10 Puntos básicos para perros adoptados

Cuando adoptamos un perro lo hacemos con toda la ilusión del mundo y lo cierto es que las expectativas que tenemos rara vez concuerdan con la realidad. Por eso me gustaría hacerte llegar estos 10 sencillos pasos que te ayudaran en la adaptación de tu nuevo amigo. Ten en cuenta que los primeros 15 días en casa sentarán las bases de toda vuestra convivencia futura. Mejor hacerlo bien desde el principio,¿no?Canescool - Adopción

  1. PACIENCIA: Y es que a veces se nos olvida que lo que tenemos es un perro y nos enfadamos porque deciden hacer cosas que a ellos les parecen mucho más divertidas, como meterse en charcos, comerse cualquier cosa que encuentren, salir corriendo detrás de otros perros, revolcarse en vaya usted a saber qué… En fin, que debemos ser conscientes de que son seres vivos con sus propias decisiones y pensamientos y que no llegaron a nosotros con un manual de instrucciones y unas ganas locas de complacernos. Además, acabas de sacarle de su entorno habitual. Necesita tiempo para adaptarse a su nueva casa, sus nuevos dueños,… ¡mucha calma! Las trastadas iniciales serán divertidas anécdotas que contar en el parque 😉
  2. PASEOS AJUSTADOS: Si tu perro ha sido adoptado en una perrera, lo más probable es que no saliese mucho y que como manda la ley, estuviese en una zona apartada y muy tranquila. Por eso realiza paseos cortos (10-15 minutos como máximo) para que se vaya habituando a su nuevo entorno, pero frecuentes (puedes hacer 5 ó 6 al día). Así no le sobreexcitas con mucha información de golpe y le aumentas las posibilidades de que haga sus necesidades fuera. En estos primeros días no le lleves a parques para relacionarse con otros perros, que se vaya haciendo a la zona, disfrute de un paseo relajado y que olisquee todo bien. Así evitarás que por temas de estrés tenga malas experiencias iniciales en el parque. Ah y aún que haga tiempo que dejó de ser un cachorro, prémiale que haga sus necesidades en la calle. A todos nos viene bien una ayudita inicial.
  3. APORTA SEGURIDAD: Al principio no tienes que hacerte su amigo ni exigirle nada, lo que debes hacer es aportarle seguridad. Demostrarle que eres de fiar, confiable y previsible. Si empiezas exigiendo y corrigiendo, aportarás más estrés a una situación ya muy complicada. Mucha empatía por favor. Nada de volcarte tampoco en él. Ellos hacen borrón y cuenta nueva, así que nosotros también. Ni “pobrecito lo que ha sufrido” ni “ay la vida que ha llevado”, ahora está con nosotros y todo va a ir bien. Dedica unos minutos al día a premiarle con comida absolutamente todo lo que haga, desde mirarte a sentarse, tumbarse o quedarse quieto sin hacer nada. Será “vuestro momento”.
  4. MANIPULACIÓN: Ojo con las caricias. No a todos los perros les gusta que les acaricien. Además, si está tenso, es más probable que puedan surgir problemas. Trabajaremos poco a poco el acercarnos a él, iremos aprendiendo que le gusta y que no, respetaremos su espacio y no le molestaremos mientras duerme ni come. Es habitual que se den casos de protección de recursos, sobretodo con la comida. Para saber como actuar en estos casos, puedes consultar nuestro post.
  5. NIVEL DE EXIGENCIA: Es importante poner unas normas de convivencia desde el principio, pero eso no quiere decir que podamos regañar al perro. Si las primeras semanas comete errores, será culpa nuestra, ya que no se lo hemos enseñado. Lo mejor en estos casos es prevenir. Si no queremos que entre en las habitaciones, por ejemplo, no le dejaremos entrar desde un principio. Si no va a dormir con nosotros, es mejor no dejarle hacerlo al principio porque nos da pena. Si vas a dejar que se suba al sofá, ten en cuenta que él los días de lluvia también querrá subir y no entenderá porqué no le dejas… No exijas cosas que no le has enseñado y por supuesto, no regañes a un perro que acabas de adoptar. ¿Qué pensarías de alguien que nada más conocerte te critica absolutamente todo lo que haces?. Calma, ya habrá tiempo para exigir lo que se ha enseñado. PREVENCIÓN, es la mejor arma.
  6. JUEGOS: Nada de que para cansarle le voy a hacer correr detrás de la pelota. Necesita juegos que le aporten calma, para eso lo mejor son los juegos de estimulación mental como búsquedas con su propio pienso, juguetes tipo Kong o Nina Ottosson, de hecho lo más sencillo para entretenerle son los huesos de masticación. Formas de canalizar energía de forma relajada. Deja el tira y afloja, persecuciones y batallas para cuando os conozcáis mejor y él sepa gestionar esos picos de estrés que genera el juego duro.


  7. DEMANDAS DE ATENCIÓN: Es vital que enseñemos a nuestro perro que si quiere algo de nosotros, no puede demandarlo, es decir poniéndonos las patas encima por ejemplo. Esto genera muchos problemas que a la larga, son complicados de solucionar, pero que si atajamos de primeras, harán las cosas muy sencillas para todos. Así que para evitarlo, nunca le premiaremos cuando nos exija algo. Le ignoraremos, le privaremos de nuestra compañía, le pediremos que haga algo a cambio. Nada de regañarle, empujarle ni agarrarle. Para reforzarlo, premiaremos todas aquellas situaciones que sí nos gusten (que deje de ladrar, que ponga las cuatro patas en el suelo tras saltar, que esté tumbado tranquilo, que se siente para comer,…).
  8. COMUNICACIÓN CANINA: Es increíble la cantidad de señales que pueden hacerse los perros, desgraciadamente nosotros tenemos bastante limitadas las que podemos usar con ellos, pero si las ponéis en práctica ya veréis como las entienden. Entre las que podemos utilizar están: bostezar, girar la cabeza, ponernos de lado, movernos lentamente, quedarnos quietos, desviar la mirada, sentarnos, dar la espalda. Si aún no has oído hablar de las señales de calma, aquí puedes ponerte al día.
  9. AUSENCIAS GRADUALES: Intenta durante los primeros días no dejarle solo para evitar posibles destrozos. Si no puedes estar todo el tiempo, procura darle antes un paseo relajante y dejarle entretenimiento (búsquedas, juguetes,…) o bien contactar con algún amigo o familiar que pueda pasarse a verle o incluso darle otro paseo. Puedes grabarle con el portátil o el móvil para ver si realmente cuando te vas está tranquilo o por el contrario tu ausencia le afecta. Lo ideal es que poco a poco le enseñes a quedarse solo, con salidas primero de un par de minutos, luego cinco, siete, cinco, diez, quince, doce,… que sea creciente, pero no siempre a más. Los perros son animales sociales, no saben que es estar solos, deben aprenderlo. Por ello lo mejor es que lo hagan de forma gradual y sin traumas. No adoptes a tu perro el fin de semana, te vuelques con él y luego el lunes a trabajar 12 horas fuera de casa. Así tienes todas las papeletas para que surjan problemas serios.
  10. RUTINA: La última, pero tan importante como la primera. Tu perro necesita tener una rutina cuanto antes. De comidas, paseos, horas contigo, juegos,… que su vida sea predecible hace todo mucho más sencillo. Reparte las comidas en varias tomas para que no le genere ansiedad, además si lo haces con búsquedas, rellenando juguetes como el Kong, le estarás ayudando a estar más relajado. Poder establecer una rutina le aporta estabilidad. ¡Es esencial!Canescool - Adopción

Por último, si surgen problemas o ves que hay cosas que te superan, no lo dejes pasar. El tiempo no va a ayudarte. No dudes en contactar primero con quien te dio en adopción al perro. Muchas protectoras cuentan con personal cualificado que puede asesorarte o si no podrán recomendarte a un educador de confianza. Son muchos los perros que son devueltos porque sus adoptantes no atajaron a tiempo algo fácilmente solucionable.

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La varita mágica del adiestrador

La semana pasada conocí a Aris, la ganadora de nuestro concurso El Caso de la Semana. Su dueña quería saber cómo controlarla en el parque, porque una vez que empezaba a jugar con otros perros, la situación se iba de las manos y no conseguía que la hiciese caso.

