Tengo un cachorro en casa y ¿ahora qué?

Hacernos con un cachorro es una gran responsabilidad. A pesar de creer que conocemos las necesidades que va a tener recomiendo encarecidamente la lectura de «Un cachorro en casa» de Ian Dunbar como aperitivo a todo lo que nos espera.
Acaban de sacar un estudio en el que relacionan la separación temprana del cachorro con futuros problemas de comportamiento, por lo que nunca deberíamos separa al cachorro de su madre y hermanos antes de los 2 meses. También hace hincapié en que los perros provenientes de tiendas son más propensos a desarrollar problemas de comportamiento y es bien lógico, si tenemos en cuenta que el periodo de socialización (de mayor sensibilidad, en el que los perros son como esponjas y que marcará su futura personalidad) se da entre las 3 y las 12 semanas (16 en el caso de razas grandes). Por lo tanto, estos perros habrán sufrido ya un cambio radical durante su época sensible y además quedan en cubículos minúsculos en los que aprenden a hacer sus necesidades en el mismo lugar en el que duermen (cosa que no harían nunca de disponer de espacio suficiente).
Resumiendo, antes de hacernos con un cachorro tenemos que informarnos muy bien de cuales han sido sus condiciones de vida, si ha estado con su madre y hermanos, en el caso de los criadores es importante conocer el lugar, a los padres, tomarnos nuestro tiempo en saber si es un buen criador. Siempre hay que tomarse las cosas con calma y hacer una buena elección, ya que el cachorrito que elijamos compartirá muchos años con nosotros. Por lo que recomiendo no precipitarse y tomarnos nuestro tiempo e incluso pedir consejo a algún profesional sobre cual es el tipo de perro que más nos conviene. En el caso de las adopciones, es común que los cachorritos hayan sido separados muy tempranamente de su madre e incluso de los hermanos, pero suelen tener muy buena socialización ya que se han criado entre un montón de gente en las protectoras. Igualmente no hay que dejarse llevar por los primeros impulsos y decidirnos por una bolita de pelo porque nos ha mirado con ojitos tiernos. Lo que tenemos ante nosotros es un ser vivo con muchos años por delante, muchas necesidades y muchos cambios. Por raro que parezca la gente se sorprende cuando los perros crecen, muerden y sueltan pelo. Bueno, eso es un perro. Y si a eso añadimos que son cachorros, además se harán sus necesidades cada hora y destrozarán todo aquello que dejemos a su disposición.
Por lo tanto, antes de hacernos con un cachorro tenemos que tener en cuenta todos estos «pequeños» detalles.

Y ¿ahora que lo tenemos en casa? Al igual que con la llegada de un bebé nos preparamos y no esperamos a que llegue a casa para hacernos con todo lo que necesita, tenemos que estar preparados para la llegada del cachorro. Es muy interesante que tengamos un transportín, no excesivamente grande, ya que si no el perro encontrará espacio suficiente para hacerse sus necesidades dentro, pero tampoco tan pequeño que no pueda ni moverse en dos días. Con el transportín vamos a controlar al cachorro en todo momento, ya que le dejaremos en él y lo sacaremos cada hora. Además del transportín necesitamos una zona de reclusión, que será donde dejemos al perro moverse a sus anchas al salir del transportín. Suele ser una reja o parque de juegos, aunque también podemos utilizar el baño o una habitación tranquila. En ella tenemos que dejar una zona para que haga sus necesidades, bien sean periódicos, empapadores, areneros como los gatos,…De forma que cuando le saquemos del transportín debemos llevarle a esta zona y premiarle efusivamente (cuanta más fiesta, mejor) por hacer sus cosas ahí. Además, en la zona de reclusión deberemos dejar agua y comida a su disposición. Con este sistema doble de reclusión conseguimos varias cosas:

1º Que el perro no cometa errores, ya que le estamos supervisando constantemente y podemos prevenir errores y premiar todos sus aciertos.

2º Evitar posibles destrozos, ya que el perro no tiene acceso a toda la casa sin supervisión.

3º Enseñar al cachorro a estar tranquilo y relajado.

Comentar que la comida debería dárseles en juguetes. Es más, deberíamos logar que nuestro cachorro fuese un yonkie de los juguetes rellenos, pues así en el futuro nos estamos asegurando muchos menos problemas de destructividad y estrés. Para ello tenemos que hacernos con varios Kongs, rellenarlos con su ración de pienso y dejarlos dentro del transportín con el cachorro fuera. En cuanto huela la comida va a querer entrar, entonces le abrimos y le dejamos que disfrute de ellos. Hay que tener en cuenta que en la naturaleza los animales pasan la mayor parte del tiempo buscando su comida, si nosotros les ponemos un plato de pienso, estamos desaprovechando su oportunidad para entretenerse buscando y cazando sus presas.  Y un perro entretenido es un perro feliz.

En cuanto al juego, debemos enseñarle a inhibir la mordida. Para conseguirlo debemos gritar cuando nos muerda y dejar de jugar. Si persiste en mordernos, debemos retirarnos y volver al cabo de unos minutos. Así le damos tiempo a que se relaje para empezar de nuevo. Pararemos el juego las veces necesarias y le haremos saber que nos hace daño siempre (no sólo cuando nos muerde de verdad).

