10 Puntos básicos para perros adoptados

Cuando adoptamos un perro lo hacemos con toda la ilusión del mundo y lo cierto es que las expectativas que tenemos rara vez concuerdan con la realidad. Por eso me gustaría hacerte llegar estos 10 sencillos pasos que te ayudaran en la adaptación de tu nuevo amigo. Ten en cuenta que los primeros 15 días en casa sentarán las bases de toda vuestra convivencia futura. Mejor hacerlo bien desde el principio,¿no?Canescool - Adopción

  1. PACIENCIA: Y es que a veces se nos olvida que lo que tenemos es un perro y nos enfadamos porque deciden hacer cosas que a ellos les parecen mucho más divertidas, como meterse en charcos, comerse cualquier cosa que encuentren, salir corriendo detrás de otros perros, revolcarse en vaya usted a saber qué… En fin, que debemos ser conscientes de que son seres vivos con sus propias decisiones y pensamientos y que no llegaron a nosotros con un manual de instrucciones y unas ganas locas de complacernos. Además, acabas de sacarle de su entorno habitual. Necesita tiempo para adaptarse a su nueva casa, sus nuevos dueños,… ¡mucha calma! Las trastadas iniciales serán divertidas anécdotas que contar en el parque 😉
  2. PASEOS AJUSTADOS: Si tu perro ha sido adoptado en una perrera, lo más probable es que no saliese mucho y que como manda la ley, estuviese en una zona apartada y muy tranquila. Por eso realiza paseos cortos (10-15 minutos como máximo) para que se vaya habituando a su nuevo entorno, pero frecuentes (puedes hacer 5 ó 6 al día). Así no le sobreexcitas con mucha información de golpe y le aumentas las posibilidades de que haga sus necesidades fuera. En estos primeros días no le lleves a parques para relacionarse con otros perros, que se vaya haciendo a la zona, disfrute de un paseo relajado y que olisquee todo bien. Así evitarás que por temas de estrés tenga malas experiencias iniciales en el parque. Ah y aún que haga tiempo que dejó de ser un cachorro, prémiale que haga sus necesidades en la calle. A todos nos viene bien una ayudita inicial.
  3. APORTA SEGURIDAD: Al principio no tienes que hacerte su amigo ni exigirle nada, lo que debes hacer es aportarle seguridad. Demostrarle que eres de fiar, confiable y previsible. Si empiezas exigiendo y corrigiendo, aportarás más estrés a una situación ya muy complicada. Mucha empatía por favor. Nada de volcarte tampoco en él. Ellos hacen borrón y cuenta nueva, así que nosotros también. Ni «pobrecito lo que ha sufrido» ni «ay la vida que ha llevado», ahora está con nosotros y todo va a ir bien. Dedica unos minutos al día a premiarle con comida absolutamente todo lo que haga, desde mirarte a sentarse, tumbarse o quedarse quieto sin hacer nada. Será «vuestro momento».
  4. MANIPULACIÓN: Ojo con las caricias. No a todos los perros les gusta que les acaricien. Además, si está tenso, es más probable que puedan surgir problemas. Trabajaremos poco a poco el acercarnos a él, iremos aprendiendo que le gusta y que no, respetaremos su espacio y no le molestaremos mientras duerme ni come. Es habitual que se den casos de protección de recursos, sobretodo con la comida. Para saber como actuar en estos casos, puedes consultar nuestro post.
  5. NIVEL DE EXIGENCIA: Es importante poner unas normas de convivencia desde el principio, pero eso no quiere decir que podamos regañar al perro. Si las primeras semanas comete errores, será culpa nuestra, ya que no se lo hemos enseñado. Lo mejor en estos casos es prevenir. Si no queremos que entre en las habitaciones, por ejemplo, no le dejaremos entrar desde un principio. Si no va a dormir con nosotros, es mejor no dejarle hacerlo al principio porque nos da pena. Si vas a dejar que se suba al sofá, ten en cuenta que él los días de lluvia también querrá subir y no entenderá porqué no le dejas… No exijas cosas que no le has enseñado y por supuesto, no regañes a un perro que acabas de adoptar. ¿Qué pensarías de alguien que nada más conocerte te critica absolutamente todo lo que haces?. Calma, ya habrá tiempo para exigir lo que se ha enseñado. PREVENCIÓN, es la mejor arma.
  6. JUEGOS: Nada de que para cansarle le voy a hacer correr detrás de la pelota. Necesita juegos que le aporten calma, para eso lo mejor son los juegos de estimulación mental como búsquedas con su propio pienso, juguetes tipo Kong o Nina Ottosson, de hecho lo más sencillo para entretenerle son los huesos de masticación. Formas de canalizar energía de forma relajada. Deja el tira y afloja, persecuciones y batallas para cuando os conozcáis mejor y él sepa gestionar esos picos de estrés que genera el juego duro.