Pero…¿En qué contexto?

Habitualmente cuando se nos hace una consulta de este tipo se espera que el adiestrador saque su varita y con un toque mágico, el perro obedezca y ya tengamos resuelto el problema. Quitando los programas de la tele donde todo se resuelve en media hora, lo cierto es que el trabajo con perros requiere mucho esfuerzo, paciencia, rutina y empatía. Ya sé que parece una respuesta manida eso de: “¿En qué contexto lo hace?” Pero hay mil motivos por los que un perro puede hacer un determinado comportamiento o deberse a un montón de causas. Por ello es tan importante que nos informemos bien previamente de todo el historial del perro, qué detonantes ha podido haber, si existen problemas que podrían estar detrás de estos comportamientos o las circunstancias que lo rodean. Lo mejor es desplazarte a su casa y ver en su entorno habitual lo que sucede. Volviendo a nuestro caso particular, Aris no presentaba ningún problema por lo que pude ver en su cuestionario, así que salimos a la calle para ver como se relacionaba con otros perros y qué hacían sus dueños en el parque.

Hay dos cosas que quiero dejar claras en este punto:

  1. Los actuales parques de perros no son sitios donde debas ir a soltar a tu perro mientras tú te relacionas con el resto de dueños de perros. Es decir, que no vale llegar allí y desentenderte de tu animal. Si el juego se va de las manos, debes cortarlo. Si tu perro está muy alterado antes de entrar, no le lleves directamente, dale un paseo antes para que se relaje. Es muy probable que surjan problemas si tu perro va como una moto. Y puedes llevarte una desagradable sorpresa aún que tu perro sea hipersociable. Como si fuesen niños, requieren vigilancia y supervisión CONSTANTES.
  2. No dejes que el juego con otros perros sea lo único que hacéis durante el paseo. El problema que tiene el sacar al perro y tenerle durante horas jugando con otros perros es que sí, puede que se canse, pero también puede que se altere demasiado. Está genial que se relacione con otros perros y que juegue un rato, pero procura que sea algo más que hacéis durante el paseo. Igual que únicamente jugar a la pelota puede crear yonkies de la pelota, el ir al parque a jugar con otros perros, genera mucho estrés. Lo adecuado es hacer un paseo con una parte de búsqueda/olisqueo previo al juego, para llegar más centrado y relajado. Dejarle jugar otro rato. Practicar un poco de obediencia (sienta, tumba, quieto,…) y volver a casa con más búsqueda/olisqueo. Si además varías las zonas por las que paseas, mucho mejor.

Volviendo a Aris. Es una perra estupenda que sabe cuando iniciar el juego y cuando cortarlo. Si es cierto que llegado un punto se pone muy alterada y si no la siguen, reclama más juego. Pero es ahí donde deben intervenir sus dueños. Hay una malentendido habitual que se genera porque si bien es cierto que los perros son capaces de resolver sus conflictos, a la hora de jugar se les debe enseñar que está permitido y que no. Porque si no, nos encontramos con los habituales malotes de parque. Esos perros a los que sus dueños les han permitido desde cachorros hacer y deshacer a su antojo y ahora no hay quién los pare. Si ves que el juego se pone tenso, no dudes en llamar a tu perro y conseguir un poco de pausa. Cuando se tranquilice, puedes volverle a dejar jugar. Si esto se hace desde cachorros, se consiguen perros equilibrados. Además, si le permites jugar con perros de distintas edades, verás como entre ellos se van poniendo límites. En el caso de Aris, lo que se propuso fue cortar el juego antes de que se alterase tanto que no hiciese caso. Además aquí entramos en el siguiente punto:

El ABC del adiestramiento

Debemos tener en cuenta que los perros generalizan mal y que siempre pretendemos que nos hagan caso en los momentos más complicados sin haber trabajado nada previamente. Para que tu perro te haga caso rodeado de otros perros y superalterado por la situación, antes tendrás que haberle enseñado que significa “ven”, “ven aquí”, “aquí”, “te he dicho que vengas”, “como no vengas voy a ir yo y verás”,… Creo que empiezas a entenderlo, ¿no?. Para que tu perro pueda asociar una palabra/orden/señal a lo que quieres que haga, debes haber empezado primero en un entorno sin distracciones, donde hacerte caso sea lo más fácil. Es decir, empieza en casa en un sitio donde estéis el perro y tú únicamente. ¿A qué es fácil que responda? Vale, pues ahora tienes que empezar a complicarlo. Que entre alguien en la sala, vete a otra, enciende la tele,… Un vez que has conseguido que el perro te haga caso en casa, es hora de empezar a trabajar en la calle. Igual que probaste en casa,  hazlo en la calle en un entorno tranquilo. Luego añade gente, otros perros, situaciones reales… Esto es lo que se conoce como el ABC del adiestramiento, partir de un entorno tranquilo sin distracciones y generalizarlo hasta llegar al momento práctico real.

Si además añades que habitualmente llamas al perro para sacarle del parque, que corres detrás de él porque no acude a la llamada, que como no responde cada vez pones tono más autoritario… pues ya sabes porqué tu perro no suele hacerte caso. Prueba a bajar el nivel de exigencia, a premiar mucho lo que quieres y a relajar un poco los noes, chst, y demás cosas que usamos para quejarnos de lo que no nos gusta que hagan. Es fácil, los perros aprenden por asociación. Prueba y error. Me subo encima tuyo y consigo que me acaricies, ¡BINGO! Volveré a hacerlo. Me subo encima tuya, te cabreas y me empujas, ¡BINGO! estamos jugando. Lo que hago yo, me giro, le enseño el premio y espero a que se siente. Cuando el perro se sienta, ¡BINGO! tienes tu premio. Suelen intentar volverse a subir, pero con unas cuantas repeticiones entienden que la manera de conseguir premios es sentándose. No les chillo, ni les digo que no. Como mucho les pico diciendo…”ay, que así no vas a conseguir este premio tan rico”, “vaya”, en un tono que implica que estoy divirtiéndome. Porque no te olvides, para eso tienes un perro, para disfrutarlo.

Prevenir mejor que curar

Si te acostumbras a explicarle a tu perro lo que esperas de él, será más fácil que acierte. Normalmente lo que hacemos es decirles lo que no queremos, pero ni se les explica que está bien ni se les ofrecen alternativas. Si quieres que tu perro no se te suba encima cuando llegues a casa, se más rápido que él, salúdale un instante cuando aún tenga las cuatro patas en el suelo y luego espera a que se calme para saludaros. Si ladra, enséñale un ruido para cortarle el ladrido, interrúmpele entonces con él y prémiale mientras aún está callado. Si tira de la correa, párate y prémiale continuando el paseo si afloja la tensión de la correa.

Pequeños gestos día a día pueden hacer que la convivencia con él sea mucho más sencilla.

Por último, hacer hincapié en el uso del olfato como entretenimiento canino. Nos han dicho hasta la saciedad que los perros deben hacer ejercicio. Y sí, está bien, como nosotros. Pero también deben tener estimulación mental y eso no es algo que se sepa tanto. Por tanto, si una de las comidas de tu perro se la das en modo búsqueda, le estarás ayudando a ejercitarse mentalmente y generando en él autocontrol y gestión del estrés. Si quieres saber más sobre estimulación mental, no te pierdas este artículo.

¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte III

(Este artículo forma parte de una serie de 3, para leerlos en orden: Parte I y Parte II)

Es hora de enfrentar la realidad. Después de unas semanas en una burbuja, rebajando niveles de ansiedad, evitando el contacto con aquello que le asusta, ha llegado el momento de trabajar en serio para solucionar el problema.

Imagen de meanspirited.net

Imagen de meanspirited.net

¡Hora de romper la burbuja!

Ten en cuenta que deberás ser un auténtico héroe para él. Si ves que alguien se quiere acercar a saludar a tu perro y a él le da miedo, no temas echar a esa persona y a su perro. Es muy fácil que te estropeen mucho tiempo y esfuerzo porque alguien con un perro simpático considera que se puede acercar a cualquiera. La campaña de Yellow Dog Project está intentando instaurar el lazo amarillo como indicativo de perro con necesidad de espacio. Puedes imprimirte unos carteles y repartirlos por el barrio y en tu veterinario. Así cuando os vean por la calle con el lazo amarillo, sabrán que no deben acercarse. Pero aún así, no tengas miedo a salir en defensa de tu perro y de todo tu esfuerzo diario 😉

¡A trabajar!

