y por supuesto sin regañarle.

Al final del todo

Si a pesar de poner en práctica todo lo que hemos visto a lo largo de estos artículos descubres que no puedes hacer nada más para ayudar a tu perro, quizá deberías plantearte trabajar con un profesional. Ten en cuenta que el camino será largo y duro, que habrá días en los que parece que te echan todo por tierra y otros que tu perro ya no tiene problemas. Lo cierto es que los problemas de comportamiento requieren mucho trabajo, persistencia y empatía. Pero ver feliz a un perro que antes vivía agobiado, eso, es una recompensa impagable.

Si tienes alguna duda adicional o quieres contarnos tu experiencia, déjanos un comentario.

¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte II

Este artículo es continuación de otro anterior, si aún no lo has leído, aquí puedes hacerlo: Link

Una vez que tenemos a nuestro perro en una burbuja, vamos a empezar a trabajar desde el nivel más básico, es decir, ¡en casa! Y ¿por qué en casa y no en la calle? porque si intentamos trabajar en el momento que el perro está descontrolado, difícilmente conseguiremos captar su atención (como ha ocurrido hasta ahora). Por ello empezaremos en un entorno sin distracciones, en el cual nosotros seamos lo más y poco a poco iremos exigiendo y complicándolo hasta conseguir que nuestro perro nos haga caso en cualquier situación.

ÓRDENES BÁSICAS

Vamos a practicar señales sencillas que puedan servirnos a la hora de trabajar con él:

  • «Mira«: Es básico que tengamos un comando de atención. Nos servirá para desviar su foco hacia nosotros. Para empezar, esperaremos a que el perro nos mire a los ojos o le ayudaremos moviendo un premio hasta esa zona. «Muy bien» y premiamos. Una vez que nuestro perro ha entendido el ejercicio, introduciremos la señal oral «mira» antes de que lo haga, cuando nos mire, «muy bien» y premiamos. Poco a poco iremos aumentando el tiempo que tiene que mirarnos para conseguir su premio. Puedes complicarlo moviéndote por la habitación.
  • Conductas de interrupción: Va a ser muy importante tener una señal que interrumpa el comportamiento del perro, porque cada vez que lo hagamos estaremos evitando que recuerde ese error. No se puede jugar a ignorar, porque en conductas autrorreforzantes como el ladrido, estaremos premiándole al dejarle seguir haciéndolo. Existen distintas formas de interrumpir el comportamiento:
    1. Ruido de atención
    2. Llamada
    3. Conducta alternativa a la llamada (deja/sienta)
    4. «Vamos»
    5. Sacarle directamente: En realidad no es una opción, es la última vía cuando te ves de lleno en la situación.

La mejor opción es utilizar un ruido que será indicativo de que debe dejar lo que está haciendo para interesarse en nosotros. Es importante que no se utilice el nombre del perro, porque es algo que se devalúa de tanto usarlo. Debe ser un sonido único para este fin (silbido, los clásicos besos, palmada…). La construcción es como el anterior «mira», sólo que no hace falta que nos mire a los ojos, con que nos mire a nosotros nos vale. Para poder usarlo fuera debemos blindarlo frente a distracciones. Esto lo conseguiremos aumentándolas poco a poco .

  • «Vamos«: No es una orden de llamada. Lo que vamos a decirle al perro es vente conmigo que me voy en la dirección contraria, es decir, un acompáñame que nos vamos. Aquí tienes un estupendo vídeo de Emily Larham donde explica paso a paso como conseguirlo. Debemos premiar al perro por venir a nuestro lado primero para posteriormente premiarle por cambiar de dirección con nosotros.
  • Manejo de correa: En perros reactivos esto va a ser vital, porque nos permitirá en situaciones límite, lidiar con él. Lo que vamos a hacer es cambiar la presión de la correa a algo bueno. Para ello, primero potenciamos que el perro camine hacia nosotros, sin tirar. Si nuestro perro lo aguanta, tiramos un poco y premiamos. Por supuesto estos ejercicios se harán con arnés, para evitar en la mayor medida que podamos lastimarle. Debemos hacerlo de forma agradable, pero con decisión. Cuanto mejores sean los reforzadores para este ejercicio, más fácil será para tu perro seguirte. Como en el caso anterior, hay un vídeo fantástico de Emily para entenderlo mejor.
  • Paseo relajado: En el punto anterior te comentaba que el manejo de la correa va a ser muy importante, no sólo porque consigamos positivizar el tirar de él en un momento crítico, si no que debemos enseñar a nuestro perro a ir con nosotros relajado y tranquilo. Para ello consulta nuestro post sobre «Como pasear con mi perro y no morir en el intento«.
  • Premiar la calma: En casa tenemos que acostumbrarnos a premiar esos momentos que suelen pasar desapercibidos, como son que nuestro perro esté echado tranquilamente en su mantita. Es importante no llamar su atención a la hora de premiarle y hacerlo cuando esté muy relajado y sin hacer nada. Lo que queremos decirle es que así es como nos gusta verle.

    Imagén de makeanything.wordpress.com

    Imagén de makeanything.wordpress.com

  • Llamada perfecta: Por supuesto dentro de las señales que debemos trabajar está la de blindar una llamada perfecta. Para ello empezaremos sin ningún tipo de distracción, para ir aumentándolas poco a poco. Aquí van algunos consejos para conseguirla:
    • Utilizar la señal de llamada únicamente si estamos seguros de que el perro va a venir. Es decir, que si está entretenido con algo, olisqueando, comiendo,… puede que no responda. Llamarlo en estos casos puede ser muy frustrante para ambos. Una llamada 100% efectiva requiere tiempo y trabajo.
    • Nunca llamarlo para algo negativo, como bañarlo, fin del paseo,… Sobre todo al principio.
    • En casa puede que cualquier premio sirva para trabajar, pero cuando vayamos a hacerlo en la calle debemos usar recompensas muy muy buenas.
    • Ten en cuenta cómo lo llamas, no sólo tu tono de voz, también tu lenguaje corporal. Si al llamarle, tu perro comienza a olisquear el suelo, orinar, mirar hacia otro lado, etc debes valorar si tu lenguaje corporal es el correcto. 
    • Cuando empieces a trabajar con el perro suelto en la calle, es muy útil usar una correa de campo de unos 5 metros, así evitaremos las situaciones de peligro.

Por ahora estos son los ejercicios que vamos a practicar en casa.

Mientras, en la calle, empezaremos a realizar un contracondicionamiento clásico, es decir, cada vez que veamos aquello que altera a nuestro perro, ya sean otros perros o personas, le daremos  premios. Debemos anticiparnos al momento en el que se altera, porque si no, no habrá forma de que coja los premios. Lo que queremos es que empiece a asociar «cosas malas – perros/personas» a premios.

Y hasta aquí por esta semana. No olvides suscribirte a nuestro blog para estar al día de nuestros artículos.

Para leer la última parte, pincha aquí.

¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte I

¿Cansado de buscar horas intempestivas a las que sacar a tu perro?¿De ir por la calle como si fueses un radar?¿De pasar vergüenza o miedo cada vez que se pone a ladrar histérico? Convivir con un perro reactivo es una auténtica pesadilla para ti y por supuesto, para él. Debes buscar horas a las que no encontrarte con aquello que le activa, detectarlo a mucha distancia y aún así, no puedes evitar que X días te acabes llevando un disgusto.