  7. DEMANDAS DE ATENCIÓN: Es vital que enseñemos a nuestro perro que si quiere algo de nosotros, no puede demandarlo, es decir poniéndonos las patas encima por ejemplo. Esto genera muchos problemas que a la larga, son complicados de solucionar, pero que si atajamos de primeras, harán las cosas muy sencillas para todos. Así que para evitarlo, nunca le premiaremos cuando nos exija algo. Le ignoraremos, le privaremos de nuestra compañía, le pediremos que haga algo a cambio. Nada de regañarle, empujarle ni agarrarle. Para reforzarlo, premiaremos todas aquellas situaciones que sí nos gusten (que deje de ladrar, que ponga las cuatro patas en el suelo tras saltar, que esté tumbado tranquilo, que se siente para comer,…).
  8. COMUNICACIÓN CANINA: Es increíble la cantidad de señales que pueden hacerse los perros, desgraciadamente nosotros tenemos bastante limitadas las que podemos usar con ellos, pero si las ponéis en práctica ya veréis como las entienden. Entre las que podemos utilizar están: bostezar, girar la cabeza, ponernos de lado, movernos lentamente, quedarnos quietos, desviar la mirada, sentarnos, dar la espalda. Si aún no has oído hablar de las señales de calma, aquí puedes ponerte al día.
  9. AUSENCIAS GRADUALES: Intenta durante los primeros días no dejarle solo para evitar posibles destrozos. Si no puedes estar todo el tiempo, procura darle antes un paseo relajante y dejarle entretenimiento (búsquedas, juguetes,…) o bien contactar con algún amigo o familiar que pueda pasarse a verle o incluso darle otro paseo. Puedes grabarle con el portátil o el móvil para ver si realmente cuando te vas está tranquilo o por el contrario tu ausencia le afecta. Lo ideal es que poco a poco le enseñes a quedarse solo, con salidas primero de un par de minutos, luego cinco, siete, cinco, diez, quince, doce,… que sea creciente, pero no siempre a más. Los perros son animales sociales, no saben que es estar solos, deben aprenderlo. Por ello lo mejor es que lo hagan de forma gradual y sin traumas. No adoptes a tu perro el fin de semana, te vuelques con él y luego el lunes a trabajar 12 horas fuera de casa. Así tienes todas las papeletas para que surjan problemas serios.
  10. RUTINA: La última, pero tan importante como la primera. Tu perro necesita tener una rutina cuanto antes. De comidas, paseos, horas contigo, juegos,… que su vida sea predecible hace todo mucho más sencillo. Reparte las comidas en varias tomas para que no le genere ansiedad, además si lo haces con búsquedas, rellenando juguetes como el Kong, le estarás ayudando a estar más relajado. Poder establecer una rutina le aporta estabilidad. ¡Es esencial!Canescool - Adopción

Por último, si surgen problemas o ves que hay cosas que te superan, no lo dejes pasar. El tiempo no va a ayudarte. No dudes en contactar primero con quien te dio en adopción al perro. Muchas protectoras cuentan con personal cualificado que puede asesorarte o si no podrán recomendarte a un educador de confianza. Son muchos los perros que son devueltos porque sus adoptantes no atajaron a tiempo algo fácilmente solucionable.

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¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte II

Este artículo es continuación de otro anterior, si aún no lo has leído, aquí puedes hacerlo: Link

Una vez que tenemos a nuestro perro en una burbuja, vamos a empezar a trabajar desde el nivel más básico, es decir, ¡en casa! Y ¿por qué en casa y no en la calle? porque si intentamos trabajar en el momento que el perro está descontrolado, difícilmente conseguiremos captar su atención (como ha ocurrido hasta ahora). Por ello empezaremos en un entorno sin distracciones, en el cual nosotros seamos lo más y poco a poco iremos exigiendo y complicándolo hasta conseguir que nuestro perro nos haga caso en cualquier situación.

ÓRDENES BÁSICAS

Vamos a practicar señales sencillas que puedan servirnos a la hora de trabajar con él:

  • «Mira«: Es básico que tengamos un comando de atención. Nos servirá para desviar su foco hacia nosotros. Para empezar, esperaremos a que el perro nos mire a los ojos o le ayudaremos moviendo un premio hasta esa zona. «Muy bien» y premiamos. Una vez que nuestro perro ha entendido el ejercicio, introduciremos la señal oral «mira» antes de que lo haga, cuando nos mire, «muy bien» y premiamos. Poco a poco iremos aumentando el tiempo que tiene que mirarnos para conseguir su premio. Puedes complicarlo moviéndote por la habitación.
  • Conductas de interrupción: Va a ser muy importante tener una señal que interrumpa el comportamiento del perro, porque cada vez que lo hagamos estaremos evitando que recuerde ese error. No se puede jugar a ignorar, porque en conductas autrorreforzantes como el ladrido, estaremos premiándole al dejarle seguir haciéndolo. Existen distintas formas de interrumpir el comportamiento:
    1. Ruido de atención
    2. Llamada
    3. Conducta alternativa a la llamada (deja/sienta)
    4. «Vamos»
    5. Sacarle directamente: En realidad no es una opción, es la última vía cuando te ves de lleno en la situación.