Para meternos en faena deberás tener muy claro a qué distancia tu perro reacciona y empezar a trabajar desde un espacio un poco más amplio. Vas a necesitar controlar muy bien la distancia hasta el objeto que le asusta y el tiempo que lo va a estar viendo. Una vez que controles este punto, puedes poner en práctica estos ejercicios:

  • Busca: Como ya has practicado mucho en casa con él los juegos de búsqueda, te será sencillo empezar a usarlos en la calle. Funciona muy bien porque a tu perro le relaja/entretiene en presencia de lo que le asusta y para otros perros es una señal de calma (olisquear el suelo). Una búsqueda rápida en presencia de otro perro y seguir con el paseo. Ejercicio sencillo y muy recomendable.
  • Mira: Es el momento de empezar a usarlo. Ya hemos visto que en casa nos hace caso, pues comenzaremos a utilizarlo si vemos un perro, pero también en otros momentos que queramos captar su atención. Recuerda premiarle inicialmente con algo muuuuy rico.
  • Deja: Se refiere a dejar de mirar, atender o interesarse en aquello que le asusta. Como cuando se lo enseñamos con la comida, pero para “cosas” que le asustan. Primero debemos empezar con perros/personas que le gusten y a la distancia que él pueda gestionar, para luego ir aumentando la complejidad hacia perros/personas desconocidas recortando distancias. En este vídeo de Emily Larham puedes aprender cómo hacerlo paso a paso.  Recuerda que siempre trabajamos con prevención. Si tienes la más mínima duda de que tu perro puede llegar a morder, utiliza un bozal y mantén las distancias.
  • Vamos: Es otro de los ejercicios de deberemos poner en práctica en la calle y no sólo cuando lo necesitemos de verdad, si no que debemos acostumbrar al perro a que nos siga a la orden en cualquier momento. No únicamente como indicativo de que se acerca algo que no le gusta. Si ves que en la calle te cuesta, vuelve a practicar en casa hasta que consigas que te siga perfectamente.

Utiliza los recursos que te ofrecen

Es cierto que en la calle todo va a ser mucho más complicado y difícil de manejar, por eso debes aprovechar aquello que se te ofrece: coches, bancos, papeleras, setos,… empezarás a ver la calle como una sucesión de escondites, atajos y sitios por los que conseguir sortear dificultades. No vayas por sitios muy transitados ni a horas punta, procura adecuar los paseos a lo que tu perro pueda soportar, por zonas más tranquilas y que te permitan escapar de “peligros”. Recuerda que lo mejor es que el perro vaya lo más alejado posible de lo que le activa, para ello no dudes en ponerte tú en medio. Olvídate de que el perro debe ir a la izquierda o a la derecha de ti, es un paseo, no estáis concursando ni nadie va a valorar vuestro “Fuss”. Si te acompaña alguien, mejor aún para que os interpongáis entre lo demás y él. No podrás dejar de ser un radar, pero aprovecharás lo que te encuentres en la calle para ayudar a tu perro a superar sus miedos.

Ejercicios

Una vez que tenemos un control excelente sobre el perro y que mantenemos bajo control las situaciones, llega el momento de practicar ejercicios con él para que vaya enfrentándose a sus miedos poco a poco.

En el caso de reactividad hacia otros perros, se pueden realizar trabajos de:

  • Caminar en paralelo con el otro perro: Dejaremos la distancia necesaria para que el perro no se altere. Si ponemos gente entre medias, será más fácil para el perro reactivo.

    Imagen de bad-dogs-gone-good.com

    Imagen de bad-dogs-gone-good.com

  • Pasear detrás del perro neutro.

  • Realizar paseos en círculos, manteniendo distancias. Los perros educados nunca se aproximan en línea recta, por eso las aproximaciones en círculo les ayuda a manejar situaciones reales. (En la imagen se puede ver cómo utilizan las curvas)

  • Es importantísimo que si se decide hacer esto por cuenta propia se elijan perros extremadamente tranquilos y que sepamos que no van a interactuar con nuestro perro incluso si nos pasamos y les ladra.

También funcionan muy bien los ejercicios tipo slalom casero en presencia de otros perros, realizar comandos básicos (sienta, tumba, dame la patita,…).

Recuerda que vamos a trabajar siempre sobre distancias, tiempo de exposición y refuerzos positivos. Tiempos muy cortos, en torno a los 5 minutos. Haciendo sesiones de 3-4 repeticiones con tiempos parecidos o superiores de descanso (búsquedas, juegos, caricias,…).

Otra forma de ayudarles es con la técnica BAT, en la que vamos a premiar aquellos comportamientos normales del perro que consideremos adecuados en presencia de lo que le asusta. Es decir, si te encuentras a una distancia a la cual tu perro es capaz de mirar a otro perro y no ladrar, le dices “muy bien”, le premias alejándote de lo que le asusta y después le das un trocito de comida. Aquí te dejo más información sobre la técnica de Grisha Stewart. Es genial porque no entretenemos al perro en presencia de lo que le altera, si no que él mismo ofrece comportamientos adecuados que premiamos según nuestro criterio.

Imagen de empoweredanimals.com

Imagen de empoweredanimals.com

Debemos buscar situaciones en las que controlemos todo y podamos ofrecerle al perro aquello que sea capaz de gestionar, para que poco a poco pueda superar momentos más complicados.

Imagen de luckydogsportsclub.com

En la vida real es difícil controlarlo todo, por lo que si te ves de lleno en una situación que no puede gestionar, utiliza las herramientas que tienes (“vamos”, “mira”, búsquedas,…) para intentar sacarle de ahí. Como última opción, está la de arrastrarle directamente. Es mejor que le saques de una situación mala que dejar que siga alterándose. Con decisión y por supuesto sin regañarle.

Al final del todo

Si a pesar de poner en práctica todo lo que hemos visto a lo largo de estos artículos descubres que no puedes hacer nada más para ayudar a tu perro, quizá deberías plantearte trabajar con un profesional. Ten en cuenta que el camino será largo y duro, que habrá días en los que parece que te echan todo por tierra y otros que tu perro ya no tiene problemas. Lo cierto es que los problemas de comportamiento requieren mucho trabajo, persistencia y empatía. Pero ver feliz a un perro que antes vivía agobiado, eso, es una recompensa impagable.

Si tienes alguna duda adicional o quieres contarnos tu experiencia, déjanos un comentario.

¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte II

Este artículo es continuación de otro anterior, si aún no lo has leído, aquí puedes hacerlo: Link

Una vez que tenemos a nuestro perro en una burbuja, vamos a empezar a trabajar desde el nivel más básico, es decir, ¡en casa! Y ¿por qué en casa y no en la calle? porque si intentamos trabajar en el momento que el perro está descontrolado, difícilmente conseguiremos captar su atención (como ha ocurrido hasta ahora). Por ello empezaremos en un entorno sin distracciones, en el cual nosotros seamos lo más y poco a poco iremos exigiendo y complicándolo hasta conseguir que nuestro perro nos haga caso en cualquier situación.

ÓRDENES BÁSICAS

Vamos a practicar señales sencillas que puedan servirnos a la hora de trabajar con él:

  • Mira“: Es básico que tengamos un comando de atención. Nos servirá para desviar su foco hacia nosotros. Para empezar, esperaremos a que el perro nos mire a los ojos o le ayudaremos moviendo un premio hasta esa zona. “Muy bien” y premiamos. Una vez que nuestro perro ha entendido el ejercicio, introduciremos la señal oral “mira” antes de que lo haga, cuando nos mire, “muy bien” y premiamos. Poco a poco iremos aumentando el tiempo que tiene que mirarnos para conseguir su premio. Puedes complicarlo moviéndote por la habitación.
  • Conductas de interrupción: Va a ser muy importante tener una señal que interrumpa el comportamiento del perro, porque cada vez que lo hagamos estaremos evitando que recuerde ese error. No se puede jugar a ignorar, porque en conductas autrorreforzantes como el ladrido, estaremos premiándole al dejarle seguir haciéndolo. Existen distintas formas de interrumpir el comportamiento:
    1. Ruido de atención
    2. Llamada
    3. Conducta alternativa a la llamada (deja/sienta)
    4. “Vamos”
    5. Sacarle directamente: En realidad no es una opción, es la última vía cuando te ves de lleno en la situación.

