Perros con agresividad hacia otros perros: Manual de supervivencia

El tema de hoy es de esos que a los dueños de perros les pone los pelos de punta. ¿Es tu perro agresivo? Desde ya te digo que NO, si no que presenta en determinados momentos CONDUCTAS AGRESIVAS. Si cuando ve a otro perro, aunque sea en la distancia, se pone a ladrarle frenético, se desboca de la correa como si fuese un caballo, lanza dentelladas al aire o estando suelto corre directo hacia el otro perro para atacarle, tenéis un problema. Y digo tenéis porque nunca hay que olvidar que el dueño es el gran responsable de lo que le sucede a su perro. Pero sigue leyendo y verás como puedes ayudarle.
En este post no voy a hacer distinción entre los perros que son únicamente reactivos con correa de los que presentan agresividad hacia otros perros incluso estando sueltos. No se trata de solucionar problemas, si no de ayudarte a identificar momentos, cómo manejarlos y no echar más leña al fuego. Recomiendo siempre ponerse en manos de profesionales.
Pero, ¿cómo llega un perro a presentar agresividad hacia otros perros?:

  • Principalmente por falta de socialización en edades tempranas. De cachorro no le hemos sacado a la calle lo suficiente, no ha interactuado con otros perros y ahora le dan miedo.
  • Miedo por experiencia traumática. Esto es cuando tras una pelea en el parque, nuestro perro se queda marcado y comienza a presentar miedo hacia otros perros o hacia determinados perros (ya sea por raza, determinadas características de tamaño, color…)
  • Reactividad. Un perro que está muy alterado ve amenazas por todas partes. No es que nuestro perro tenga problemas con otros perros, es que TODO a su alrededor es una amenaza.
  • Educación: no es que en las tres anteriores no tengamos culpa, pero desde luego esta es en la que se lleva la palma el dueño. Se le enseña al perro a temer a otros perros, bien al intentar calmarle en momentos inadecuados, mal manejo de correa, inundación…

Como habrás leído no aparece la dominancia. Tu perro podrá presentar agresividad por dominancia, pero no es dominante. Que digas que tu perro es dominante y por eso hace algunas cosas no me indica nada. Dejémonos de términos arcáicos y centrémosnos en el problema real que presenta.

Parchear una socialización inadecuada es algo muy complicado y que difícilmente seremos capaces de realizar sin ayuda profesional. En cambio todo lo relacionado con el manejo y predisposición del dueño ayuda a que nuestro perro sea capaz de gestionar situaciones que hasta ahora le han superado.

Antes de seguir si querría hacer una distinción clara, no es lo mismo un perro que se pone nervioso en presencia de otros perros y que ha tenido alguna bronca en el parque de aquel que ha atacado e incluso matado a otro perro. Lo primero que debemos tener claro es que lo más importante antes de empezar a trabajar con él es la prevención. Si nuestro perro ha atacado o tenemos miedo de que pueda llegar a hacerlo, es imprescindible ponerle un bozal. Así nosotros iremos más seguros y podremos trabajar más cómodamente. Bozal de cestaRecomiendo bozales de cesta, de los de siempre, a los que agrandaremos el agujero frontal, de forma que podamos darle premios a nuestro perro mientras trabajamos con él. Además, sería genial que llevase un arnés Easy Walk. Estos arneses permiten una sujección y manejo excelentes para perros con agresividad, ya que nos permiten desviarles el foco de atención (al tirar de ellos, el perro se ve obligado a girarse y no puede seguir mirando aquello que le agobiaba). Para trabajar tanto el bozal como el arnés podemos seguir los pasos de este estupendo póster para desensibilizar. Siempre realizando las cosas con calma y sin prisa.

Arnés Easy Walk

Una vez que nos hemos hecho con el material adecuado es hora de ponernos manos a la obra. Empezaremos con aquello que NO DEBEMOS HACER:

  • Corregir o castigar: Ya sea por miedo o por experiencia, si nuestro perro está nervioso por la presencia de otro perro lo último que debemos hacer es agobiarle aún más. No va a entender porqué se le corrige. Con esto me refiero desde los clásicos «sshhh» que tan fácil nos salen, a gritos, toques o incluso pataditas a lo César Millán. Debemos entender que nuestro perro está ante una situación que no puede gestionar. Sé un dueño comprensible y ayúdale, no le des aún más motivos para preocuparse.
  • Usar collares de castigo, de ahogo o de impulsos. Si en presencia de otros perros nosotros le hacemos daño, está claro que la asociación que va a hacer nuestro perro es: «otros perros, dolor». Como ya he indicado arriba lo mejor es llevarle con un arnés a poder ser Easy Walk.
  • Dar tirones de la correa. Por supuesto que las correas extensibles en estos casos están prohibidas. La correa es un nexo de unión con nuestro perro que le transmite nuestras emociones. Si la correa está tensa, como ocurre con las extensibles, esa transmisión es directa y muy rápida. Veo un perro, preveo lo que va a hacer mi perro, me tenso, tiro de la correa y efectivamente, mi perro se pone echo una fiera. Debemos usar correas largas multiposición, de esas mal llamadas de adiestramiento. De unos 2 metros de longitud. Así podemos tener controlado a nuestro perro mucho mejor y el tiene espacio suficiente para no sentirse amenazado.
  • Darle largos paseos. Como no juega con otros perros, le hacemos dar un largo paseo para que se canse. El sobreestímulo genera más estrés. Es como cuando nosotros hacemos mucho ejercicio, puede que tu cuerpo esté machacado, pero con la liberación de adrenalina tu mente va a mil por hora. Si quieres cansarle, más adelante te explicaré otras formas de hacerle trabajar.
  • Llevarle suelto. Aquí me gustaría hacer un llamamiento general a todos los dueños de perros. Por favor, si tu perro no te hace caso, no responde a la llamada, no le lleves suelto. Es un peligro para los demás y para ti. Igual tu perro es muy simpático (cosa que dudo si has llegado hasta aquí), pero los que te encuentres pueden no serlo. Separar a dos perros peleándose es algo bastante desagradable, complicado y arriesgado. ¡Precaución!
  • Inundarle. Esto es llevarle al parque, al pipican o al campo y meterle con más perros, para que «se le pasen los problemas». Así lo único que conseguiremos es que nuestro perro tenga nuevas experiencias traumáticas y que probablemente nos ganemos alguna denuncia por el ataque a otros perros. ¡PROHIBIDO!

Veamos ahora qué podemos hacer para ayudarle:

  • RUTINA: La rutina es fundamental en un tratamiento. Evita que generemos más estrés en el perro al saber cuándo va a comer, salir a la calle, descansar…Debemos llevar con él una vida previsible.
  • Reconocimiento de señales de calma: Debemos conocer las señales que nos manda nuestro perro, detectar cuándo está nerviosos y cuándo está preparándose para entrar en pelea. Si aún no tienes el libro de Turid Rugaas, Señales de Calma, corre a comprarlo 😉 Si no también puedes consultar nuestro post sobre señales de calma
  • Paseos ajustados a demanda: lógicamente un perro que se estresa viendo a otros perros necesita que sus paseos sean lo más relajante posible y eso lo conseguimos haciendo paseos más cortitos, por zonas poco transitadas y a horas en las que será menos probable que nos encontremos con perros.
  • Adiestramiento: Debemos trabajar con él comandos básicos como sienta, mira, junto…esto nos permitirá mejorar nuestro vínculo con él y sobretodo nos aportará un mayor control a la hora de intentar relacionarnos con otros perros. La señal de «mira» es muy importante, ya que nos va a permitir captar su atención en presencia de otros perros. Para el trabajo de señales puedes consultar este post.
  • Control del espacio: Aquí ya nos metemos en faena. Debes conocer muy bien cual es la distancia mínima a la que tu perro reacciona con otros. Mantenerla y empezar a trabajar con otros perros a mayor distancia aún. Si sabes que a 10 metros ya empieza a babear y ladrar, ponte a 15 metros. ¿Ahí solo le mira? Muy bien, puedes empezar a trabajar con él órdenes o darle premios por mirarte o sencillamente hacer búsquedas. Lo que vamos a intentar es que poco a poco consiga estar tranquilo en prensecia de otros perros. The Yellow Dog Project es una campaña que pretende el uso de lazos amarillos en todos aquellos perros que requieran de espacio. Sería genial que lo dieses a conocer en tu zona y por supuesto, que pusieses un lazo amarillo en tu correa. De esta forma cuando os vean paseando, nadie se acercará a ti porque sabrán que tenéis mayor necesidad de espacio.
  • Estimulación mental progresiva: Como ya comentaba en el post sobre miedo en perros, todo el mundo sabe que su perro necesita ejercicio para ser feliz y estar tranquilo, lo que parece que está empezando a calar es que sólo con eso no es suficiente. Los perros necesitan pensar, tomar decisiones y estimularse mentalmente. Esto lo conseguimos con juegos de búsqueda (ver post sobre juegos para hacer en casa), slaloms caseros, resolución de problemas (juguetes tipo Nina Ottosson) y olfateo vertical (realizar búsquedas utilizando una pared, árboles o bancos durante el paseo). Y progresiva porque empezaremos haciéndolo muy fácil y luego iremos complicándolo siempre a medida que el perro vaya aprendiendo a soluncionar los problemas que le pongamos.
  • Uso de perros neutros: Una vez que hemos conseguido conocer las distancias a las que nuestro perro se activa, trabajamos con él en casa para que esté más tranquilo y relajado y somos conscientes del problema que tenemos entre manos, es hora de contactar con algún amigo y su perro «que es más bueno que el pan». En estos primeros momentos necesitamos perros muy tranquilos y equilibrados, de esos que tenemos plena seguridad de que no van a responder a nuestro perro. Una vez que hemos localidado uno, trabajaremos igualmente con distancias y en zonas controladas. Poco a poco podemos ir reduciendo esas distancias o realizar ejercicios como por ejemplo, que nuestro perro siga a distancia al perro neutro. Que vayan caminando en paralelo con esta misma distancia… A lo largo de los días y viendo cómo vamos evolucionando, podemos ir reduciendo estas distancias.
  • Control de la alimentación: Es muy importante y solemos dejarlo de lado. En perros  que presentan problemas de comportamiento debemos vigilar mucho su alimentación. Un pienso muy bueno, pero con gran cantidad de proteínas, está muy bien para el perro de tu amigo que compite en agility, pero no para el tuyo que no sabe gestionar sus picos de estrés. Debemos ajustar la dieta a las necesidades del perro. Baja proteína y baja grasa es un buen pienso. Es importante también el Omega3 (aceite de salmón). Podemos usar también algunos complementos alimenticios como la harina de zanahoria, que ayuda contra el estrés.