Cuando tu perro ladra de manera incontrolada a todo lo que se mueve, ya sean perros y/o personas, se dice que es un perro reactivo. Además, es algo que ocurre cuando va atado, porque cuando va suelto los problemas desaparecen. ¿Significa esto que tu perro es agresivo? Rotundamente no, lo que tiene es MIEDO. Pretende con los ladridos alejar aquello que le asusta. Es la forma más efectiva que ha encontrado para evitar lo que no le gusta. Puede ocurrir que en algún momento haya tenido que llegar a morder para alejar ese estímulo. En estos casos ha aprendido que ese último recurso funciona y desde entonces será todo más peligroso. La diferencia entre un perro reactivo y otro agresivo es que el agresivo lo es independientemente de que vaya atado o no.

Pero empecemos por el principio…

Posible origen y causas

En cada caso puede haber un motivo diferente, pero la mayoría se debe a un manejo inadecuado de la correa, ya sea porque la tensamos en presencia de otros perros, porque damos un tirón cuando los vemos, porque quiere «saludarles» y no le dejamos acercarse… Hay muchas causas para que un perro pueda acabar siendo reactivo. Si además en tu caso es adoptado, nunca llegarás a saber por qué es así, pero eso no debería preocuparte a la hora de trabajar para su recuperación.

Pero ¿Por qué ladra?

Lo que ocurre con los perros reactivos es que para hacer frente a su miedo hacia cosas a las que no están habituados (ya sean personas, otros perros, objetos en movimiento,…) ladran, y ladran efectivamente como si les fuese la vida en ello. Porque han comprobado que es la manera más eficaz de mantenerlas al margen. Como comentaba más arriba puede llegar un momento en el que ladrar no sea efectivo y entonces no les quedará más remedio que atacar. Debemos evitar esto de manera muy activa, porque crearía un precedente y nuestro perro sabría que existe otra forma de actuar (y que no nos interesa nada que conozca).

Además, el efecto correa se entiende muy fácil. Al tenerlo atado, por un lado no le permites escapar, es decir, debe enfrentarse a aquello que le asusta sí o sí. Pero es que el hecho de que la correa se tense le da cierta seguridad, es como «sujétame que le doy» «porque me estás sujetando que si no…». Con los perros pequeños se ve muy bien, se ponen a ladrar frenéticos y en cuanto ven que el otro perro responde, corren a esconderse detrás de su dueño. De ahí que un mal manejo por parte del dueño pueda acabar desencadenando este problema. Somos nosotros los que generamos una asociación errónea.

Imagen de doghouseobedience.com

Imagen de doghouseobedience.com

Cómo afrontarlo

Un vez que tenemos claro porqué se pone así nuestro perro es hora de ver cómo podemos ayudarle. Lo primero es hacer un estudio de la situación:

  1. ¿ En qué momentos sucede?
  2. ¿Hay señales previas?
  3. ¿Qué alternativas utilizas?

Debes hacer un listado con todo aquello que le active, para posteriormente ir trabajándolo de menor a mayor intensidad. Además, tendrás que realizar un seguimiento. Es importante que tomes nota de la evolución. Ya que ésta no será progresiva, habrá altibajos y seguro que recaídas. Tenlo en cuenta. La recuperación de un caso así siempre es larga y tediosa.

De primeras debes EVITAR todo aquello que le active. Por ahora no estarás trabajando el problema, solo evitándolo. ¿Por qué? Porque tu perro no es capaz de afrontarlo y necesitamos rebajar sus niveles de ansiedad para que deje de ver las cosas como una amenaza. Necesitarás meterle en una pequeña burbuja de la que saldrá poco a poco. Para la terapia inicial realizaremos:

  • Búsquedas diarias de comida: Bien con su propia ración de pienso, si es muy tragón, si no cortando salchichas en pedazos muy pequeños. Dejamos al perro en otro lugar mientras lo repartimos por el sitio que hayamos escogido para hacerlo. Al principio es mejor que el espacio no sea muy amplio, para que aprenda a hacer las búsquedas sin frustrarse. Recuerda empezar siempre de manera muy fácil, que ya habrá tiempo de complicarlo. Llamamos al perro y dejamos que busque. Si ves que al principio le cuesta encontrarlas, ayúdale un poco, sobretodo animándole a que siga haciéndolo. Empezará las búsquedas con la vista y hasta que no lleve un rato no utilizará el olfato. La importancia del ejercicio reside en este punto, porque para que un perro olisquee debe relajarse y controlarse. Si le animamos a olisquear, estará más calmado y cuando salga a la calle prestará más atención a los olores y menos al entorno. Este ejercicio debe durar unos quince minutos e idealmente se realizará dos veces diarias.

  •  Utiliza juguetes inteligentes, tipo Kong, Nina Ottosson,… Que desarrollen su inteligencia y le mantenga entretenido. Para saber más, pincha aquí.
  • Establecer una rutina de paseos, comida, descansos… es importante que tu perro pueda predecir su vida para que se relaje. Recuerda repartir la comida en varias tomas, será fácil si realizas búsquedas y utilizas juguetes.
  • Suprime cualquier tipo de castigo y con esto no me refiero solo a los tirones de correa, si no también a gritos, chist, no y demás cosas que soltamos tan alegremente.
  • Dedícale cinco minutos diarios a premiarle cualquier cosa que haga. Será vuestro momento de reconciliación. Con esto ganará en autoestima y tú volverás a verle con otros ojos.
  • Por ahora los paseos serán a horas y por sitios en los que no te encuentres aquello que le activa. Además, deberás usar material adecuado como es una correa

    multiposiciones (de esas con varias anillas y dos mosquetones) y un arnés antitiro tipo Easy Walk o Sense-ible (en la foto). ¿Por qué de este tipo? Por además de que te van a permitir controlar muy bien al perro, al estar sujetos por el pecho puedes tirar de él y cambiar su foco de atención. Esto será muy útil cuando te veas metido de lleno en un momento de ladridos descontrolados.

  • Si ya se ha producido algún altercado serio con mordiscos, debes prevenir cualquier accidente trabajando el bozal. Si lo realizas bien al perro no le va a suponer ningún trauma y será todo mucho más sencillo para los dos. Aquí tienes un vídeo de Emily Larham para ayudarte a hacer del bozal otro utensilio más. Recomiendo los de tipo cesta, porque permiten ofrecer comida mientras los llevan, son cómodos y muy resistentes. Especialmente el modelo Baskerville (en la foto).

  • En determinados perros vendrá bien una ayuda extra con medicación para relajarle. Pero si este es tu caso, necesitarás la ayuda de un profesional. Contacta con uno antes y por supuesto, acude a tu veterinario para que sea él el encargado de poner el tratamiento.

Por ahora nos quedamos aquí, evitando generar más estrés y trabajando para bajar sus niveles de ansiedad. En el siguiente artículo nos meteremos de lleno en cómo trabajar la reactividad.

Si te ha gustado nuestro artículo, háznoslo saber.

Para leer la segunda parte, pincha aquí.

Se regala cachorro!!!!

Así es cómo empiezan muchas historias de terror, de terror perruno claro está. Este cachorrito tan mono es Canelita y ésta fue la foto que le hice estando de acogida en casa. Salió tan guapo que nos llovían los formularios de toda España para adoptarle. Tenía tres mesecitos y toda la vida por delante.Canescool - Canelita

  • Todo nos entra por los ojos

Cuando vemos una foto así, no podemos evitarlo, nos entran unas ganas irremediables de acogerle, de querer tenerlo. ¡Es que es taaaan mono! Lo cierto es que no nos paramos a pensar lo que realmente supone tener un perro y más un cachorro, salidas a la calle a cualquier hora, recoger pises y cacas, destrozos varios, mordiscos, llantos, ladridos… Tener un cachorro es una auténtica odisea solo apta para los más arriesgados. En mi opinión, si no has tenido nunca perro, no cojas un cachorro, porque sin duda alguna no sabes a lo que te enfrentas y el que pagará las consecuencias será el lindo cachorrito que ahora tienes entre manos.