La mejor opción es utilizar un ruido que será indicativo de que debe dejar lo que está haciendo para interesarse en nosotros. Es importante que no se utilice el nombre del perro, porque es algo que se devalúa de tanto usarlo. Debe ser un sonido único para este fin (silbido, los clásicos besos, palmada…). La construcción es como el anterior “mira”, sólo que no hace falta que nos mire a los ojos, con que nos mire a nosotros nos vale. Para poder usarlo fuera debemos blindarlo frente a distracciones. Esto lo conseguiremos aumentándolas poco a poco .

  • Vamos“: No es una orden de llamada. Lo que vamos a decirle al perro es vente conmigo que me voy en la dirección contraria, es decir, un acompáñame que nos vamos. Aquí tienes un estupendo vídeo de Emily Larham donde explica paso a paso como conseguirlo. Debemos premiar al perro por venir a nuestro lado primero para posteriormente premiarle por cambiar de dirección con nosotros.
  • Manejo de correa: En perros reactivos esto va a ser vital, porque nos permitirá en situaciones límite, lidiar con él. Lo que vamos a hacer es cambiar la presión de la correa a algo bueno. Para ello, primero potenciamos que el perro camine hacia nosotros, sin tirar. Si nuestro perro lo aguanta, tiramos un poco y premiamos. Por supuesto estos ejercicios se harán con arnés, para evitar en la mayor medida que podamos lastimarle. Debemos hacerlo de forma agradable, pero con decisión. Cuanto mejores sean los reforzadores para este ejercicio, más fácil será para tu perro seguirte. Como en el caso anterior, hay un vídeo fantástico de Emily para entenderlo mejor.
  • Paseo relajado: En el punto anterior te comentaba que el manejo de la correa va a ser muy importante, no sólo porque consigamos positivizar el tirar de él en un momento crítico, si no que debemos enseñar a nuestro perro a ir con nosotros relajado y tranquilo. Para ello consulta nuestro post sobre “Como pasear con mi perro y no morir en el intento“.
  • Premiar la calma: En casa tenemos que acostumbrarnos a premiar esos momentos que suelen pasar desapercibidos, como son que nuestro perro esté echado tranquilamente en su mantita. Es importante no llamar su atención a la hora de premiarle y hacerlo cuando esté muy relajado y sin hacer nada. Lo que queremos decirle es que así es como nos gusta verle.

    Imagén de makeanything.wordpress.com

    Imagén de makeanything.wordpress.com

  • Llamada perfecta: Por supuesto dentro de las señales que debemos trabajar está la de blindar una llamada perfecta. Para ello empezaremos sin ningún tipo de distracción, para ir aumentándolas poco a poco. Aquí van algunos consejos para conseguirla:
    • Utilizar la señal de llamada únicamente si estamos seguros de que el perro va a venir. Es decir, que si está entretenido con algo, olisqueando, comiendo,… puede que no responda. Llamarlo en estos casos puede ser muy frustrante para ambos. Una llamada 100% efectiva requiere tiempo y trabajo.
    • Nunca llamarlo para algo negativo, como bañarlo, fin del paseo,… Sobre todo al principio.
    • En casa puede que cualquier premio sirva para trabajar, pero cuando vayamos a hacerlo en la calle debemos usar recompensas muy muy buenas.
    • Ten en cuenta cómo lo llamas, no sólo tu tono de voz, también tu lenguaje corporal. Si al llamarle, tu perro comienza a olisquear el suelo, orinar, mirar hacia otro lado, etc debes valorar si tu lenguaje corporal es el correcto. 
    • Cuando empieces a trabajar con el perro suelto en la calle, es muy útil usar una correa de campo de unos 5 metros, así evitaremos las situaciones de peligro.

Por ahora estos son los ejercicios que vamos a practicar en casa.

Mientras, en la calle, empezaremos a realizar un contracondicionamiento clásico, es decir, cada vez que veamos aquello que altera a nuestro perro, ya sean otros perros o personas, le daremos  premios. Debemos anticiparnos al momento en el que se altera, porque si no, no habrá forma de que coja los premios. Lo que queremos es que empiece a asociar “cosas malas – perros/personas” a premios.

Y hasta aquí por esta semana. No olvides suscribirte a nuestro blog para estar al día de nuestros artículos.

Para leer la última parte, pincha aquí.

¿Perro reactivo? Cómo conseguir que tu perro deje de ladrar a todo. Parte I

¿Cansado de buscar horas intempestivas a las que sacar a tu perro?¿De ir por la calle como si fueses un radar?¿De pasar vergüenza o miedo cada vez que se pone a ladrar histérico? Convivir con un perro reactivo es una auténtica pesadilla para ti y por supuesto, para él. Debes buscar horas a las que no encontrarte con aquello que le activa, detectarlo a mucha distancia y aún así, no puedes evitar que X días te acabes llevando un disgusto.

Cuando tu perro ladra de manera incontrolada a todo lo que se mueve, ya sean perros y/o personas, se dice que es un perro reactivo. Además, es algo que ocurre cuando va atado, porque cuando va suelto los problemas desaparecen. ¿Significa esto que tu perro es agresivo? Rotundamente no, lo que tiene es MIEDO. Pretende con los ladridos alejar aquello que le asusta. Es la forma más efectiva que ha encontrado para evitar lo que no le gusta. Puede ocurrir que en algún momento haya tenido que llegar a morder para alejar ese estímulo. En estos casos ha aprendido que ese último recurso funciona y desde entonces será todo más peligroso. La diferencia entre un perro reactivo y otro agresivo es que el agresivo lo es independientemente de que vaya atado o no.

Pero empecemos por el principio…

Posible origen y causas

En cada caso puede haber un motivo diferente, pero la mayoría se debe a un manejo inadecuado de la correa, ya sea porque la tensamos en presencia de otros perros, porque damos un tirón cuando los vemos, porque quiere “saludarles” y no le dejamos acercarse… Hay muchas causas para que un perro pueda acabar siendo reactivo. Si además en tu caso es adoptado, nunca llegarás a saber por qué es así, pero eso no debería preocuparte a la hora de trabajar para su recuperación.

Pero ¿Por qué ladra?

Lo que ocurre con los perros reactivos es que para hacer frente a su miedo hacia cosas a las que no están habituados (ya sean personas, otros perros, objetos en movimiento,…) ladran, y ladran efectivamente como si les fuese la vida en ello. Porque han comprobado que es la manera más eficaz de mantenerlas al margen. Como comentaba más arriba puede llegar un momento en el que ladrar no sea efectivo y entonces no les quedará más remedio que atacar. Debemos evitar esto de manera muy activa, porque crearía un precedente y nuestro perro sabría que existe otra forma de actuar (y que no nos interesa nada que conozca).

Además, el efecto correa se entiende muy fácil. Al tenerlo atado, por un lado no le permites escapar, es decir, debe enfrentarse a aquello que le asusta sí o sí. Pero es que el hecho de que la correa se tense le da cierta seguridad, es como “sujétame que le doy” “porque me estás sujetando que si no…”. Con los perros pequeños se ve muy bien, se ponen a ladrar frenéticos y en cuanto ven que el otro perro responde, corren a esconderse detrás de su dueño. De ahí que un mal manejo por parte del dueño pueda acabar desencadenando este problema. Somos nosotros los que generamos una asociación errónea.

Imagen de doghouseobedience.com

Imagen de doghouseobedience.com

Cómo afrontarlo

Un vez que tenemos claro porqué se pone así nuestro perro es hora de ver cómo podemos ayudarle. Lo primero es hacer un estudio de la situación:

  1. ¿ En qué momentos sucede?
  2. ¿Hay señales previas?
  3. ¿Qué alternativas utilizas?

Debes hacer un listado con todo aquello que le active, para posteriormente ir trabajándolo de menor a mayor intensidad. Además, tendrás que realizar un seguimiento. Es importante que tomes nota de la evolución. Ya que ésta no será progresiva, habrá altibajos y seguro que recaídas. Tenlo en cuenta. La recuperación de un caso así siempre es larga y tediosa.