La mejor opción es utilizar un ruido que será indicativo de que debe dejar lo que está haciendo para interesarse en nosotros. Es importante que no se utilice el nombre del perro, porque es algo que se devalúa de tanto usarlo. Debe ser un sonido único para este fin (silbido, los clásicos besos, palmada…). La construcción es como el anterior «mira», sólo que no hace falta que nos mire a los ojos, con que nos mire a nosotros nos vale. Para poder usarlo fuera debemos blindarlo frente a distracciones. Esto lo conseguiremos aumentándolas poco a poco .

  • «Vamos«: No es una orden de llamada. Lo que vamos a decirle al perro es vente conmigo que me voy en la dirección contraria, es decir, un acompáñame que nos vamos. Aquí tienes un estupendo vídeo de Emily Larham donde explica paso a paso como conseguirlo. Debemos premiar al perro por venir a nuestro lado primero para posteriormente premiarle por cambiar de dirección con nosotros.
  • Manejo de correa: En perros reactivos esto va a ser vital, porque nos permitirá en situaciones límite, lidiar con él. Lo que vamos a hacer es cambiar la presión de la correa a algo bueno. Para ello, primero potenciamos que el perro camine hacia nosotros, sin tirar. Si nuestro perro lo aguanta, tiramos un poco y premiamos. Por supuesto estos ejercicios se harán con arnés, para evitar en la mayor medida que podamos lastimarle. Debemos hacerlo de forma agradable, pero con decisión. Cuanto mejores sean los reforzadores para este ejercicio, más fácil será para tu perro seguirte. Como en el caso anterior, hay un vídeo fantástico de Emily para entenderlo mejor.
  • Paseo relajado: En el punto anterior te comentaba que el manejo de la correa va a ser muy importante, no sólo porque consigamos positivizar el tirar de él en un momento crítico, si no que debemos enseñar a nuestro perro a ir con nosotros relajado y tranquilo. Para ello consulta nuestro post sobre «Como pasear con mi perro y no morir en el intento«.
  • Premiar la calma: En casa tenemos que acostumbrarnos a premiar esos momentos que suelen pasar desapercibidos, como son que nuestro perro esté echado tranquilamente en su mantita. Es importante no llamar su atención a la hora de premiarle y hacerlo cuando esté muy relajado y sin hacer nada. Lo que queremos decirle es que así es como nos gusta verle.

    Imagén de makeanything.wordpress.com

    Imagén de makeanything.wordpress.com

  • Llamada perfecta: Por supuesto dentro de las señales que debemos trabajar está la de blindar una llamada perfecta. Para ello empezaremos sin ningún tipo de distracción, para ir aumentándolas poco a poco. Aquí van algunos consejos para conseguirla:
    • Utilizar la señal de llamada únicamente si estamos seguros de que el perro va a venir. Es decir, que si está entretenido con algo, olisqueando, comiendo,… puede que no responda. Llamarlo en estos casos puede ser muy frustrante para ambos. Una llamada 100% efectiva requiere tiempo y trabajo.
    • Nunca llamarlo para algo negativo, como bañarlo, fin del paseo,… Sobre todo al principio.
    • En casa puede que cualquier premio sirva para trabajar, pero cuando vayamos a hacerlo en la calle debemos usar recompensas muy muy buenas.
    • Ten en cuenta cómo lo llamas, no sólo tu tono de voz, también tu lenguaje corporal. Si al llamarle, tu perro comienza a olisquear el suelo, orinar, mirar hacia otro lado, etc debes valorar si tu lenguaje corporal es el correcto. 
    • Cuando empieces a trabajar con el perro suelto en la calle, es muy útil usar una correa de campo de unos 5 metros, así evitaremos las situaciones de peligro.

Por ahora estos son los ejercicios que vamos a practicar en casa.

Mientras, en la calle, empezaremos a realizar un contracondicionamiento clásico, es decir, cada vez que veamos aquello que altera a nuestro perro, ya sean otros perros o personas, le daremos  premios. Debemos anticiparnos al momento en el que se altera, porque si no, no habrá forma de que coja los premios. Lo que queremos es que empiece a asociar «cosas malas – perros/personas» a premios.

Y hasta aquí por esta semana. No olvides suscribirte a nuestro blog para estar al día de nuestros artículos.

Para leer la última parte, pincha aquí.

Perros con agresividad hacia otros perros: Manual de supervivencia

El tema de hoy es de esos que a los dueños de perros les pone los pelos de punta. ¿Es tu perro agresivo? Desde ya te digo que NO, si no que presenta en determinados momentos CONDUCTAS AGRESIVAS. Si cuando ve a otro perro, aunque sea en la distancia, se pone a ladrarle frenético, se desboca de la correa como si fuese un caballo, lanza dentelladas al aire o estando suelto corre directo hacia el otro perro para atacarle, tenéis un problema. Y digo tenéis porque nunca hay que olvidar que el dueño es el gran responsable de lo que le sucede a su perro. Pero sigue leyendo y verás como puedes ayudarle.
En este post no voy a hacer distinción entre los perros que son únicamente reactivos con correa de los que presentan agresividad hacia otros perros incluso estando sueltos. No se trata de solucionar problemas, si no de ayudarte a identificar momentos, cómo manejarlos y no echar más leña al fuego. Recomiendo siempre ponerse en manos de profesionales.
Pero, ¿cómo llega un perro a presentar agresividad hacia otros perros?:

  • Principalmente por falta de socialización en edades tempranas. De cachorro no le hemos sacado a la calle lo suficiente, no ha interactuado con otros perros y ahora le dan miedo.
  • Miedo por experiencia traumática. Esto es cuando tras una pelea en el parque, nuestro perro se queda marcado y comienza a presentar miedo hacia otros perros o hacia determinados perros (ya sea por raza, determinadas características de tamaño, color…)
  • Reactividad. Un perro que está muy alterado ve amenazas por todas partes. No es que nuestro perro tenga problemas con otros perros, es que TODO a su alrededor es una amenaza.
  • Educación: no es que en las tres anteriores no tengamos culpa, pero desde luego esta es en la que se lleva la palma el dueño. Se le enseña al perro a temer a otros perros, bien al intentar calmarle en momentos inadecuados, mal manejo de correa, inundación…

Como habrás leído no aparece la dominancia. Tu perro podrá presentar agresividad por dominancia, pero no es dominante. Que digas que tu perro es dominante y por eso hace algunas cosas no me indica nada. Dejémonos de términos arcáicos y centrémosnos en el problema real que presenta.

Parchear una socialización inadecuada es algo muy complicado y que difícilmente seremos capaces de realizar sin ayuda profesional. En cambio todo lo relacionado con el manejo y predisposición del dueño ayuda a que nuestro perro sea capaz de gestionar situaciones que hasta ahora le han superado.

Antes de seguir si querría hacer una distinción clara, no es lo mismo un perro que se pone nervioso en presencia de otros perros y que ha tenido alguna bronca en el parque de aquel que ha atacado e incluso matado a otro perro. Lo primero que debemos tener claro es que lo más importante antes de empezar a trabajar con él es la prevención. Si nuestro perro ha atacado o tenemos miedo de que pueda llegar a hacerlo, es imprescindible ponerle un bozal. Así nosotros iremos más seguros y podremos trabajar más cómodamente. Bozal de cestaRecomiendo bozales de cesta, de los de siempre, a los que agrandaremos el agujero frontal, de forma que podamos darle premios a nuestro perro mientras trabajamos con él. Además, sería genial que llevase un arnés Easy Walk. Estos arneses permiten una sujección y manejo excelentes para perros con agresividad, ya que nos permiten desviarles el foco de atención (al tirar de ellos, el perro se ve obligado a girarse y no puede seguir mirando aquello que le agobiaba). Para trabajar tanto el bozal como el arnés podemos seguir los pasos de este estupendo póster para desensibilizar. Siempre realizando las cosas con calma y sin prisa.

Arnés Easy Walk

Una vez que nos hemos hecho con el material adecuado es hora de ponernos manos a la obra. Empezaremos con aquello que NO DEBEMOS HACER:

  • Corregir o castigar: Ya sea por miedo o por experiencia, si nuestro perro está nervioso por la presencia de otro perro lo último que debemos hacer es agobiarle aún más. No va a entender porqué se le corrige. Con esto me refiero desde los clásicos «sshhh» que tan fácil nos salen, a gritos, toques o incluso pataditas a lo César Millán. Debemos entender que nuestro perro está ante una situación que no puede gestionar. Sé un dueño comprensible y ayúdale, no le des aún más motivos para preocuparse.
  • Usar collares de castigo, de ahogo o de impulsos. Si en presencia de otros perros nosotros le hacemos daño, está claro que la asociación que va a hacer nuestro perro es: «otros perros, dolor». Como ya he indicado arriba lo mejor es llevarle con un arnés a poder ser Easy Walk.
  • Dar tirones de la correa. Por supuesto que las correas extensibles en estos casos están prohibidas. La correa es un nexo de unión con nuestro perro que le transmite nuestras emociones. Si la correa está tensa, como ocurre con las extensibles, esa transmisión es directa y muy rápida. Veo un perro, preveo lo que va a hacer mi perro, me tenso, tiro de la correa y efectivamente, mi perro se pone echo una fiera. Debemos usar correas largas multiposición, de esas mal llamadas de adiestramiento. De unos 2 metros de longitud. Así podemos tener controlado a nuestro perro mucho mejor y el tiene espacio suficiente para no sentirse amenazado.
  • Darle largos paseos. Como no juega con otros perros, le hacemos dar un largo paseo para que se canse. El sobreestímulo genera más estrés. Es como cuando nosotros hacemos mucho ejercicio, puede que tu cuerpo esté machacado, pero con la liberación de adrenalina tu mente va a mil por hora. Si quieres cansarle, más adelante te explicaré otras formas de hacerle trabajar.
  • Llevarle suelto. Aquí me gustaría hacer un llamamiento general a todos los dueños de perros. Por favor, si tu perro no te hace caso, no responde a la llamada, no le lleves suelto. Es un peligro para los demás y para ti. Igual tu perro es muy simpático (cosa que dudo si has llegado hasta aquí), pero los que te encuentres pueden no serlo. Separar a dos perros peleándose es algo bastante desagradable, complicado y arriesgado. ¡Precaución!
  • Inundarle. Esto es llevarle al parque, al pipican o al campo y meterle con más perros, para que «se le pasen los problemas». Así lo único que conseguiremos es que nuestro perro tenga nuevas experiencias traumáticas y que probablemente nos ganemos alguna denuncia por el ataque a otros perros. ¡PROHIBIDO!