Si estás pensando en ampliar familia con un miembro de cuatro patas, te aconsejo que te pares un rato a pensar si realmente estás dispuesto a afrontar el reto que supone, nuestra compañera Andrea de Mr.Mutt educación canina lo exponía muy bien en este post. Y es que eso de tener un perro no es tan sencillo ni para todo el mundo…

  • El caso de Cane

La historia de Canelita puede servir como representación de esos miles de perros que se abandonan cada año. Después de estudiar muchos formularios, descartar gente sin experiencia, que vivía en la otra punta de la península, que no estaba dispuesta a castrerle llegado el momento oportuno… Elegimos a una pareja mayor, que había tenido perro toda la vida, incluso aguantaron 18 años un perro pequeño que les mordía (no recuerdo ahora si era un bichón o un caniche). Dada su edad, les proponemos ponerlo a nombre de una de sus hijas y nos perjuran a la hora de llevárselo que el perro va a estar fenomenal en casa, porque va a ir con ellos a todas partes y por supuesto que saben lo que es tener un perro. Bueno, uno puede saber lo que es haber tenido perro, pero sin duda alguna para Canelita no estaban preparados. Está claro que cada perro tiene una personalidad, que nos llegan con un potencial que podremos trabajar o no. No sé si en otra casa Canelita no hubiese acabado así, lo que tengo claro es que los adoptantes se equivocaron de perro. Aquí quiero hacer un inciso e intentar llegar a toda esa gente que se ha sentido insultada alguna vez porque desde una protectora le han rechazado o intentando dar otro animal. Si la gente que conoce de verdad al perro o al gato te dice que no es para ti, de verdad, créetelo. No se intentan colocar bichos ni «vender» nada. Lo que se busca es la ideonidad, que no te devuelvan al animal porque no ha cumplido las expectativas. Es muy frustrante ver cómo se pierden adoptantes porque realmente no se dejan asesorar. Los casos más agredecidos que he visto durante mi época en el CICAM sin duda alguna se dieron entre aquellos adoptantes que vinieron con mentalidad abierta y entendieron que lo importante en una relación a largo plazo era de verdad que encajasen y no el físico o la edad que tuviera el animal.

Volviendo a Cane… tres meses después de adoptarlo me encuentro a la dueña en la puerta diciendo que me lo devuelve. Así, sin aviso previo, ni contacto alguno. !Un cachorrito de seis meses! Por aquel entonces yo ofrecía asesoramiento gratuíto y seguimiento de los animales adoptados en el centro. Te puedes imaginar mi rabia al ver que ni siquiera se ha molestado en informarnos. Para colmo, lo que nos devuelve no es Canelita, si no como sería conocido más tarde entre los voluntarios como Cabronelita…

Canescool - Cane

El problema de todo esto es que un perro que era altamente adoptable pasa a ser uno más en la lista de perros en adopción, de esos que lo único que les salva es el tamaño, y encima en el caso de Cane jugaba en su contra. Ya que era un perro muy activo, imposible de tener en un piso. Eso se ha traducido en un año de perrera, para un cachorrito que entró con tres meses y que a los seis estaba de vuelta. Afortunadamente para él el calvario terminó y ahora corretea feliz con su nueva familia, pero ha estado un año esperando su momento…

  • La belleza está en el corazón

Sin duda alguna que cuando pensamos en que queremos determinada raza de perro, determinada edad, determinado individuo, nos estamos dejando llevar por el corazón y en la mayoría de los casos, no tenemos ni idea de lo que nos estamos llevando. Soy partidaria de que cuando una persona tiene claro el tipo de perro que quiere, adopte a uno adulto, porque es la única forma de asegurarse de que lo que busca y lo que se lleva, coincide. Hace tiempo ya hablé sobre el tema de elegir a un animal por su físcio en el post «será alto, rubio y con los ojos azules» y también sobre el mito que tenemos sobre que «mejor un cachorro«. Por aquello de que se va a adaptar mejor a nosotros y otra serie de mentiras que nos contamos para llevarnos a casa ese cachorrito tan mono que nos encanta.

Lo cierto es que los perros adultos son mucho más fáciles de adaptar a un hogar, porque ya sabemos lo que nos llevamos (los hay más cariñosos, más dependientes, más independientes, más juguetones, más activos, más tranquilos,…). Los cachorros no dejan de ser una caja de sorpresas de la que no sabemos lo que nos llevamos hasta que ya es muy tarde. El mejor símil que se me ocurre es que te cases con alguien el día que lo conoces, «es que es tan guap@…«¡Venga ya! Sin duda alguna que la belleza de tu pareja durarás más que el tiempo que tu perro va a ser cachorro y aún así, a ¿qué no se te ocurriría semejante estupidez? Entonces porqué empeñarse en iniciar una relación tan larga con un bicho que no conoces y encima que te va a sacar de quicio durante sus primeros meses.

Tómatelo con calma, fórmate bien, asesórate, consulta distintas protectoras/refugios/perreras. Si tienes claro que quires un cachorro, acude a un criador de confianza (no es tan sencillo como parece, pero existen 😉 ), no te dejes llevar por la compra impulsiva. Desde luego que lo último que debes hacer es comprar uno de esos cachorritos de tienda que a saber de donde vienen (más información en este otro post de Mr.Mutt educación canina). Y si eres de los que piensa que tu perrita tiene que tener al menos una camada para sentirse realizada… no es únicamente mentira, si no que además desconoces el destino de los cachorros que traigas.

Por todo ello sólo te pido una cosa, si quieres tener perro, ¡piensa antes de actuar! Las perreras están llenas de animales a los que un día alguien les juró que nunca les abandonaría…

Historia de un fracaso: Paso a paso de un caso complicado, Simba

Cuando uno se decide a iniciar un blog de este tipo lo hace pensando que va a ayudar a la gente con sus perros y que va a poder compartir sus éxitos. Desgraciadamente en este mundo también hay fracasos y hoy quiero contaros un caso muy especial, el de Simba.

A finales de marzo, cuando estaba trabajando en el CICAM, nos entregan un cachorrazo de Shar pei. Lo hacen sus propios dueños porque ya no quieren tenerle en casa. SimbaEn principio lo describen como cariñoso, pero lo traen porque ha marcado a alguien en la casa. Mi impresión inicial es que el perro va a dar problemas, porque está histérico y en cuanto me muevo, se vuelve loco. Pero es jovencito, de raza, igual es la situación… Primer error que cometo, aceptarlo. Le pregunto a su dueña que tal se lleva con otros perros, «no lo sé» me dice «no se ha relacionado con ninguno». Ejemplo típico de perro de jardín. Como no tienen necesidad de sacarle a ver mundo, no lo hacen. El problema que esto genera lo irás descubriendo a lo largo del artículo. Y luego me dice lo que todos los dueños, que es muy bueno, cariñoso, bla bla bla. Yo veo una bestia parda. Tanto, que le digo al dueño que él mismo lo deje en el chenil.