De primeras debes EVITAR todo aquello que le active. Por ahora no estarás trabajando el problema, solo evitándolo. ¿Por qué? Porque tu perro no es capaz de afrontarlo y necesitamos rebajar sus niveles de ansiedad para que deje de ver las cosas como una amenaza. Necesitarás meterle en una pequeña burbuja de la que saldrá poco a poco. Para la terapia inicial realizaremos:

  • Búsquedas diarias de comida: Bien con su propia ración de pienso, si es muy tragón, si no cortando salchichas en pedazos muy pequeños. Dejamos al perro en otro lugar mientras lo repartimos por el sitio que hayamos escogido para hacerlo. Al principio es mejor que el espacio no sea muy amplio, para que aprenda a hacer las búsquedas sin frustrarse. Recuerda empezar siempre de manera muy fácil, que ya habrá tiempo de complicarlo. Llamamos al perro y dejamos que busque. Si ves que al principio le cuesta encontrarlas, ayúdale un poco, sobretodo animándole a que siga haciéndolo. Empezará las búsquedas con la vista y hasta que no lleve un rato no utilizará el olfato. La importancia del ejercicio reside en este punto, porque para que un perro olisquee debe relajarse y controlarse. Si le animamos a olisquear, estará más calmado y cuando salga a la calle prestará más atención a los olores y menos al entorno. Este ejercicio debe durar unos quince minutos e idealmente se realizará dos veces diarias.

  •  Utiliza juguetes inteligentes, tipo Kong, Nina Ottosson,… Que desarrollen su inteligencia y le mantenga entretenido. Para saber más, pincha aquí.
  • Establecer una rutina de paseos, comida, descansos… es importante que tu perro pueda predecir su vida para que se relaje. Recuerda repartir la comida en varias tomas, será fácil si realizas búsquedas y utilizas juguetes.
  • Suprime cualquier tipo de castigo y con esto no me refiero solo a los tirones de correa, si no también a gritos, chist, no y demás cosas que soltamos tan alegremente.
  • Dedícale cinco minutos diarios a premiarle cualquier cosa que haga. Será vuestro momento de reconciliación. Con esto ganará en autoestima y tú volverás a verle con otros ojos.
  • Por ahora los paseos serán a horas y por sitios en los que no te encuentres aquello que le activa. Además, deberás usar material adecuado como es una correa

    multiposiciones (de esas con varias anillas y dos mosquetones) y un arnés antitiro tipo Easy Walk o Sense-ible (en la foto). ¿Por qué de este tipo? Por además de que te van a permitir controlar muy bien al perro, al estar sujetos por el pecho puedes tirar de él y cambiar su foco de atención. Esto será muy útil cuando te veas metido de lleno en un momento de ladridos descontrolados.

  • Si ya se ha producido algún altercado serio con mordiscos, debes prevenir cualquier accidente trabajando el bozal. Si lo realizas bien al perro no le va a suponer ningún trauma y será todo mucho más sencillo para los dos. Aquí tienes un vídeo de Emily Larham para ayudarte a hacer del bozal otro utensilio más. Recomiendo los de tipo cesta, porque permiten ofrecer comida mientras los llevan, son cómodos y muy resistentes. Especialmente el modelo Baskerville (en la foto).

  • En determinados perros vendrá bien una ayuda extra con medicación para relajarle. Pero si este es tu caso, necesitarás la ayuda de un profesional. Contacta con uno antes y por supuesto, acude a tu veterinario para que sea él el encargado de poner el tratamiento.

Por ahora nos quedamos aquí, evitando generar más estrés y trabajando para bajar sus niveles de ansiedad. En el siguiente artículo nos meteremos de lleno en cómo trabajar la reactividad.

Si te ha gustado nuestro artículo, háznoslo saber.

Para leer la segunda parte, pincha aquí.

Se regala cachorro!!!!

Así es cómo empiezan muchas historias de terror, de terror perruno claro está. Este cachorrito tan mono es Canelita y ésta fue la foto que le hice estando de acogida en casa. Salió tan guapo que nos llovían los formularios de toda España para adoptarle. Tenía tres mesecitos y toda la vida por delante.Canescool - Canelita

  • Todo nos entra por los ojos

Cuando vemos una foto así, no podemos evitarlo, nos entran unas ganas irremediables de acogerle, de querer tenerlo. ¡Es que es taaaan mono! Lo cierto es que no nos paramos a pensar lo que realmente supone tener un perro y más un cachorro, salidas a la calle a cualquier hora, recoger pises y cacas, destrozos varios, mordiscos, llantos, ladridos… Tener un cachorro es una auténtica odisea solo apta para los más arriesgados. En mi opinión, si no has tenido nunca perro, no cojas un cachorro, porque sin duda alguna no sabes a lo que te enfrentas y el que pagará las consecuencias será el lindo cachorrito que ahora tienes entre manos.

Si estás pensando en ampliar familia con un miembro de cuatro patas, te aconsejo que te pares un rato a pensar si realmente estás dispuesto a afrontar el reto que supone, nuestra compañera Andrea de Mr.Mutt educación canina lo exponía muy bien en este post. Y es que eso de tener un perro no es tan sencillo ni para todo el mundo…

  • El caso de Cane

La historia de Canelita puede servir como representación de esos miles de perros que se abandonan cada año. Después de estudiar muchos formularios, descartar gente sin experiencia, que vivía en la otra punta de la península, que no estaba dispuesta a castrerle llegado el momento oportuno… Elegimos a una pareja mayor, que había tenido perro toda la vida, incluso aguantaron 18 años un perro pequeño que les mordía (no recuerdo ahora si era un bichón o un caniche). Dada su edad, les proponemos ponerlo a nombre de una de sus hijas y nos perjuran a la hora de llevárselo que el perro va a estar fenomenal en casa, porque va a ir con ellos a todas partes y por supuesto que saben lo que es tener un perro. Bueno, uno puede saber lo que es haber tenido perro, pero sin duda alguna para Canelita no estaban preparados. Está claro que cada perro tiene una personalidad, que nos llegan con un potencial que podremos trabajar o no. No sé si en otra casa Canelita no hubiese acabado así, lo que tengo claro es que los adoptantes se equivocaron de perro. Aquí quiero hacer un inciso e intentar llegar a toda esa gente que se ha sentido insultada alguna vez porque desde una protectora le han rechazado o intentando dar otro animal. Si la gente que conoce de verdad al perro o al gato te dice que no es para ti, de verdad, créetelo. No se intentan colocar bichos ni “vender” nada. Lo que se busca es la ideonidad, que no te devuelvan al animal porque no ha cumplido las expectativas. Es muy frustrante ver cómo se pierden adoptantes porque realmente no se dejan asesorar. Los casos más agredecidos que he visto durante mi época en el CICAM sin duda alguna se dieron entre aquellos adoptantes que vinieron con mentalidad abierta y entendieron que lo importante en una relación a largo plazo era de verdad que encajasen y no el físico o la edad que tuviera el animal.

Volviendo a Cane… tres meses después de adoptarlo me encuentro a la dueña en la puerta diciendo que me lo devuelve. Así, sin aviso previo, ni contacto alguno. !Un cachorrito de seis meses! Por aquel entonces yo ofrecía asesoramiento gratuíto y seguimiento de los animales adoptados en el centro. Te puedes imaginar mi rabia al ver que ni siquiera se ha molestado en informarnos. Para colmo, lo que nos devuelve no es Canelita, si no como sería conocido más tarde entre los voluntarios como Cabronelita…

Canescool - Cane

El problema de todo esto es que un perro que era altamente adoptable pasa a ser uno más en la lista de perros en adopción, de esos que lo único que les salva es el tamaño, y encima en el caso de Cane jugaba en su contra. Ya que era un perro muy activo, imposible de tener en un piso. Eso se ha traducido en un año de perrera, para un cachorrito que entró con tres meses y que a los seis estaba de vuelta. Afortunadamente para él el calvario terminó y ahora corretea feliz con su nueva familia, pero ha estado un año esperando su momento…

  • La belleza está en el corazón

Sin duda alguna que cuando pensamos en que queremos determinada raza de perro, determinada edad, determinado individuo, nos estamos dejando llevar por el corazón y en la mayoría de los casos, no tenemos ni idea de lo que nos estamos llevando. Soy partidaria de que cuando una persona tiene claro el tipo de perro que quiere, adopte a uno adulto, porque es la única forma de asegurarse de que lo que busca y lo que se lleva, coincide. Hace tiempo ya hablé sobre el tema de elegir a un animal por su físcio en el post “será alto, rubio y con los ojos azules” y también sobre el mito que tenemos sobre que “mejor un cachorro“. Por aquello de que se va a adaptar mejor a nosotros y otra serie de mentiras que nos contamos para llevarnos a casa ese cachorrito tan mono que nos encanta.