Como ves el trabajo con un perro que presenta agresividad hacia otros perros es una carrera de larga distancia, en la que debemos trabajar día a día y nunca bajar la guardia, pero se pueden conseguir grandes cosas y el premio desde luego merece el esfuerzo. Aquí te dejo un video de Chito, un rottweiler en adopción en la Asociación Abandonados que se crio en una finca, sin ninguna socialización más que otro perro que trajeron unos años después de tenerlo. Tras atacar a un perro que vino de visita dejándole gravemente herido, no había vuelto a salir con otros perros. Desde hace unos meses trabajamos con él y en el video puedes ver los resultados. Nunca es tarde para darle a tu perro una vida mejor!

Señales de estrés o ¿Qué quiere decir tu perro cuando bosteza?

Es importante que sepamos reconocer las señales de estrés que nos mandan nuestros perros, porque con ellas nos están queriendo decir que no están cómodos con la situación que les estamos haciendo vivir. Aprender a reconocerlas puede ayudarte a prevenir problemas en el futuro.

Al referimos a su lenguaje corporal, muchas de las señales de estrés coinciden con las denominadas señales de calma, que son aquellas acciones que realizan los perros principalmente para evitar conflictos, ya sea entre ellos o con nosotros. Las señales de calma fueron dadas a conocer para el gran público por Turid Rugaas en su libro El lenguaje de los perros: las señales de calma, uno de los indispensables de cualquier biblioteca perruna, en el que nos enseña de forma muy amena y sencilla a reconocer las principales señales de calma (o de estrés, según veremos) en nuestros perros. Es muy importante que tengáis en cuenta el contexto a la hora de interpretarlas, si tu perro bosteza porque se acaba de levantar de la siesta, se sacude tras un baño o se relame tras comer, no te está queriendo decir nada. Pero si en cambio, le metes en una situación o contexto nuevo para él y no para de bostezar y sacudirse, vaya, ahí sí que está queriéndote decir algo.

Principales señales de estrés:

  • Bostezar: Suelen sucederse varios seguidos y duran más que un simple bostezo de pereza.
  • Lamerse el hocico: Muy continuado y acompañado de otras señales de estrés.
  • Jadear: Vale, si le has tenido corriendo 3 horas es lógico que jadee, pero no si hace fresco y encima no ha dado más que tres pasitos. Si jadea sin haber realizado un esfuerzo físico, ojo, ¡podría estar indicando estrés!