Durante los siguientes días, Simba (por aquel entonces era aún Bowie) no saldrá de su jaula. Sólo con pasar por delante de ella se hacía pis. No te digo ya lo que suponía mirarle. Asíque al principio para ir ganándome su confianza cada vez que paso por delante de él, le echo premios, sin mirarle ni decirle nada. Cuando veo que ya puedo pasar por delante sin alterarle, decido entrar. Me agacho para no suponer una amenaza y suelto muchos premios a mi alrededor. Por suerte decide cogerlos y olisquearme. Parece que voy ganándome su confianza. Al cabo de unos días decido empezar a sacarle del chenil. Corre feliz por las instalaciones, es obediente y está pendiente de mí. Va ganando confianza y superando la situación de abandono. Hay un momento del que siempre he querido hablar y que descubrí en la perrera. Era ese momento en el que el perro abandonado/recogido tenía que entrar en la zona de cheniles. No sé que pasaría por su mente, ni que le estarían diciendo el resto de perros que se ponían a ladrar histéricos, si era el olor…pero no hubo ni uno solo que no pasase un miedo atroz. Ese instante en la vida de cualquier perro no debería existir. Solo por ser capaces de superar eso, merecen todo nuestro respeto.

Volviendo a Simba, empecé a interactuar con él, sacarle de paseo, que era horrible, porque en su vida había salido con correa y se pasaba todo el camino tirando como un loco. Todo le llamaba la atención y sí, con los perros no había feeling. Se ponía muy nervioso de primeras y con alguno con el que le hice pruebas de compatibilidad, acabó Canescool - Simballevandose algún bocadito. Aún así, podían pasar por delante de él a unos tres o cuatro metros sin que le alterase. Así que una vez realizadas las pruebas oportunas, decidimos ponerle en adopción. Era un cachorrete algo complicado, pero considero que en una casa adecuada puede salir adelante bien. Por entonces tiene siete meses y parece que el trabajo hace efecto.

No tardan en llovernos las solicitudes. Como he dicho un cachorro, de raza, en adopción, vaya, lo tiene todo para que la gente se vuelva loca. Elegimos a una pareja joven, sin experiencia con perros, pero con muchas ganas de tener a Simba y de aprender. En principio no parecen los candidatos ideales, pero tienen mucha predisposición y Simba por aquel entonces no parecía tan complicado. El caso es que les cito en varias ocasiones para que se vayan conociendo, salimos de paseo todos, les mando pautas previamente a la adopción para que se vayan preparando. Ellos son muy aplicados, lo hacen todo, me traen preguntas, incluso le traen a Simba un juguete. Se les presenta el perro tal y como es, con sus problemas por falta de socialización y reactividad. Aún así, deciden llevar a cabo la adopción. Por nuestra parte van a recibir toda la ayuda que necesiten.Canescool - Simba

Durante las dos primeras semanas todo va genial. Suele pasar, el perro está tan en shock que ni siquiera es perro. Desgraciadamente pasado este tiempo, su personalidad y los problemas, empiezan a surgir. Lo primero que detectan es que Simba se hace pis cuando llegan a casa. Estamos hablando de un perro que no se hacía nada en su chenil saliéndo únicamente una vez al día. Así que me sorprende. ¿Infección de orina? ¿Llamadas de atención? Lo sacan cuatro veces al día y aún así se hace pis cada vez que lo van a sacar, ya sea en casa o de camino a la calle.

Voy a visitarles por primera vez a casa. Compruebo in situ que la situación es muy tensa y les recomiendo que vayan al veterinario para descartar una infección. Propongo desde ya dejar de echarle la bronca y montarle la fiesta a Simba cada vez que se mea y quedo en volver. El veterinario confirma infección de orina y los adoptantes comienzan a «no echarle cuenta» como dicen ellos sobre lo que hace Simba. En este tiempo el perro había dejado de hacer el pis en la calle y junto con la infección de orina, las meadas en casa eran ya habituales. Poco a poco conseguimos relajar el ambiente y Simba empieza a hacer pises en la calle, pero aún sigue haciéndolos en casa. Sus adoptantes son muy aplicados y tienen todo bien apuntado, son capaces de decirme que la frecuencia disminuye, pero que sigue haciéndoselo antes de salir. Le reducimos los paseos para que no le generen más estrés e intentamos que sean a horas más tranquilas. Repito visita y aunque el tema de los pises parece que sigue estando, ya no genera la tensión inicial. El perro está más relajado y sus dueños más contentos. Tanto que deciden que intentemos iniciar una acercamiento a otros perros. Hablo con otro compañero educador que tiene una perrita estupenda y probamos a hacer una clase en la que ellos aprendan a interpretar a Simba y ver cómo se podría relacionar con otros perros equilibrados. Llegados a este punto he de decir que estamos a punto de cagarla, pero en principio no tendría porqué haber sido así.

Para entonces Simba lleva ya más de dos meses en su casa, sus adoptantes le van conociendo bien y sinceramente creo que es momento de avanzar. El caso es que nos juntamos, Simba se altera mucho con la perra de mi compañero, pero parece que es más porque no sabe qué hacer que porque realmente tenga ganas de comérsela. Mantenemos distancias, luego vamos reduciéndolas viendo hasta que punto Simba puede aceptarlas. Llega un momento que sobrepasamos su límite. Sí, claramente es un error. Sucede cuando te fías mucho de tu perro y juntas varios educadores. Pero aún así, la clase no sale mal. Hemos visto las reacciones de Simba frente a un perro equilibrado y parece que podría trabajarse con él para, al menos, tolerar la presencia de otros perros. Desgraciadamente las clases no acaban hasta que te vas y en un momento dado, sin previo aviso ni señal de ningún tipo, Simba muerde a mi compañero educador mientras le daba agua en una bolsa. Y aquí, sí que definitivamente, todo se va a la mierda (perdón por la expresión, pero es que es así). Canescool - mordisco SimbaNo es que el mordisco fuese muy grave, sólo requirió unos puntos, el problema es que no había habido ningún tipo de señal previa. Y si bien es cierto que la tarde fue cuanto menos intensa para Simba, ya hacía rato que había acabado la sesión y parecía tranquilo. Con el susto en el cuerpo me vuelvo a casa pensando… esto no va a acabar bien. Los dueños deben quedarse con la misma impresión, pero en principio confían en su perro y que no vuelva a producirse. Desgraciadamente al cabo de unos días tiene un pequeño altercado con un vecino y deciden que no pueden seguir con él, por lo que no queda otra que devolverle.

Cuando te entregan un perro que has dado en adopción te queda una sensación de impotencia. Además, nos encanta culpar a los demás, es que no han aguantado lo suficiente, no han demostrado la empatía que necesitaba,… En este caso, creo que todos nos equivocamos, pero en ningún momento se nos puede quedar la sensación de no haberlo intentado. Sus adoptantes aguantaron mucho y trabajaron más aún, yo pequé de feliz y le dediqué mucho tiempo. Aún así, me vi con Simba de vuelta en el CICAM, a diez días de que nos echaran de allí y ahora con un historial de agresividad. Lo comentaba en el post anterior, es muy bonito trabajar con animales, pero muy duro y difícil. Dejar a Simba en el CICAM hubiese supuesto su sacrificio inmediato, porque no se podía dar en adopción. Pero llevarlo a Salamanca implicaba mucha responsabilidad. Como no me asustan los retos decidí llevármelo y ahí comienza el siguiente error.Canescool - Simba