Lo cierto es que los perros adultos son mucho más fáciles de adaptar a un hogar, porque ya sabemos lo que nos llevamos (los hay más cariñosos, más dependientes, más independientes, más juguetones, más activos, más tranquilos,…). Los cachorros no dejan de ser una caja de sorpresas de la que no sabemos lo que nos llevamos hasta que ya es muy tarde. El mejor símil que se me ocurre es que te cases con alguien el día que lo conoces, “es que es tan guap@…“¡Venga ya! Sin duda alguna que la belleza de tu pareja durarás más que el tiempo que tu perro va a ser cachorro y aún así, a ¿qué no se te ocurriría semejante estupidez? Entonces porqué empeñarse en iniciar una relación tan larga con un bicho que no conoces y encima que te va a sacar de quicio durante sus primeros meses.

Tómatelo con calma, fórmate bien, asesórate, consulta distintas protectoras/refugios/perreras. Si tienes claro que quires un cachorro, acude a un criador de confianza (no es tan sencillo como parece, pero existen 😉 ), no te dejes llevar por la compra impulsiva. Desde luego que lo último que debes hacer es comprar uno de esos cachorritos de tienda que a saber de donde vienen (más información en este otro post de Mr.Mutt educación canina). Y si eres de los que piensa que tu perrita tiene que tener al menos una camada para sentirse realizada… no es únicamente mentira, si no que además desconoces el destino de los cachorros que traigas.

Por todo ello sólo te pido una cosa, si quieres tener perro, ¡piensa antes de actuar! Las perreras están llenas de animales a los que un día alguien les juró que nunca les abandonaría…

Historia de un fracaso: Paso a paso de un caso complicado, Simba

Cuando uno se decide a iniciar un blog de este tipo lo hace pensando que va a ayudar a la gente con sus perros y que va a poder compartir sus éxitos. Desgraciadamente en este mundo también hay fracasos y hoy quiero contaros un caso muy especial, el de Simba.

A finales de marzo, cuando estaba trabajando en el CICAM, nos entregan un cachorrazo de Shar pei. Lo hacen sus propios dueños porque ya no quieren tenerle en casa. SimbaEn principio lo describen como cariñoso, pero lo traen porque ha marcado a alguien en la casa. Mi impresión inicial es que el perro va a dar problemas, porque está histérico y en cuanto me muevo, se vuelve loco. Pero es jovencito, de raza, igual es la situación… Primer error que cometo, aceptarlo. Le pregunto a su dueña que tal se lleva con otros perros, “no lo sé” me dice “no se ha relacionado con ninguno”. Ejemplo típico de perro de jardín. Como no tienen necesidad de sacarle a ver mundo, no lo hacen. El problema que esto genera lo irás descubriendo a lo largo del artículo. Y luego me dice lo que todos los dueños, que es muy bueno, cariñoso, bla bla bla. Yo veo una bestia parda. Tanto, que le digo al dueño que él mismo lo deje en el chenil.

Durante los siguientes días, Simba (por aquel entonces era aún Bowie) no saldrá de su jaula. Sólo con pasar por delante de ella se hacía pis. No te digo ya lo que suponía mirarle. Asíque al principio para ir ganándome su confianza cada vez que paso por delante de él, le echo premios, sin mirarle ni decirle nada. Cuando veo que ya puedo pasar por delante sin alterarle, decido entrar. Me agacho para no suponer una amenaza y suelto muchos premios a mi alrededor. Por suerte decide cogerlos y olisquearme. Parece que voy ganándome su confianza. Al cabo de unos días decido empezar a sacarle del chenil. Corre feliz por las instalaciones, es obediente y está pendiente de mí. Va ganando confianza y superando la situación de abandono. Hay un momento del que siempre he querido hablar y que descubrí en la perrera. Era ese momento en el que el perro abandonado/recogido tenía que entrar en la zona de cheniles. No sé que pasaría por su mente, ni que le estarían diciendo el resto de perros que se ponían a ladrar histéricos, si era el olor…pero no hubo ni uno solo que no pasase un miedo atroz. Ese instante en la vida de cualquier perro no debería existir. Solo por ser capaces de superar eso, merecen todo nuestro respeto.

Volviendo a Simba, empecé a interactuar con él, sacarle de paseo, que era horrible, porque en su vida había salido con correa y se pasaba todo el camino tirando como un loco. Todo le llamaba la atención y sí, con los perros no había feeling. Se ponía muy nervioso de primeras y con alguno con el que le hice pruebas de compatibilidad, acabó Canescool - Simballevandose algún bocadito. Aún así, podían pasar por delante de él a unos tres o cuatro metros sin que le alterase. Así que una vez realizadas las pruebas oportunas, decidimos ponerle en adopción. Era un cachorrete algo complicado, pero considero que en una casa adecuada puede salir adelante bien. Por entonces tiene siete meses y parece que el trabajo hace efecto.

No tardan en llovernos las solicitudes. Como he dicho un cachorro, de raza, en adopción, vaya, lo tiene todo para que la gente se vuelva loca. Elegimos a una pareja joven, sin experiencia con perros, pero con muchas ganas de tener a Simba y de aprender. En principio no parecen los candidatos ideales, pero tienen mucha predisposición y Simba por aquel entonces no parecía tan complicado. El caso es que les cito en varias ocasiones para que se vayan conociendo, salimos de paseo todos, les mando pautas previamente a la adopción para que se vayan preparando. Ellos son muy aplicados, lo hacen todo, me traen preguntas, incluso le traen a Simba un juguete. Se les presenta el perro tal y como es, con sus problemas por falta de socialización y reactividad. Aún así, deciden llevar a cabo la adopción. Por nuestra parte van a recibir toda la ayuda que necesiten.Canescool - Simba

Durante las dos primeras semanas todo va genial. Suele pasar, el perro está tan en shock que ni siquiera es perro. Desgraciadamente pasado este tiempo, su personalidad y los problemas, empiezan a surgir. Lo primero que detectan es que Simba se hace pis cuando llegan a casa. Estamos hablando de un perro que no se hacía nada en su chenil saliéndo únicamente una vez al día. Así que me sorprende. ¿Infección de orina? ¿Llamadas de atención? Lo sacan cuatro veces al día y aún así se hace pis cada vez que lo van a sacar, ya sea en casa o de camino a la calle.

Voy a visitarles por primera vez a casa. Compruebo in situ que la situación es muy tensa y les recomiendo que vayan al veterinario para descartar una infección. Propongo desde ya dejar de echarle la bronca y montarle la fiesta a Simba cada vez que se mea y quedo en volver. El veterinario confirma infección de orina y los adoptantes comienzan a “no echarle cuenta” como dicen ellos sobre lo que hace Simba. En este tiempo el perro había dejado de hacer el pis en la calle y junto con la infección de orina, las meadas en casa eran ya habituales. Poco a poco conseguimos relajar el ambiente y Simba empieza a hacer pises en la calle, pero aún sigue haciéndolos en casa. Sus adoptantes son muy aplicados y tienen todo bien apuntado, son capaces de decirme que la frecuencia disminuye, pero que sigue haciéndoselo antes de salir. Le reducimos los paseos para que no le generen más estrés e intentamos que sean a horas más tranquilas. Repito visita y aunque el tema de los pises parece que sigue estando, ya no genera la tensión inicial. El perro está más relajado y sus dueños más contentos. Tanto que deciden que intentemos iniciar una acercamiento a otros perros. Hablo con otro compañero educador que tiene una perrita estupenda y probamos a hacer una clase en la que ellos aprendan a interpretar a Simba y ver cómo se podría relacionar con otros perros equilibrados. Llegados a este punto he de decir que estamos a punto de cagarla, pero en principio no tendría porqué haber sido así.