Veamos ahora qué podemos hacer para ayudarle:

  • RUTINA: La rutina es fundamental en un tratamiento. Evita que generemos más estrés en el perro al saber cuándo va a comer, salir a la calle, descansar…Debemos llevar con él una vida previsible.
  • Reconocimiento de señales de calma: Debemos conocer las señales que nos manda nuestro perro, detectar cuándo está nerviosos y cuándo está preparándose para entrar en pelea. Si aún no tienes el libro de Turid Rugaas, Señales de Calma, corre a comprarlo 😉 Si no también puedes consultar nuestro post sobre señales de calma
  • Paseos ajustados a demanda: lógicamente un perro que se estresa viendo a otros perros necesita que sus paseos sean lo más relajante posible y eso lo conseguimos haciendo paseos más cortitos, por zonas poco transitadas y a horas en las que será menos probable que nos encontremos con perros.
  • Adiestramiento: Debemos trabajar con él comandos básicos como sienta, mira, junto…esto nos permitirá mejorar nuestro vínculo con él y sobretodo nos aportará un mayor control a la hora de intentar relacionarnos con otros perros. La señal de «mira» es muy importante, ya que nos va a permitir captar su atención en presencia de otros perros. Para el trabajo de señales puedes consultar este post.
  • Control del espacio: Aquí ya nos metemos en faena. Debes conocer muy bien cual es la distancia mínima a la que tu perro reacciona con otros. Mantenerla y empezar a trabajar con otros perros a mayor distancia aún. Si sabes que a 10 metros ya empieza a babear y ladrar, ponte a 15 metros. ¿Ahí solo le mira? Muy bien, puedes empezar a trabajar con él órdenes o darle premios por mirarte o sencillamente hacer búsquedas. Lo que vamos a intentar es que poco a poco consiga estar tranquilo en prensecia de otros perros. The Yellow Dog Project es una campaña que pretende el uso de lazos amarillos en todos aquellos perros que requieran de espacio. Sería genial que lo dieses a conocer en tu zona y por supuesto, que pusieses un lazo amarillo en tu correa. De esta forma cuando os vean paseando, nadie se acercará a ti porque sabrán que tenéis mayor necesidad de espacio.
  • Estimulación mental progresiva: Como ya comentaba en el post sobre miedo en perros, todo el mundo sabe que su perro necesita ejercicio para ser feliz y estar tranquilo, lo que parece que está empezando a calar es que sólo con eso no es suficiente. Los perros necesitan pensar, tomar decisiones y estimularse mentalmente. Esto lo conseguimos con juegos de búsqueda (ver post sobre juegos para hacer en casa), slaloms caseros, resolución de problemas (juguetes tipo Nina Ottosson) y olfateo vertical (realizar búsquedas utilizando una pared, árboles o bancos durante el paseo). Y progresiva porque empezaremos haciéndolo muy fácil y luego iremos complicándolo siempre a medida que el perro vaya aprendiendo a soluncionar los problemas que le pongamos.
  • Uso de perros neutros: Una vez que hemos conseguido conocer las distancias a las que nuestro perro se activa, trabajamos con él en casa para que esté más tranquilo y relajado y somos conscientes del problema que tenemos entre manos, es hora de contactar con algún amigo y su perro «que es más bueno que el pan». En estos primeros momentos necesitamos perros muy tranquilos y equilibrados, de esos que tenemos plena seguridad de que no van a responder a nuestro perro. Una vez que hemos localidado uno, trabajaremos igualmente con distancias y en zonas controladas. Poco a poco podemos ir reduciendo esas distancias o realizar ejercicios como por ejemplo, que nuestro perro siga a distancia al perro neutro. Que vayan caminando en paralelo con esta misma distancia… A lo largo de los días y viendo cómo vamos evolucionando, podemos ir reduciendo estas distancias.
  • Control de la alimentación: Es muy importante y solemos dejarlo de lado. En perros  que presentan problemas de comportamiento debemos vigilar mucho su alimentación. Un pienso muy bueno, pero con gran cantidad de proteínas, está muy bien para el perro de tu amigo que compite en agility, pero no para el tuyo que no sabe gestionar sus picos de estrés. Debemos ajustar la dieta a las necesidades del perro. Baja proteína y baja grasa es un buen pienso. Es importante también el Omega3 (aceite de salmón). Podemos usar también algunos complementos alimenticios como la harina de zanahoria, que ayuda contra el estrés.