Durante los más de cuatro meses que he estado allí, Simba ha avanzado poquito. Además de meterse en algún lío, no he podido dedicarle el tiempo que me hubiese gustado. Ahora disfruta más de los paseos, sigue tirando como un loco, pero he aprendido a Canescool - Simbadistraerle con la pelota e iniciado el trabajo con el bozal, que debería llevar la mayor parte del tiempo puesto por prevención. A Simba no le ha ayudado nada, ni que le compran unos dueños irresponsables que no le sacaron de casa estropeando toda su socialización; ni su raza, que impide leer si está alterado, amenazante o a punto de morder; ni que le diéramos en adopción a unos chicos sin experiencia; ni que nos pillara en pleno traslado de unas instalaciones adecuadas; ni que yo haya sido incapaz de hacerle más adoptable en todo el tiempo que le he tenido. Todo parece juntarse en este pobre bicho que no es responsable de nada. Con mi vuelta a Madrid, nos encontramos con el problema de qué hacer con él. No es justo mantenerle en una jaula el resto de su vida y tanto trabajo para finalmente dormirle, no parece lo más lógico. Personalmente me resulta imposible encargarme de él, pero me gustaría poder encontrarle un sitio en el que pudieran seguir trabajando con él. La Asociación Abandonados ha decidio seguir intentándolo, pero no cuentan ya con la ayuda profesional que necesitan. Así que si te gustan los retos, conoces a alguien que pudiera estar interesado en darle una oportunidad o al menos ayudar a que Simba encuentre el lugar adecuado, no dudes en contactar con ellos. Simba no merece ser víctima de nuestro fracaso…

Canescool - SimbaAporta tu granito en este caso, comparte, difunde, comenta, ayúdanos a darle a Simba otra oportunidad!

Cómo pasear con mi perro y no morir en el intento

Son muchos los perros que tiran durante el paseo, lo cual hace muy molesto el disfrutar de ese momento con ellos y que cada vez tengamos menos ganas de hacerlo, esto revierte en que el perro salga menos y por tanto tire más aún de la correa. Para romper ese círculo vicioso os propongo un artículo de esos prácticos que tanto os gustan: Cómo conseguir que dejen de tirar de la correa paso a paso!

Ya sea porque cuando salen de casa lo hacen con mucha energía, porque hayan aprendido a que tirando llegan antes a los sitios o dirigen el paseo, hay que tener en cuenta varias cosas:

  • Pegando tirones a la correa lo único que conseguimos es ponernos a su nivel, es decir, aplicar fuerza físca para imponernos. A no ser que estéis muy cachas, de seguro que el perro os puede y más si lo hace a base de tirones imprevistos (un perrro!, un gato!, un conejo! guau!)
  • Regañarle, ya sea de forma física o verbal, puede generar aún más tensión al momento. Si el perro tira porque tiene miedo o porque es reactivo frente a otros perros, lo último que debéis hacer es meter más presión en ese momento.
  • Utilizar elementos de castigo como el collar de ahogo, de pinchos o el famoso de impulsos, puede que de primeras parezca que funciona, pero a la larga acarrean problemas no solo fisiológicos, si no también psicológicos que serán mucho más complicados de solucionar que el simple hecho de que el perro tire de la correa. Conocí a un American Staffordshire al que un «adiestrador» le había colocado un collar de pinchos. Sus dueños, pensando que hacían lo que debían, llegaron a hacerle unos buenos agujeros en el cuello. Ni que decir tiene que el perro seguía tirando, incluso con más fuerza. Cuando llegó a mí, el primer día que intenté ponerle un arnés, se hizo pis. Cuidado en manos de quién ponéis a vuestros perros. Igual que os preocupáis de elegir el mejor colegio para vuestros hijos, no dejéis que cualquier os diga cómo educar a vuestros perros.
  • Utilizar correas cortas fomenta más aún que tire. El perro necesita su espacio y los paseos son para su disfrute. Si le sacamos con una correíta de 50 centímetros, es normal que tire. ¡Ni siquiera puede olisquear el suelo con ese tamaño!

Entonces, lo primero de lo que vamos a hablar es de utilizar un buen material:

  1. Correa fija, larga, de unos 2 ó 3 metros, a poder ser multiposición. Es decir, que podamos hacerla más larga o más corta según las circunstancias.Correa multiposición
  2. Arnés. Vaya, aquí siempre hay sorpresas. Históricamente el arnés se ha asociado siempre a perros que tiran. De hecho es lo que utilizan los perros de trineo, así que algo de cierto debe haber. Y es así. El arnés lo que hace o mejor dicho lo que no hace es daño cuando se tira. Nuestro perro irá más a gusto con el arnés, lo cual no quiere decir que por sí solo haga que el perro tire, si no que no se va ahogando como con el collar. Como comentaba más arriba el collar, aunque sea el fijo normal, puede hacer mucho daño a un perro que tira. La parte del cuello es igual que la nuestra, poneos la mano a mitad del cuello y apretad. Ahora sabéis que siente vuestro perro cada vez que pasea. Con un arnés cualquiera quizá vuestro perro sea más difícil de controlar. Yo recomiendo siempre el Easy Walk de Premier. Funciona con el sistema martingale, que es ese que se utiliza en los collares de galgos. No provoca ningún daño en el perro y nos permite: al ser de enganche frontal, el perro se queda totalmente alucinado. Es algo totalmente nuevo para ellos, siempre se les lleva enganchados a favor de su columna, lo que les permite tirar con mucha fuerza. Con este arnés la fuerza se pierde, ya que si tiran, giran. Muy recomendable también para perros reactivos, ya que podemos cambiarles su foco de visión. Antiguamente era muy difícil de encontrar. Hoy en día lo venden en las grandes tiendas de animales, tipo Petuluku, nuestroperro, etc.easy-walk-harness2
  3. Y por supuesto no pueden faltar… ¡los premios! Vamos a premiar mucho a nuestro perro por hacer las cosas bien y para ello necesitamos llevar por un lado premios muy apetitosos y muy a mano. En cuanto a qué darles, lo más habitual y sencillo son trocitos muy pequeños de salchicha. Si vuestro perro es muy tragón, igual con su mismo pienso le vale. En otro casos su comida favorita es el queso… Utilicéis lo que utilicéis debe hacerse en trocitos muy pequeños, para poder usar muchos sin que se canse ni provocarle problemas de sobrepeso. Para guardarlos lo más cómodo son estas bolsitas del Decathlon.Bolsa portapremios

Una vez que hemos conseguido la equipación perfecta, vamos a ponernos manos a la obra!

Ten en cuenta que un perro adulto debe salir a pasear unas 3 veces diarias, dependiendo de la raza y la edad tendrá más necesidades de juego y requerirá estar más tiempo en la calle. En general un buen paseo diaro más un par de paseítos será más que suficiente. Si únicamente sacas a tu perro una vez al día, el estrés acumulado hará que tire, está claro. Debes repartir sus paseos de forma que puedan ser previsibles para él. Generar una rutina de paseos, siempre a las mismas horas y a poder ser de la misma duración. Sacar al perro un día a la semana es una aberración y aún así hay gente que lo hace… ¡Cuánto menos salga a pasear, más tirará durante sus salidas!

Otro punto importante es reconocer que el paseo es para él, para que olisquee, haga sus cosas, mantenga amistades, conozca nuevos perros… es importante que durante toda su vida mantenga sus habilidades sociales y se relacione con su entorno. Lo normal es que un perro se dediqué a olisquear pises y cacas, no le prives de eso, es como su muro de Facebook! Si no te gusta que lo haga porque luego te da besitos, quizá deberías replantearte lo que es un perro…

A tener en cuenta:

  •  Inicia los ejercicios en un entorno sin distracciones (en casa, en el parque cuando no haya más gente,…)
  • Se constante. Si trabajas con él durante el 100% del paseo, los avances serán mucho más rápidos que si sólo lo haces durante 5 minutos.
  • Haz un registro diario de mejoras, para ver como vamos progresando.