Para entonces Simba lleva ya más de dos meses en su casa, sus adoptantes le van conociendo bien y sinceramente creo que es momento de avanzar. El caso es que nos juntamos, Simba se altera mucho con la perra de mi compañero, pero parece que es más porque no sabe qué hacer que porque realmente tenga ganas de comérsela. Mantenemos distancias, luego vamos reduciéndolas viendo hasta que punto Simba puede aceptarlas. Llega un momento que sobrepasamos su límite. Sí, claramente es un error. Sucede cuando te fías mucho de tu perro y juntas varios educadores. Pero aún así, la clase no sale mal. Hemos visto las reacciones de Simba frente a un perro equilibrado y parece que podría trabajarse con él para, al menos, tolerar la presencia de otros perros. Desgraciadamente las clases no acaban hasta que te vas y en un momento dado, sin previo aviso ni señal de ningún tipo, Simba muerde a mi compañero educador mientras le daba agua en una bolsa. Y aquí, sí que definitivamente, todo se va a la mierda (perdón por la expresión, pero es que es así). Canescool - mordisco SimbaNo es que el mordisco fuese muy grave, sólo requirió unos puntos, el problema es que no había habido ningún tipo de señal previa. Y si bien es cierto que la tarde fue cuanto menos intensa para Simba, ya hacía rato que había acabado la sesión y parecía tranquilo. Con el susto en el cuerpo me vuelvo a casa pensando… esto no va a acabar bien. Los dueños deben quedarse con la misma impresión, pero en principio confían en su perro y que no vuelva a producirse. Desgraciadamente al cabo de unos días tiene un pequeño altercado con un vecino y deciden que no pueden seguir con él, por lo que no queda otra que devolverle.

Cuando te entregan un perro que has dado en adopción te queda una sensación de impotencia. Además, nos encanta culpar a los demás, es que no han aguantado lo suficiente, no han demostrado la empatía que necesitaba,… En este caso, creo que todos nos equivocamos, pero en ningún momento se nos puede quedar la sensación de no haberlo intentado. Sus adoptantes aguantaron mucho y trabajaron más aún, yo pequé de feliz y le dediqué mucho tiempo. Aún así, me vi con Simba de vuelta en el CICAM, a diez días de que nos echaran de allí y ahora con un historial de agresividad. Lo comentaba en el post anterior, es muy bonito trabajar con animales, pero muy duro y difícil. Dejar a Simba en el CICAM hubiese supuesto su sacrificio inmediato, porque no se podía dar en adopción. Pero llevarlo a Salamanca implicaba mucha responsabilidad. Como no me asustan los retos decidí llevármelo y ahí comienza el siguiente error.Canescool - Simba

Durante los más de cuatro meses que he estado allí, Simba ha avanzado poquito. Además de meterse en algún lío, no he podido dedicarle el tiempo que me hubiese gustado. Ahora disfruta más de los paseos, sigue tirando como un loco, pero he aprendido a Canescool - Simbadistraerle con la pelota e iniciado el trabajo con el bozal, que debería llevar la mayor parte del tiempo puesto por prevención. A Simba no le ha ayudado nada, ni que le compran unos dueños irresponsables que no le sacaron de casa estropeando toda su socialización; ni su raza, que impide leer si está alterado, amenazante o a punto de morder; ni que le diéramos en adopción a unos chicos sin experiencia; ni que nos pillara en pleno traslado de unas instalaciones adecuadas; ni que yo haya sido incapaz de hacerle más adoptable en todo el tiempo que le he tenido. Todo parece juntarse en este pobre bicho que no es responsable de nada. Con mi vuelta a Madrid, nos encontramos con el problema de qué hacer con él. No es justo mantenerle en una jaula el resto de su vida y tanto trabajo para finalmente dormirle, no parece lo más lógico. Personalmente me resulta imposible encargarme de él, pero me gustaría poder encontrarle un sitio en el que pudieran seguir trabajando con él. La Asociación Abandonados ha decidio seguir intentándolo, pero no cuentan ya con la ayuda profesional que necesitan. Así que si te gustan los retos, conoces a alguien que pudiera estar interesado en darle una oportunidad o al menos ayudar a que Simba encuentre el lugar adecuado, no dudes en contactar con ellos. Simba no merece ser víctima de nuestro fracaso…

Canescool - SimbaAporta tu granito en este caso, comparte, difunde, comenta, ayúdanos a darle a Simba otra oportunidad!

Cane, Enzo, Rey y por supuesto Simba o de como acabé en Salamanca con estos cuatro

El pasado 15 de julio las instalaciones del Centro Integral Canino del Ayuntamiento de Majadahonda (CICAM) pasaron a manos privadas. Ese día la Asociación Abandonados, que era la protectora que gestionaba hasta entonces el centro, y yo tomamos una decisión que cambió la vida de muchos bichos, entre ellas, la mía.Enzo y Jara

En septiembre de 2011 empecé como voluntaria a colaborar con la asociación, acababa de terminar mi curso de educación canina en la UCM y estaba ansiosa por poner en práctica todo lo aprendido. Si me lees habitualmente sabrás que no tengo perro. Lo sé, soy de esas educadoras que no tiene perro, siempre lo he tenido y volveré a tenerlo, pero en ese momento en casa no era posible aumentar la familia. Así que decidí ayudar a quienes más lo necesitan. Allí conocí a Paco, Eva, Máx, Chito, Lio, Loise, Rocky, Bene, Duque, Rita, Erik, Mandy… Cantidad de perros con problemas más o menos serios o al menos el estrés que suponía entonces salir poco y mal de sus cheniles. Poco a poco se instauraron unas pautas de paseos, se realizaban búsquedas durante las salidas, se cambiaron collares de ahogo y correas cortas por arneses y cintas de campo o al menos correas largas. Eso en cuanto a mejoras in situ. Otra de las cosas que hacía era dar pautas de adaptación a los adoptantes, una pequeña guía para resolver posibles complicaciones de la llegada a casa del nuevo miembro e incluso visitas gratuitas a las casas. Al tiempo surgió la oportunidad de realizar actividades asistidas con los perros del centro y la Fundación Magdalena. Doblemente provechoso, porque las chicas de la fundación disfrutaban en grande y porque era alucinante ver cómo cambiaban los perros con ellas. Descubrí entonces que teníamos auténticas joyas y ayudó mucho a su “adoptabilidad”. En julio de 2012 surge una plaza en el CICAM y comienzo a trabajar allí. A partir de entonces entro de lleno en todas las tareas de la protectora, desde atención de posibles adoptantes, gestión de formularios para adopciones, organización del voluntariado,…hasta limpieza de instalaciones. Todo ello sin dejar de ser la “adiestradora” del centro (lo entrecomillo porque no me gusta el término, prefiero educadora), es decir que seguía trabajando con los perros, haciendo terapias y atendiendo a los adoptados. En abril de 2013 el ayuntamiento de Majadahonda saca las instalaciones del CICAM a concurso y empezamos a movilizarnos. Hoy en día cada vez hay más perreras, es increíble lo que se está retrocediendo en cuanto a protección animal. Lo único que importa es el dinero y ante eso nosotras no podíamos competir. Viendo que lo más probable era que no ganásemos el concurso, empezamos a preocuparnos por la suerte de los animales que allí teníamos. Y no es fácil desconectar de tu trabajo cuando trabajas con bichos. Teníamos a Chito, un rottweiler que había atacado mortalmente a otro perro y llevaba en el CICAM desde agosto de 2010. A Enzo, un cruce de pastor alemán devuelto tras ser adoptado en las mismas instalaciones porque marcó a un amigo del dueño y que ladraba histérico en el chenil. A Simba, Shar pei que fue devuelto tras atacar a un compañero educador… Eran perros que probablemente no superasen una prueba para ser adoptados y que no durarían mucho con la nueva empresa. Llevábamos mucho tiempo con ellos como para dejarles allí, así que hicimos lo único que podíamos hacer, llevárnoslos con nosotras el día que acabó nuestro contrato. La asociación alquiló un terreno en Salamanca y nos trajimos a todos los animales que allí quedaban.