Como ves el trabajo con un perro que presenta agresividad hacia otros perros es una carrera de larga distancia, en la que debemos trabajar día a día y nunca bajar la guardia, pero se pueden conseguir grandes cosas y el premio desde luego merece el esfuerzo. Aquí te dejo un video de Chito, un rottweiler en adopción en la Asociación Abandonados que se crio en una finca, sin ninguna socialización más que otro perro que trajeron unos años después de tenerlo. Tras atacar a un perro que vino de visita dejándole gravemente herido, no había vuelto a salir con otros perros. Desde hace unos meses trabajamos con él y en el video puedes ver los resultados. Nunca es tarde para darle a tu perro una vida mejor!

Ansiedad por separación: Luz al final del tunel

En el post de hoy os voy a contar un caso real que he tenido: Tor y su miedo a quedarse solo. Con él pretendo dar ánimos a todos aquellos que se hayan visto en una situación similar o que actualmente estén sufriendo por los problemas de comportamiento que presenta su perro.

La historia comienza a principios de enero de este año con una llamada a la protectora en la que colaboro con unos dueños desesperados porque su perro se acaba de comer el sofá recién comprado. Aunque en un principio querían abandonar al perro, tras hablar con la coordinadora deciden darle una última oportunidad e iniciar una terapia de comportamiento. Es en este momento en el que Tor y yo nos conocemos.  Tor llegó a casa como regalo de unos amigos a los dos meses de edad y ya desde pequeño empezó a dar problemas en casa, comentándome incluso que siempre había presentado ansiedad por separación. Para colmo, los dueños se habían mudado recientemente de casa, cosa que no casualmente coincidió con su destrozo. Además de esto, Tor había recibido clases de adiestramiento siendo jovencito porque tiraba muchísimo de la correa y un lavado de estomago de urgencia por tragarse un calcetín. Vaya, que sus dueños no habían reparado en gastos con él, pero parecía que esto estaba a punto de terminarse.

En el momento de iniciar la terapia comportamental, Tor ya estaba recibiendo tratamiento médico por parte de su veterinario, altamente recomendable en casos graves o cuando los dueños están a punto de tirar la toalla.

Para diagnosticar ansiedad por separación se tienen que dar varios factores:

–  Miedo a quedarse solo representando por:

  • Eliminación inadecuada
  • Ladrido excesivo
  • Destrucción

–  Que el periodo en el que suceda sea corto (30-60 minutos desde la partida del dueño)

En el caso de Tor se daban todos los puntos y además convivía con otro perro, Leo, que desgraciadamente no le servía de entretenimiento. Esto es importante a la hora de plantearse introducir otro perro para “solucionar” el problema. Si nuestro perro tiene miedo a quedarse solo o dependencia de nosotros, el tener otro animal en casa no va a solucionar nada y puede que incluso lo empeore al tener que compartir los mimos que antes sólo eran para él.

La pauta inicial es clara, Tor NO DEBE QUEDARSE SOLO. Anda, diréis, ¡así seguro que se evitan los problemas! Pues sí, si el perro tiene miedo a quedarse solo, lo que haremos será mostrarle poco a poco que no sucede nada y para eso primero tenemos que tenerle siempre acompañado. En su caso, Patricia y Daniel aprovecharon parte de sus vacaciones para el inicio de la terapia y más adelante tiraron de familia para que los perros no estuviesen solos. Si no dispones de nadie, puedes utilizar los servicios de guardería, hablar con algún vecino o incluso contratar un canguro. Pero lo importante en esta fase es que el perro esté acompañado SIEMPRE. Además, realizamos una reducción de estrés haciendo juegos de búsqueda y eliminando todo aquello que pueda suponer un problema para Tor (mejores paseos, mejores juegos, RUTINA, eliminación de toda clase de castigos,…). Esto en cuanto a Tor, pero no debemos olvidar que los dueños también sufren mucho estrés con este tipo de problemas: cómo me encontraré la casa, qué habrá hecho esta vez, tendré que volver a limpiar pises y cacas,…En su caso lo que debemos dejar claro es que Tor tiene un problema, está enfermo y debe tratarse. No destroza porque quiera molestarnos. Por mucho que nos cueste creerlo, no es consciente de lo que ha hecho porque nos ponga ojitos al llegar a casa. Si hay destrozos, eliminación inadecuada o ladridos es porque no soporta estar solo y sufre ataques de ansiedad. Así que debemos de concienciarnos de que la terapia no va a afectar únicamente al perro, si no que nosotros también nos veremos inmersos.