Ahora sí, ejercicio paso a paso para conseguir que no tire de la correa:

  1. Empieza enseñando un sonido neutro, es decir que no lo tenga previamente asociado a otro objetivo. Hazlo en casa o en un lugar tranquilo. Mantente quieto, haz el sonido y en cuanto éste se gire hacia el sonido, felicítalo y prémialo al instante. Repítelo varias veces, verás que rápido lo entiende. La asociación que hemos creado es: Sonido-Vuelta hacia ti-premio.
  2. Ahora lo complicamos un poco, haz el sonido, felicita al perro en cuanto se gire (es decir, un «muy bien»), camina un par de pasos y entonces recompensa (premio-comida).
  3. Cuando veas que el perro responde bien, comienza a hacerlo varias veces cambiando de dirección 3 ó 4 veces seguidas. Haz el sonido primero, anda un poco en cuanto el perro mire en tu dirección, felicítalo, emite el sonido de nuevo y repite el proceso. Recuerda, debes premiar con comida el que vaya a tu lado, no el que se gire. El giro únicamente se felicita en este nivel.
  4. Un vez que hemos conseguido que esté pendiente de nosotros y que tenemos una herramienta para lograr que gire, vamos a empezar a trabajar el que no tire de la correa. Vamos a empezar a andar y en cuanto notemos tensión en la correa, nos paramos. Si el perro no decide volver por sí mismo, hacemos el sonido que hemos estado practicando, esto hará que él se vuelva hacia nosotros consiguiendo que la correa se destense. En ese momento felicitamos al perro y damos otros pocos pasos. Es importante no premiar al perro porque vuelva a nuestro lado, si no porque vaya a nuestro lado.
  5. El último ejercicio se trata de esto último. Un vez que el perro va con la correa relajada y a nuestro lado, le premiamos. Tenemos que ser rápidos y estar atentos, ya que al principio lo más probable es que en cuanto le digamos “muy bien” vuelva a tirar de ella. De forma que cogemos el premio y se lo damos junto con el “muy bien” para evitar que vuelva a tirar. Este ejercicio se puede practicar inicialmente a la vuelta del paseo, cuando el perro va más tranquilo y estos momentos duran más.

Problemas más frecuentes que pueden ocurrir:

  •  ¿El perro toma el premio y se va corriendo? Debes premiarle porque vaya contigo, no porque vuelva. La recompensa por destensar la correa es la continuidad del paseo.
  • ¿El perro rechaza los premios? Cuidado! Puede que el ejercicio sea demasiado estresante. Relájate y pásatelo bien, que de eso se trata. Cambia el premio o el entorno.
  • ¿Muerde la correa? Otro signo de estrés. Por ahora se acabó el ejercicio. Toca un poco de relax.
  • Si el perro parece que no te oye cuando haces el sonido, espera!. Mantente firme y relajado. Dale un poco de tiempo para que termine de investigar lo que estaba haciendo y prueba de nuevo.
  • Se proactivo! No esperes a que tu perro se abalance sobre otro perro para usar el sonido. Hazlo antes de que se dé cuenta siquiera de que hay otro perro por ahí.
  • ¿Va muy bien al principio pero luego vuelve a tirar? En este caso quizá estamos pidiendo demasiado, demasiado pronto. Es como cuando empezamos a hacer deporte, hay que ir ganando fondo. En su caso puede pasar igual. Empieza con sesiones de 10 minutos para luego ir alargándolas. Es mejor hacer varias sesiones al día muy cortitas que una muy larga de media hora.

Si a pesar de todo no consigues hacerte con él, puedes participar en nuestros talleres «No más tirones de correa» que seguro que te dan ese punto que te falta para conseguirlo 😉

Ánimo, que el paseo perfecto está a tu alcance, ¿A qué esperas para practicarlo?

¿Es mi perro tonto? El paso a paso para conseguir cualquier cosa con él (o de él ;) )

Quién no se ha preguntado alguna vez si su perro igual no era tan listo como los que veía por la tele o incluso en el parque haciendo cosas increíbles como trucos imposibles o sencillamente devolviendo la pelota tras lanzársela. Lo cierto es que influyen varios factores a la hora de trabajar con un perro y debemos tenerlos en cuenta para que todo sea divertido y llegue a buen puerto.

Lo primero que debemos comprobar es que nuestro perro está sano, feliz y dispuesto a aprender. Está claro que un perro enfermo tendrá otras cosas de las que preocuparse y le costará más centrarse. En el caso de perros con estrés crónico es muy muy muy complicado enseñarles, ya que están tan saturados que no consiguen concentrarse. Necesitan primero una buena dosis de terapia antiestrés para poder funcionar normalmente. ¿Y cómo se distingue esto? Pues muy fácil, si le tiras unos trocitos de premio a tu perro y es capaz de pasar por encima de ellos sin verlos, es que hay un problema. Puede que solo sea demasiada emoción, pero lo más probable es que haya un problema de estrés. Cualquier perro puede oler un trocito de salchica a bastantes metros, no te digo ya nada pasando por encima de él. Si esto ocurre, contacta con un buen profesional.

Si nuestro perro no tiene problemas de estrés, pasamos al siguiente factor, la complejidad del ejercicio. No es lo mismo enseñarle a un perro a sentarse, que es algo que ya saben hacer, en realidad nosotros lo único que hacemos es ponerle nombre a lo que ellos ya hacen. Que pretender que nuestro perro haga el pino sobre las patas delanteras, algo que difícilmente verás hacer a un perro de manera natural. Para enseñar un ejercicio fácil y que hace habitualmente únicamente debemos premiárselo y así ganaremos mayor frecuencia de repetición. Cuando digo premiar me refiero en este caso a dar comida, a poder ser bastante rica, ya sean trocitos muy pequeños de salchica, pienso semihúmedo que les encanta…Lo de las palmaditas en el lomo está muy bien, pero si queremos realmente que el perro disfrute con lo que le estamos pidiendo, lo que mejor funciona es la comida. Ya habrá tiempo de retirarla y conseguir que lo haga únicamente por una caricia o por nuestra propia felicidad, pero de primeras, lo mejor es comida. Seguimos, aumentando la frecuencia con la que aparece el ejercicio podemos empezar a pedirle que lo haga únicamente cuando nosotros se lo pedimos. Para esto elgiremos un nombre para esa acción, en este caso «sienta», «sit»,… algo corto o bien visual, la mano cerrada en alto, con el dedo índice apuntando arriba,… y premiaremos únicamente aquellos sentados que hayamos solicitado. Perfecto, tu perro ya sabe sentarse a la orden, pero pruebas en el parque o delante de una visita en casa y vaya, parece que se le ha olvidado. Así llegamos al siguiente factor, la generalización. Los perros generalizan muy mal, no es lo mismo pedirle que se siente en casa estando tú solo, que lo hagas en el parque rodeado de perros. Por lo tanto, debemos empezar siempre a trabjar con él en lugares tranquilos y con alta probabilidad de que lo más interesante que pueda ocurrir somos nosotros y nuestros premios. Normalmente ese sitio suele ser la cocina, porque la probabilidad de recibir recompensa por sus actos es muy alta. Una vez que consigues que el perro haga lo que quieres en un entorno controlado y muy tranquilo, empiezas a cambiarlo. Te vas al salón, la habitación, pones la tele, invitas a gente, pasas la aspiradora… Es el ABC del adiestramiento. Pasamos de entornos sumamente tranquilos y sin más estímulo que nosotros, a otros cada vez algo más complejos. Para la calle debemos hacer lo mismo, prueba a ir al parque a horas tranquilas y luego ir aumentando complejidad. Así conseguirás que tu perro actúe como quieres el 100×100 de las veces. Siempre con mucha paciencia y con calma.