  • Desviar la mirada o la cara: un clásico cuando queremos hacerles fotos y nos metemos en su espacio con la cámara.
  • Sentarse: A veces los perros se sientan cuando menos lo necesitas, igual no le estás llamando de la manera adecuada o no quiere hacer algo.
  • Moverse despacio o incluso quedarse quietos: Esta junto con la de olisquear son las que suelen usar para tonos de llamada de cabreo. Si estás llamando a tu perro y a mitad de camino se para y olisquea, quizá deberías plantearte el tono que estás usando y lo que le espera al pobre cuando llegue a tu lado (posiblemente atarle y fin de la diversión).
  • Olisquear: Cómo comentaba en la anterior es una de las que usan cuando nos ven «preocupados». Entre ellos también se la hacen. Fíjate cuando le lleves al parque y alguno esté especialmente alterado
  • Sacudirse: Sin motivo aparente, sin estar mojado,…suelen hacerlo para marcar que ya ha terminado la situación que les estresaba
  • Rechazo de comida: Si normalmente es un glotón y en un momento dado no coge comida, malo. Es una de las señales más claras de que algo no está bien.
  • Postura general baja: Orejas para atrás, rabo entre las patas, cuerpo bajo. La que suelen llevar los perritos abandonados.
  • Eliminar: Si se hace muy frecuente o asociado a un determinado estímulo.
  • Comportamiento de cachorro: En perros adultos este tipo de señales son para que los demás se relajen. La clásica es la de ponerse panza arriba. ¿A cuántos de vosotros os la hace vuestro perro cuando le regañáis?

Es hora de prestar más atención a nuestros perros, ver en qué situaciones no se encuentran cómodos y ayudarles a superar sus miedos. Seguro que a partir de hoy sois capaces de entenderos mucho mejor con vuestro amigo peludo.

¡Hasta la semana que viene!

Sobre collares de «adiestramiento»…

No deja de sorprenderme que en cualquier sitio que busques material de «adiestramiento» acabes encontrando en realidad material de tortura. ¿Qué a que me refiero con material de tortura? Pues a toda esa colección de collares de ahogo, de castigo (con pinchos), eléctricos o de descargas…¿Sabéis que hasta en el mismísimo Decathlon se puede hacer uno con un collar de descargas? Pues sí, resulta que están tan «de moda» que práticamente te lo regalan…Es realmente curiosa nuestra afición al castigo, porque eso es lo que hacemos con todos estos artilugios, castigar a nuestros perros por algo que no nos gusta. Lástima que no decidamos gastarnos un poquito más de tiempo en enseñarles lo que esperamos de ellos y nos creamos que apretando un botón podemos controlarles. Voy a empezar por los más antiguos, los collares de ahogo y de pinchos. Está más que demostrado que no son eficientes para enseñar a nuestro perro a no tirar de la correa. Sólo debemos dar una vuelta por el parque y veremos cuantos de los perros que llevan este tipo de collar hacen caso a sus dueños. El problema a la hora de utilizarlos es que el perro puede asociar cualquier cosa al tirón que le damos a la hora de corregirlo, pudiendo desarrollar miedo hacia la gente, hacia otros perros, asociarlo a dolor,… Asíque igual empezamos con un perro que tira de la correa y acabamos teniendo una bestia salvaje a la que difícilmente podemos sacar a pasear. Además, si alguna vez hicisteis uso de uno, el perro se termina acostumbrando a ir siempre ahogado, digamos que se le hace «cuello duro» y ya le da igual que se ahogue que él sigue tirando. A parte de problemas de comportamiento, el uso de collares de ahogo y castigo, puede derivar en problemas físicos al ejercer presión sobre una zona delicada, las vértebras cervicales, el esófago y la tráquea de nuestro perro.

En cuanto a los collares de descargas, por favor, no me digáis eso tan socorrido de: «si sólo vibra» Yo, personalmente, que soy un ser humano consciente de lo que significa una vibración, me asusto cuando mi móvil se mueve sin esperármelo. Asíque poneos en el lugar de vuestro perro y pensar cómo os sentiríais si de vez en cuando (de manera totalmente aleatoria, según vuestro criterio y en algunos casos concretos, dependiendo de lo claro que se lo hayáis dejado al pobre) os diesen una sacudida en el cuello. Creo que aquí ya hemos rizado el rizo de la perversión. Y ¿cuánto gustan? Claro, es el colmo de la sencillez, «yo se lo pongo a mi perro y ya le tengo sometido, mira, apretando un botoncito consigo que venga». En fin, estos instrumentos de tortura deberían estar prohibidos, dado que pueden marcar a nuestro perro de por vida. Mucho menos que cualquier pueda comprarlos en cualquier centro comercial y empezar a «adiestrar» a su perro.