Tras una semana de terapia antiestrés, vuelvo a verles. No han dejado a Tor solo en toda la semana, se le nota más centrado y parece que no ha acosado a las visitas como otras veces. Así que esta vez empezamos con ejercicios para ganar independencia y también desensibilizar las señales de salida. Vale, primero lo de la independencia. Los perros que presentan ansiedad por separación tienen una relación patológica con su dueño, digamos que se mueren sin él, por lo que necesitamos que se despeguen, tanto física como mentalmente. Es el clásico perro-sombra que te persigue por toda la casa. Pues haremos ejercicios para que nuestros movimientos dejen de ser interesantes. En cuanto a la desensibilización de señales de salida, no es más que realizar todo aquello que le indica al perro que nos vamos a ir, pero sin irnos. De modo que el perro deja de tener la asociación de señal-partida. El ejemplo típico es el de ponernos el abrigo y sentarnos en el sofá. El perro pensará que nos hemos vuelto locos, pero eso no nos debe importar, lo bueno es que ya no le va a indicar que nos vamos. La diferencia entre salir por la puerta de la calle y la de nuestra habitación es la importancia que nosotros le damos.

Una ayuda extra a la hora de trabajar con este tipo de problemas es el uso del DAP (hormona de apaciguamiento). Se trata de un difusor tipo ambientador que libera hormonas como las que desprenden las madres durante la lactancia. De esta forma conseguimos relajar al perro mediante el olfato. Nosotros no las notamos y a ellos les van muy bien. Otros consejos que ponemos en práctica son el uso de música clásica durante momentos de relax y también ponerle una camiseta un poco apretadita, para que se sienta “abrazado”. Todo para conseguir más momentos buenos.

Durante la semana me llama Patricia, tiene que volver a trabajar y no encuentra a nadie con quien dejarlos. ¡Horror! Tor estaba haciendo muy buena progresión y puede ser fatal dejarle ahora solo. Al final encuentra con quien dejarlos y todo continúa sin problemas 🙂

Una vez que hemos ganado independencia y le hemos vuelto loco con las supuestas señales de salida, es hora de pasar al segundo punto: ¡Salidas falsas! Y diréis, ¿por qué falsas? Pues porque aún no le vamos a dejar realmente solo. Vamos a introducir la puerta como señal de salida y a trabajar con las señales “externas”: salir, llamar al ascensor, el ruido de llaves al abrir, entrar, salir, arrancar el coche, la puerta del portal, la del garaje,…Poco a poco vamos a ir trabajando estas falsas salidas hasta llegar a los 15 minutos. Al principio bastará con abrir la puerta, salir, cerrar y volver a entrar. Y luego iremos añadiendo tiempo y más elementos (ascensor, ruido de pisadas, garaje,..). El tiempo que nos lleve conseguir que el perro no haga caso a estas señales dependerá de sus circunstancias. En el caso de Tor costó como un par de semanas. Es importante tener paciencia y no querer correr. Si nos pasamos de tiempo, el perro se asusta y tenemos que retroceder muchos pasos para lograr otra vez su confianza. Durante estas falsas salidas Tor, que es un especialista en descorchar Kongs, disfruta de un nuevo juguete, el Dog Pyramid, fantástico para entretener al perro durante un tiempo.

Cuando hemos conseguido que el perro esté tranquilo durante 15 minutos, podemos empezar a hacer salidas controladas. Esto que parece sencillo, no lo es tanto, ya que tienes que contar todo el tiempo. Patricia y Daniel viven al lado de un supermercado y me contaban que hacían la compra con bolsa y en horario de menor afluencia, porque si no igual no llegaban a tiempo. Es muy importante tener en cuenta todos los posibles imprevistos que pueden acarrear tu salida, un paso en falso y tiraremos por la borda mucho trabajo.

Algo que nos ayuda mucho también son las grabaciones. Las primeras salidas que contemplo de Tor me indican que aunque está tranquilo durante la salida, cuando sus dueños vuelven a casa, hace muchas señales de estrés (bostezos, sacudidas, reverencias,…). Como decía antes, no hay que forzar los tiempos. Si el perro no acepta por ahora más que 3 minutos, pues seguiremos haciendo minisalidas hasta ganar la confianza suficiente para dar el salto a los 5 minutos. Afortunadamente Tor progresa adecuadamente y ya se va queda solo hasta 27 minutos. Es el momento de volver a nuestra vida real, les digo a sus dueños que según vayan ganando tiempo, empiecen a disfrutar de todo aquello que han dejado de hacer (quedadas con los amigos, ir de compras, al cine,…) y sobretodo tener un detallazo con toda esa gente que ha participado en su recuperación (familia, amigos,…).

Hace ya unos meses que no veo a Tor, pero las últimas noticias que tuve de él es que ya podía quedarse solo ¡durante 8 horas! Aquí sólo me queda felicitar a Patricia y a Daniel por su excelente trabajo, su paciencia y su capacidad de sacrificio. No solo no dejaron a Tor en la estacada, si no que han luchado por él y ahora son una familia muy feliz.

Si como ellos, alguna vez te has visto desbordado por la situación, consulta con un profesional, porque siempre se puede mejorar. Puede que no sea fácil, pero la satisfacción de volver a retomar tu vida no tendrá precio.

Señales de estrés o ¿Qué quiere decir tu perro cuando bosteza?

Es importante que sepamos reconocer las señales de estrés que nos mandan nuestros perros, porque con ellas nos están queriendo decir que no están cómodos con la situación que les estamos haciendo vivir. Aprender a reconocerlas puede ayudarte a prevenir problemas en el futuro.