Pero todo eso es para un ejercicio sencillo, si lo que queremos enseñarle es algo que no se da en él de por sí o lo hace de manera muy esporádica, debemor dividir el ejercicio en pequeñas porciones que luego juntaremos. Esto suena complicado y realmente lo es, pero con trabajo y esfuerzo se consigue. Para poner un ejemplo veremos «hacerse el muerto», lo dividimos en varias partes más sencillas: tumbarse, girar y aguantar el tumbado lateral. Podemos empezar a enseñarle a nuestro perro en el momento que está tumbado sobre un costado, le premiamos por ello y le damos un nombre, «costado». Después, trabajamos con el los giros cuando está tumbado. Premiamos que gire. Una vez que tenemos los tres movimientos por separado, comenzamos a premiarle por girar y mantenerse o tumbarse y girar. Finalmente cuando hemos conseguido que se tumbe, gire y se mantenga sobre el lateral, a todo esto le llamaremos «muerto» o «pium» y se ganará el premio por hacerlo todo seguido. Bueno, esto es una idea y la verdad es que no soy ni mucho menos experta en trucos caninos. A lo que me refiero es que los ejercicios que vemos que realizan los perros tan complicados, se les han enseñado por partes. Como a nosotros en la escuela cuando primero nos enseñan los números, luego a sumar y restar, después multiplicar y dividir y así hasta llegar a hacer derivadas e integrales. Los problemas que surgen cuando le pedimos a nuestro perro mucho más de lo que puede entender es que acabamos todos frustrados y sin ganas de volver a trabajar.

Y así llegamos al siguiente factor, los tiempos. Es importante que cuando intentemos enseñarle algo al perro, lo hagamos siempre de forma divertida y breve. El clicker, que es una herramiénta fantástica, nos sirve muy bien para marcar exactamente el momento en el que el perro ha hecho lo que queríamos y por tanto se ha ganado la recompensa. Es una herramienta tan potente que corremos el riesgo de marcar otras cosas que nosotros no distinguimos pero nuestro perro sí. Antes de trabajar con clicker os recomendaría un buen curso o contar con un profesional. Volviendo al tema de los tiempos, es importante no solo marcar el momento exácto en el que lo consigue, si no que la duración de los ejercicios sea corta, unos 2 ó 3 minutos y que siempre, siempre, acabemos con algo sencillo para que todos acabemos contentos y deseando repetir sesión. De hecho lo importante no es dedicarle una hora, si no unos 5 ó 10 minutos diarios, es decir todos los días. Eso es lo que hacen los campeones del mundo y vaya, no les va tan mal 😉

Y por último, siempre piensa en divertirte y en conseguir pasar un buen rato con tu perro. No sirve de nada tener un perro que es capaz de hacer muchos trucos, si realmente en cuanto ve que su dueño va a trabajar con él, esconde la mirada y preferiría estar correteando por el campo…

Bibliografía recomendada:

¿De baja maternal?

Esta semana el post me ha venido en caja de cartón y es que como dice el título estoy de baja maternal…¡de un gatito de 4 días! Aunque este es un blog sobre temas perrunos, para lo que os voy a contar me sirve y mucho. ¿Por qué? Pues porque llevo desde el martes dándo el bibe cada 3 horas (sí, por la noche también come;) ), estimulándole para que haga sus necesidades y procurándole un lugar calentito en el que estar. Hablo en singular porque el peque apareció abandonando el solito, con el cordón umbilical colgando y bien metidito en una caja en un contenedor de basura. No voy a exponer aquí lo que pienso de la «persona» que hizo esto, me quedo con el gran ser humano que lo encontró, lo recogió, lo llevó al veterinario y lo tuvo en su casa (con los mismos cuidados que ahora le brindo yo) hasta que abrieron la protectora con la que colaboro.

No hay mucha diferencia entre sacar a delante a este peque, a un perrito o a un bebé humano, se necesita mucha paciencia y cariño para sacrificarse por otro individuo. En el caso de los hijos está claro que suele ser una decisión más que meditada y deseada, por lo que uno prepara todo antes de su llegada, se coge la baja por maternidad/paternidad y disfruta de su bebé el tiempo que le permiten. Cierto es que también sufre los despertares nocturnos, el cambio en las prioridades, esa sención de que ahora tu hijo es más importante que tú mismo…Desgraciadamente, cuando introducimos un animal en nuestras vidas es más como cuando cambiamos de móvil. Queremos el último modelo, porque es taaan mono (léase Buldog francés, Yorkie, Golden y Labrador,…) y son taaan buenos. Luego resulta que metemos en casa un ser que no solo se va meando y cagando por todos los rincones de la casa, si no que encima nos muerde y nos exige muchísimo tiempo y sacrificios. Pues sí, eso es lo que tiene encargarse y ser 100×100 responsable de otro individuo. No digo a la ligera lo de la baja por maternidad porque me consta que en otros países más sensibles con los animales, la gente utiliza sus vacaciones para hacer ese gran paso de introducir un animal en casa. Las primeras semanas son muy importantes. En el caso de cachorritos adoptados, puede que no lleguen a las 8 semanas deseadas antes de separarlos de sus madres, por lo que habrá que preparar biberones cada pocas horas, estimularles para que hagan sus cosas,… como estoy yo ahora. Si el cachorro tiene más de 8 semanas, será un auténtico terremoto y pobre del que no esté preparado para eso. Son muy bonitos, sí, pero también auténticos destructores. Prepara la casa para su llegada y fórmate bien antes de adoptarlo/comprarlo. Pero no sólo los comienzos de los cachorros son complicados, la llegada de un perro adulto también conlleva muchas obligaciones:

  • Adaptación al nuevo hogar: Puede que el perro esté asustado, nerviosos, ansioso,…necesitará un tiempo para habituarse a tantas cosas nuevas.
  • Rutinas: Todos en casa tendrán que aprender que ahora hay que sacar al perro 3 veces al día (al principio es mejor que los paseos sean cortos, para no agobiar mucho al perro, más si viene de estar en un chenil 24 horas al día). Otras 3 comidas diarias…
  • Gasto:Pienso (del bueno, que aquí la inversión se nota y mucho), veterinario, básicos para casa (camita, utensilios, juguetes, correa, arnés…) y para el coche.
  • Expectativas erróneas: Aquí está la causa de muchos abandonos. «Es que he tenido perro toda la vida y ningún como éste», «Pero si los Golden son buenísimos», «Es que me muerde», «Suelta pelo»,… Seamos realistas, por favor. Los perros muerden, cagan y sueltan pelo! Si no serían peluches, y más de uno seguramente es lo único que debería tener. No hay razas buenas ni malas, hay individiuos. Y aunque hayamos tenido perro toda la vida, eso no nos hace conocedores del mundo perruno, si no única y exclusivamente de los perros que tuvimos. Yo también he tenido perro toda mi vida y sigo formándome, aprendiendo y descubriendo cosas de ellos cada día.
  • Previsión de futuro: «es que como ahora tengo tiempo»… Igual dentro de un año no tienes tiempo para el perro que ahora te llevas a casa. Hay que ser previsor y saber que si ahora podemos tener un perro, igual en un futuro inmediato todo ese tiempo del que disponemos se vea mermado, pero en cambio las necesidades de nuestro perro seguirán siendo las mismas. Por no hablar de cambios de casa, de compañero/a de vida, añadir otros animales, tener hijos,… Los perros tienen vidas largas, fácilmente pueden vivir más de 10 años, asique piénsalo bien antes de poner uno en tu vida, porque a partir de ese momento su vida dependerá única y exclusivamente de ti.