Siento deciros que conseguir una buena relación con nuestro perro sólo tiene 2 trucos: PACIENCIA Y CONSTANCIA. Si queremos que nuestro perro no tire de la correa, debemos enseñarle primero a ir con ella, porque de lo contrario aprende que si tira, llega donde quiere y se refuerza a sí mismo. Si el perro tira, nos paramos. Y hasta que la correa no vuelva a quedar colgante, no nos movemos. Claro, como os podéis imaginar este procedimiento lleva tiempo, no vamos a conseguir que un tirador nato nos lleve de paseo tranquilo en una única sesión, pero sí con un poco de paciencia y esfuerzo podemos conseguir volver a disfrutar de los paseos con nuestro perro. Y lo sé por experiencia, porque lo puse en práctica con un perro de 5 años y su dueña me dijo que en su vida había dado un paseo tan tranquila. Si queréis más información sobre esta técnica os recomiendo el libro de Turid Rugaas «¿Qué puedo hacer cuando mi perro…tira de la correa?» Es un libro muy práctico y breve sobre como trabajar con perros que tiran. Lo mismo nos pasa con la respuesta a la llamada. ¿Cómo va a volver nuestro perro cuando le llamamos si siempre es para algo malo? En realidad a lo que nos dedicamos es a enseñarle a no volver cuando se le llama, dado que suele acabar atado, volviendo a casa e incluso le cae la bronca por no volver a la velocidad que nosotros queremos. Debemos cambiar la mentalidad, convencernos de que los perros no hacen las cosas por molestarnos, si no porque no se las hemos explicado bien. Que si castigamos a nuestros amigos estamos dañando nuestra relación con ellos. ¿Por qué entendemos que una amistad humana lleva tiempo en conseguirse y en cambio nuestros perros deben venir con instrucciones de fábrica? No señores, los perros harán las cosas cuando consideren que merece la pena hacerlas, ya sea porque van a recibir comida, juego o caricias o porque realmente nos aprecian y les gusta complacernos, pero es algo que se tiene que trabajar, que no viene de serie. El perro es el mejor amigo del hombre, pero nosotros…¿somos el mejor amigo de nuestro perro?

Antes de terminar quiero hacer otro llamamiento porque no dejo de ver a gente corriendo con sus perros. Igual que nosotros no salimos a correr en vaqueros y con zapatos, por favor, no saquéis a vuestros perros a correr con un collar y una correita (o peor aún, ¡con una flexi!) porque como os comentaba antes podéis hacerles mucho daño en la zona del cuello. Para correr con ellos lo mejor es que utilicéis un arnés y mejor aún si es como los que se utilizan para hacer canicross.

En fin, resumiendo el único material que considero como de adiestramiento es mi correa no extensible de 2 metros, un buen arnés, una bolsa llena de premios y ¡¡¡¡toda la empatía del mundo!!!!

De visita en la clínica

Hoy estaba visitando un veterinario para contarle lo que hago y como lo hago, presentarle mi empresa y ver si podría tener algún cliente interesado, cuando me he encontrado con un «macho dominante». Sí, sí, de verdad. No paraba de imponerse sobre los otros perros, no les dejaba separarse de su lado, constantemente les intimidaba verbal y físicamente…Como os estáis imaginando este «macho dominante» es un humano. Supongo que es lo que pasa cuando uno ve la tele y se cree todo lo que le cuentan. Durante los 20 minutos que he estado esperando a que me atendiese el veterinario, este señor no ha dejado a sus dos perros hacer nada más que estar pendiente de todas sus quejas. Lo más triste es que de los dos perros que tenía, uno de ellos era un cachorrito de a penas 3 meses!!! Además, lamentablemente creo que había recibido algún tipo de adiestramiento (está claro que no profesional) e intentaba imponerse a los perros como si le fuese la vida en ello. Qué triste no poder comprender las señales que le hacían los pobres. Mientras gritaba a uno de ellos que se sentase, el perro miraba para otro lado, giraba la cabeza, se relamía el hocico y este señor, no se le ocurría nada mejor que darle golpecitos en el hocico y gritarle que se calmara. Si eso mismo es lo que te está diciendo tu perro!!!! Creo que si uno no conoce el lenguaje canino es imposible que entienda a su perro, lo cual dificulta enormemente una buena relación. Todo dueño de perro debería leerse el libro de Turid Rugaas «El lenguaje de los perros, las señales de calma«, para poder entenderles un poquito mejor y no empeñarnos en hablarles cuando ese tipo de lenguaje es claramente humano.
Tenía que compartirlo, me ha puesto un mal cuerpo…