Al referimos a su lenguaje corporal, muchas de las señales de estrés coinciden con las denominadas señales de calma, que son aquellas acciones que realizan los perros principalmente para evitar conflictos, ya sea entre ellos o con nosotros. Las señales de calma fueron dadas a conocer para el gran público por Turid Rugaas en su libro El lenguaje de los perros: las señales de calma, uno de los indispensables de cualquier biblioteca perruna, en el que nos enseña de forma muy amena y sencilla a reconocer las principales señales de calma (o de estrés, según veremos) en nuestros perros. Es muy importante que tengáis en cuenta el contexto a la hora de interpretarlas, si tu perro bosteza porque se acaba de levantar de la siesta, se sacude tras un baño o se relame tras comer, no te está queriendo decir nada. Pero si en cambio, le metes en una situación o contexto nuevo para él y no para de bostezar y sacudirse, vaya, ahí sí que está queriéndote decir algo.

Principales señales de estrés:

  • Bostezar: Suelen sucederse varios seguidos y duran más que un simple bostezo de pereza.
  • Lamerse el hocico: Muy continuado y acompañado de otras señales de estrés.
  • Jadear: Vale, si le has tenido corriendo 3 horas es lógico que jadee, pero no si hace fresco y encima no ha dado más que tres pasitos. Si jadea sin haber realizado un esfuerzo físico, ojo, ¡podría estar indicando estrés!

  • Desviar la mirada o la cara: un clásico cuando queremos hacerles fotos y nos metemos en su espacio con la cámara.
  • Sentarse: A veces los perros se sientan cuando menos lo necesitas, igual no le estás llamando de la manera adecuada o no quiere hacer algo.
  • Moverse despacio o incluso quedarse quietos: Esta junto con la de olisquear son las que suelen usar para tonos de llamada de cabreo. Si estás llamando a tu perro y a mitad de camino se para y olisquea, quizá deberías plantearte el tono que estás usando y lo que le espera al pobre cuando llegue a tu lado (posiblemente atarle y fin de la diversión).
  • Olisquear: Cómo comentaba en la anterior es una de las que usan cuando nos ven «preocupados». Entre ellos también se la hacen. Fíjate cuando le lleves al parque y alguno esté especialmente alterado
  • Sacudirse: Sin motivo aparente, sin estar mojado,…suelen hacerlo para marcar que ya ha terminado la situación que les estresaba
  • Rechazo de comida: Si normalmente es un glotón y en un momento dado no coge comida, malo. Es una de las señales más claras de que algo no está bien.
  • Postura general baja: Orejas para atrás, rabo entre las patas, cuerpo bajo. La que suelen llevar los perritos abandonados.
  • Eliminar: Si se hace muy frecuente o asociado a un determinado estímulo.
  • Comportamiento de cachorro: En perros adultos este tipo de señales son para que los demás se relajen. La clásica es la de ponerse panza arriba. ¿A cuántos de vosotros os la hace vuestro perro cuando le regañáis?

Es hora de prestar más atención a nuestros perros, ver en qué situaciones no se encuentran cómodos y ayudarles a superar sus miedos. Seguro que a partir de hoy sois capaces de entenderos mucho mejor con vuestro amigo peludo.

¡Hasta la semana que viene!

De visita en la clínica

Hoy estaba visitando un veterinario para contarle lo que hago y como lo hago, presentarle mi empresa y ver si podría tener algún cliente interesado, cuando me he encontrado con un «macho dominante». Sí, sí, de verdad. No paraba de imponerse sobre los otros perros, no les dejaba separarse de su lado, constantemente les intimidaba verbal y físicamente…Como os estáis imaginando este «macho dominante» es un humano. Supongo que es lo que pasa cuando uno ve la tele y se cree todo lo que le cuentan. Durante los 20 minutos que he estado esperando a que me atendiese el veterinario, este señor no ha dejado a sus dos perros hacer nada más que estar pendiente de todas sus quejas. Lo más triste es que de los dos perros que tenía, uno de ellos era un cachorrito de a penas 3 meses!!! Además, lamentablemente creo que había recibido algún tipo de adiestramiento (está claro que no profesional) e intentaba imponerse a los perros como si le fuese la vida en ello. Qué triste no poder comprender las señales que le hacían los pobres. Mientras gritaba a uno de ellos que se sentase, el perro miraba para otro lado, giraba la cabeza, se relamía el hocico y este señor, no se le ocurría nada mejor que darle golpecitos en el hocico y gritarle que se calmara. Si eso mismo es lo que te está diciendo tu perro!!!! Creo que si uno no conoce el lenguaje canino es imposible que entienda a su perro, lo cual dificulta enormemente una buena relación. Todo dueño de perro debería leerse el libro de Turid Rugaas «El lenguaje de los perros, las señales de calma«, para poder entenderles un poquito mejor y no empeñarnos en hablarles cuando ese tipo de lenguaje es claramente humano.
Tenía que compartirlo, me ha puesto un mal cuerpo…