Pues vaya, ¿tan horrible es tener un perro? ¿tan difícil? Para nada, con esto no pretendo desmotivar a nadie a que no tenga un animal de compañía, sencillamente quiero hacer hincapié en que es una tremenda responsabilidad y que hay que pensárselo muy bien antes de lanzarse a la piscina, porque luego, si nos arrepentimos, el que va a sufrir el abandono será él, esa pequeña bolita que ahora te parte el corazón…

Perros con miedos: qué hacer y qué no hacer…

El pasado fin de semana asistí al seminario de miedo en perros impartido por Santi Vidal, gran conocedor de los perros y mejor profesional. Como compartir todo lo vivido durante el mismo no entraría en este post, quiero contaros al menos lo más importante a la hora de convivir con un perro con miedo.

¿Todo es miedo?

Primero tenemos que reconocer que nuestro perro tiene miedo y esto no resulta tan fácil como imaginamos. Siempre que pensamos en miedo nos imaginamos un perro casi con indefensión aprendida, que no se mueve, que nos mira con pánico y que huye. Pues bien, efectivamente un animal que se comporte así, tiene miedo. Pero no menos que uno que se acerca a nosotros ladrando, otro que muerde, el que no para quieto un instante, el que no se separa de nosotros… y es que todas estos comportamientos también están asociados al miedo. Me sorprendió mucho una forma que tienen los perros de gestionar el miedo y es el egocentrismo, jamás pensé que un perro excesivamente sociable podría esconder un miedo en su interior. Y es así, un perro que necesita saludar a todo el mundo, tiene miedo de la gente y tiene que tenerla a toda controlada y contenta, o al menos eso es lo que debe de pensar él.

Lo más complicado a la hora de tratar un perro con miedo es saber a qué le teme, porque los miedos se generalizan y es muy difícil saber cual es el origen de todo. De hecho, una sola exposición al miedo estando cien por cien calmado podría resolver el problema. Lo complicado es conseguir en un perro miedoso esa tranquilidad.

Qué NO hacer con perros asustados

  1. Corregirlos o castigarlos: Un perro que ya tiene miedo, necesita confianza. Si minamos nuestra relación con él a base de castigos o amenazas, JAMÁS conseguiremos tener con él un vínculo suficiente como para ser su referente.
  2. Sobreestimularlos: La hiperactividad conlleva estrés y un perro estresado es más sensible a todo lo que le rodea. Si nuestro perro tiene miedo y además no tiene un buen vínculo con nosotros, sacarle a pasear durante mucho rato hará que todo empeore.
  3. Dejarlo solo: La ansiedad por separación no es más que pánico a quedarse solo. Si no le hemos enseñado, nuestro perro lo va a pasar muy mal. Debemos dejar al perro acompañado hasta que, progresivamente, le acostumbremos a quedarse solo.
  4. Cerrar vías de escape: Aquí incluyo el dejar al perro atado, ponernos en la puerta en sitios cerrados, cogerle o agarrarle. Si imposibilitamos la huída del animal, lo único que le quedará es el ataque. Son muchas las agresiones que se dan porque no dejamos al perro otra vía más que la de atacar. Tenemos que ser conscientes de que un perro asustado considera que todo es una amenaza, incluso su propio dueño, por lo que NUNCA deberemos cerrarle una vía de escape.
  5. Inundarlos: Si a tu perro le da miedo algo, ni se te ocurra meterle de lleno en la situación que lo asusta. No sería la primera vez que oigo a alguno de mis clientes decir que como el perro tenía miedo a la gente, lo llevó a la Gran Vía para que se acostumbrara. JAMÁS debes exponer al animal a una situación que no pueda manejar, porque lo más probable es que salga aún mucho peor de lo que entró.

Propuestas para mejorar a un perro con miedo

  1. RUTINA: Lo mejor que puede tener un perro asustado es previsibilidad, que sepa cuándo va a comer, cuándo va a salir a la calle, cuándo vas a llegar y qué vais a hacer. La rutina es fundamental en un tratamiento.
  2. Paseos ajustados a demanda: Como comentaba anteriormente, lo ideal es que los paseos sean cortos, entre 20 y 30 minutos tres veces al día, a horas en las que no le expongamos a muchos estímulos y por zonas en las que podamos prever situaciones complicadas. Si nuestro perro no aguanta más de 5 minutos en la calle, no forzar. Ya habrá tiempo de aumentarlo.
  3. Darlos seguridad: Si nuestro perro nos toma como referente, podremos enseñarle que las cosas no dan miedo, bien acercándonos a ellas, interactuando con ellas,… siempre dejándolo a él tomar las decisiones de si quiere acercarse o no. NUNCA forzarle a nada.
  4. Estimulación mental progresiva: Vaya, esto que suena así tan raro es de lo más importante. Todo el mundo sabe que su perro necesita ejercicio para ser feliz y estar tranquilo, lo que parece que está empezando a calar es que sólo con eso no es suficiente. Los perros necesitan pensar, tomar decisiones y estimularse mentalmente. Esto lo conseguimos con juegos de búsqueda (ver post sobre juegos para hacer en casa), slaloms caseros, resolución de problemas (juguetes tipo Nina Ottosson) y olfateo vertical (realizar búsquedas utilizando una pared, árboles o bancos durante el paseo). Y progresiva porque empezaremos haciéndolo muy fácil y luego iremos complicándolo siempre a medida que el perro vaya aprendiendo a soluncionar los problemas que le pongamos.
  5. Calma: Toda la tranquilidad que podamos aportarle nos será siempre devuelta multiplicada por diez. Sin darnos cuenta nosotros mismos sobreestimulamos al perro con comportamientos como «¡¡¡vamos a la calle!!!» o «¿Quién viene?». Todos estos actos deben suprimirse cuando nos encontramos con un perro inseguro. Tampoco debemos consolar al perro que tiene miedo, porque le estaremos confirmando que algo pasa. Lo mejor es darle la menor importancia, porque si para nosotros no ha pasado nada, seguramente para él tampoco. Para poneros un ejemplo claro es como cuando se cae un niño en la calle, se gira, mira a la madre y si ésta se preocupa y sale corriendo hacia el niño, él empieza a llorar pensando…¡Dios mío casi me mato!. ¿Sabéis lo que ocurre si la madre le dice tranquila que no ha pasado nada y que se levante?… Pues eso es lo que queremos que piense nuestro perro.

Y como siempre, recordad que es muy importante la empatía con nuestro perro. Que por mal que lo estemos pasando, él lo estará pasando mucho peor y que nuestros gritos y exigencias no hacen más que empeorarlo todo.

No pretendo con este post solucionar problemas de comportamiento, tan solo intentar mejorar la convivencia con perros miedosos. Si consideras que tu perro tiene un problema que no eres capaz de solucionar, ponte en contacto con un buen terapeuta, porque como bien dijo Santi, «si un problema no es tratable, al menos es siempre mejorable!» 😉 Hasta la semana que viene…

Re-edición: Aún que en el post no se trate porque no se habló durante el seminario, quiero

hacer hincapié en que en perros con miedo es muy importante utilizar un buen material para las salidas a la calle. Nada de collares de ahogo porque si no se escapa. Si tienes que lidiar con él durante el paseo, malo, pero en el caso de que tengas que hacerlo, te recomiendo los arneses Sense-ible, que funcionan genial en perros miedosos ya que al atarse de forma frontal, es muy difícil que consigan soltarse de ellos.