Como hemos hablado antes el periodo de socialización acaba sobre el tercer mes, por lo que aunque los veterinarios recomiendan no sacar a nuestro cachorro a la calle hasta esa edad, yo considero que es más importante tener un buen perro socializado, dado que las muertes por enfermedad en cachorros son muy escasas. Siempre con cuidado, claro. Procuraremos no dejarle en el suelo en sitios en los que hayan hecho sus necesidades otros perros. Pero podemos sacarle en brazos y que vaya conociendo el entorno y tratando con desconocidos. Un cachorro, según Ian Dumbar debería conocer al menos a 100 personas durante su socialización. Igual así dicho parecen muchas, pero son unas 3 personas distintas al día. Cuanto más le saquemos y más interactúe con todo tipo de gente, más preparado estará. Tiene que conocer a niños, gente mayor, extranjeros, jóvenes,…y no sólo conocer, si no ¡interactuar! Saldremos de casa con una bolsita con la ración de pienso y con la gente que nos encontremos (y quiera participar, claro) les pediremos que acaricie al perro y le dé una bolita de pienso. Así no sólo está acostumbrándose a los desconocidos, si no ¡que los desconocidos le resultan provechosos!

Aunque nos parezca muy pequeño para aprender, tenemos que enseñarle las normas tanto en casa como en la calle. Todo aquello que no queramos que haga de mayor, no se lo dejemos hacer porque es pequeño y es taaan mono… Un cachorro a partir de los 2 meses puede aprender perfectamente a sentarse, tumbarse, estarse quieto, acudir a la llamada… Lo que no podemos esperar es conseguir ejercicios complejos o durante mucho rato, pero las sesiones cortas y divertidas les encantan y es una gozada sacar a pasear a tu cachorrito que con a penas 3 meses se sienta, se tumba y acude corriendo cuando le llamas.

Tengo que hacer especial hincapié en las clases para cachorros. En Estados Unidos son muy habituales, pero aquí aún nos cuesta creer que merezca la pena hacer algo con los cachorritos y son la mejor inversión que podemos hacer. En ellas el cachorro aprende a relacionarse con otros perros, con otras personas, nos enseñan que debemos hacer y que no con nuestros perros y solucionan todas las posibles dudas que nos puedan surgir al tenerle en casa. Es una mínima inversión y reduce al mínimo los posibles problemas futuros.

Seguro que me dejo aún muchas cosas por comentar, pero todas las dudas que tengáis, no dudéis en hacérmelas llegar. Tener un cachorro en casa es una gran responsabilidad, pero también una de las cosas más bonitas y extimulates que podéis hacer. Ánimo y suerte con esa nueva vida!

4 comentarios en “Tengo un cachorro en casa y ¿ahora qué?

  1. Pingback: ¿De baja maternal? | Canescool

  2. Hola Cristina, muchas gracias por la información. Pero me gustaría hacerte una consulta. Tenemos una cachorrita de 3 meses y hace un par de semanas que la empezamos a sacar a pasear por la calle, pero le da mucho miedo salir, se pone a llorar o a oler todos los portales pensando que es el nuestro para poder entrar. Camina un poquito y se para porque está asustada. Tratamos de llevarla por calles tranquilas pero no hay caso. Quizás se anima un poco cuando mi pareja la lleva y yo voy caminando delante, ahí me sigue a veces. Pero me da mucha pena que sea una tortura para ella y no sé por qué. Tenemos un patio grande en casa y le encanta salir a jugar pero en la calle no hay caso. Te agradecería mucho que me dieras algún consejo.
    Un saludo

    • Hola Rocio,
      Muchas gracias por leernos y comentar. Me gustaría saber como habéis conseguido a tu perrita, si es adoptada, de criador o tienda, porque lo normal es que un cachorro de tres meses sea un terremoto. Puede que algo les asuste de primeras, pero se recuperan muy rápido y en seguida la están liando. Por lo que comentas lleváis ya unas semanas sacándola y va a peor. Mi consejo es que contactes con un buen profesional, porque ahora mismo es algo que podría no llegar a tener importancia, pero os jugáis que realmente la perra desarrolle un miedo que no se pueda quitar con el tiempo. Tu perra se encuentra ahora en lo que llamamos periodo de socialización y es cuando aprenden todo. Si para ella los paseos son algo desagradable, difícilmente va a poder disfrutar de ellos y hacer frente a todas las cosas nuevas que encuentre. No lo dejéis pasar, porque irá a peor. Si queréis y conozco a alguien de confianza por vuestra zona, os puedo recomendar a algún compañero.
      Un saludo,
      Cristina

      • Hola Cristina. Gracias por tu respuesta. La perrita es una mini pinscher, la compramos en una tienda de nuestro barrio y todavía no había cumplido los 2 meses (he leído también que obviamente no es bueno que los separen tan pequeños). En nuestra casa es un terremoto o cuando sale al patio a jugar le encanta. Hoy le he comprado alguno de los juguetes que comentas como el Kong, a ver qué tal. Pero de momento no quiere saber nada con salir a la calle. Quizás, aunque al principio le cuesta y la tenemos que llevar en brazos, después la soltamos y se anima un poquito a caminar y a oler y no tiene problema con otros perros. Pero se nota que le asustan mucho los ruidos y los coches. Nosotras vivimos en Getafe. Si conoces a alguien que nos puedas recomendar por si llegamos a necesitar ayuda te lo agradecería y desde ya muchas gracias por tus consejos también. Un saludo 🙂

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