Cuando uno cree realmente en lo que hace y lo valora, da igual que no haya compensaciones económicas, porque hay cosas mucho más importantes. En el momento que decido venirme con ellos a Salamanca sé que no pueden pagarme, la asociación no puede permitírselo, pero yo sí puedo permitirme venirme con “mis perros”. En principio venía para ayudar con el traslado y la adaptación inicial, sobretodo para EnzoEnzo y Simba que son los perros más complicados. Después de casi cuatro meses, aquí sigo. Durante este tiempo he visto como evolucionaban los perros, como les cambia el trabajo diario con ellos. Escribo este post porque me he dado cuenta de que hablo de ellos y no había explicado quienes eran. ReyRey es un galgo que tenía pánico a la gente, que únicamente se relacionaba con la chica que lo tenía en acogida. Hoy es un perro que pide mimos, se acerca a saludar y va suelto durante el paseo. Enzo, que como ya he dicho fue devuelto por ser “agresivo”, me espera cada día para darme besitos en la cara. Cane, Cane es el perro 10. Para Simba necesito un post entero, pero deciros que es un perro especial, sin duda y que para nosotras lo es aún más, porque es un RETO así, en mayúsculas. Poder trabajar con ellos día a día para mí no tiene precio. Saber que estás ayudando a que encuentren un verdadero hogar… es difícil de imaginar lo que se siente cuando les ves en casa. Travis fue adoptado tras pasar varios meses conmigo aquí y ahora es feliz en Madrid. TravisNo sé cuánto tiempo más me quedaré por Salamanca con mis chicos, pero sé que cada día que paso con ellos aprendo y me hacen ser mejor.

Tan sólo quería explicar porqué ya no estoy en Madrid y ahora sí, tengo perros ^_^

Simba

Perros con agresividad hacia otros perros: Manual de supervivencia

El tema de hoy es de esos que a los dueños de perros les pone los pelos de punta. ¿Es tu perro agresivo? Desde ya te digo que NO, si no que presenta en determinados momentos CONDUCTAS AGRESIVAS. Si cuando ve a otro perro, aunque sea en la distancia, se pone a ladrarle frenético, se desboca de la correa como si fuese un caballo, lanza dentelladas al aire o estando suelto corre directo hacia el otro perro para atacarle, tenéis un problema. Y digo tenéis porque nunca hay que olvidar que el dueño es el gran responsable de lo que le sucede a su perro. Pero sigue leyendo y verás como puedes ayudarle.
En este post no voy a hacer distinción entre los perros que son únicamente reactivos con correa de los que presentan agresividad hacia otros perros incluso estando sueltos. No se trata de solucionar problemas, si no de ayudarte a identificar momentos, cómo manejarlos y no echar más leña al fuego. Recomiendo siempre ponerse en manos de profesionales.
Pero, ¿cómo llega un perro a presentar agresividad hacia otros perros?:

  • Principalmente por falta de socialización en edades tempranas. De cachorro no le hemos sacado a la calle lo suficiente, no ha interactuado con otros perros y ahora le dan miedo.
  • Miedo por experiencia traumática. Esto es cuando tras una pelea en el parque, nuestro perro se queda marcado y comienza a presentar miedo hacia otros perros o hacia determinados perros (ya sea por raza, determinadas características de tamaño, color…)
  • Reactividad. Un perro que está muy alterado ve amenazas por todas partes. No es que nuestro perro tenga problemas con otros perros, es que TODO a su alrededor es una amenaza.
  • Educación: no es que en las tres anteriores no tengamos culpa, pero desde luego esta es en la que se lleva la palma el dueño. Se le enseña al perro a temer a otros perros, bien al intentar calmarle en momentos inadecuados, mal manejo de correa, inundación…

Como habrás leído no aparece la dominancia. Tu perro podrá presentar agresividad por dominancia, pero no es dominante. Que digas que tu perro es dominante y por eso hace algunas cosas no me indica nada. Dejémonos de términos arcáicos y centrémosnos en el problema real que presenta.

Parchear una socialización inadecuada es algo muy complicado y que difícilmente seremos capaces de realizar sin ayuda profesional. En cambio todo lo relacionado con el manejo y predisposición del dueño ayuda a que nuestro perro sea capaz de gestionar situaciones que hasta ahora le han superado.

Antes de seguir si querría hacer una distinción clara, no es lo mismo un perro que se pone nervioso en presencia de otros perros y que ha tenido alguna bronca en el parque de aquel que ha atacado e incluso matado a otro perro. Lo primero que debemos tener claro es que lo más importante antes de empezar a trabajar con él es la prevención. Si nuestro perro ha atacado o tenemos miedo de que pueda llegar a hacerlo, es imprescindible ponerle un bozal. Así nosotros iremos más seguros y podremos trabajar más cómodamente. Bozal de cestaRecomiendo bozales de cesta, de los de siempre, a los que agrandaremos el agujero frontal, de forma que podamos darle premios a nuestro perro mientras trabajamos con él. Además, sería genial que llevase un arnés Easy Walk. Estos arneses permiten una sujección y manejo excelentes para perros con agresividad, ya que nos permiten desviarles el foco de atención (al tirar de ellos, el perro se ve obligado a girarse y no puede seguir mirando aquello que le agobiaba). Para trabajar tanto el bozal como el arnés podemos seguir los pasos de este estupendo póster para desensibilizar. Siempre realizando las cosas con calma y sin prisa.

Arnés Easy Walk

Una vez que nos hemos hecho con el material adecuado es hora de ponernos manos a la obra. Empezaremos con aquello que NO DEBEMOS HACER:

  • Corregir o castigar: Ya sea por miedo o por experiencia, si nuestro perro está nervioso por la presencia de otro perro lo último que debemos hacer es agobiarle aún más. No va a entender porqué se le corrige. Con esto me refiero desde los clásicos “sshhh” que tan fácil nos salen, a gritos, toques o incluso pataditas a lo César Millán. Debemos entender que nuestro perro está ante una situación que no puede gestionar. Sé un dueño comprensible y ayúdale, no le des aún más motivos para preocuparse.
  • Usar collares de castigo, de ahogo o de impulsos. Si en presencia de otros perros nosotros le hacemos daño, está claro que la asociación que va a hacer nuestro perro es: “otros perros, dolor”. Como ya he indicado arriba lo mejor es llevarle con un arnés a poder ser Easy Walk.
  • Dar tirones de la correa. Por supuesto que las correas extensibles en estos casos están prohibidas. La correa es un nexo de unión con nuestro perro que le transmite nuestras emociones. Si la correa está tensa, como ocurre con las extensibles, esa transmisión es directa y muy rápida. Veo un perro, preveo lo que va a hacer mi perro, me tenso, tiro de la correa y efectivamente, mi perro se pone echo una fiera. Debemos usar correas largas multiposición, de esas mal llamadas de adiestramiento. De unos 2 metros de longitud. Así podemos tener controlado a nuestro perro mucho mejor y el tiene espacio suficiente para no sentirse amenazado.
  • Darle largos paseos. Como no juega con otros perros, le hacemos dar un largo paseo para que se canse. El sobreestímulo genera más estrés. Es como cuando nosotros hacemos mucho ejercicio, puede que tu cuerpo esté machacado, pero con la liberación de adrenalina tu mente va a mil por hora. Si quieres cansarle, más adelante te explicaré otras formas de hacerle trabajar.
  • Llevarle suelto. Aquí me gustaría hacer un llamamiento general a todos los dueños de perros. Por favor, si tu perro no te hace caso, no responde a la llamada, no le lleves suelto. Es un peligro para los demás y para ti. Igual tu perro es muy simpático (cosa que dudo si has llegado hasta aquí), pero los que te encuentres pueden no serlo. Separar a dos perros peleándose es algo bastante desagradable, complicado y arriesgado. ¡Precaución!
  • Inundarle. Esto es llevarle al parque, al pipican o al campo y meterle con más perros, para que “se le pasen los problemas”. Así lo único que conseguiremos es que nuestro perro tenga nuevas experiencias traumáticas y que probablemente nos ganemos alguna denuncia por el ataque a otros perros. ¡PROHIBIDO!

Veamos ahora qué podemos hacer para ayudarle:

  • RUTINA: La rutina es fundamental en un tratamiento. Evita que generemos más estrés en el perro al saber cuándo va a comer, salir a la calle, descansar…Debemos llevar con él una vida previsible.
  • Reconocimiento de señales de calma: Debemos conocer las señales que nos manda nuestro perro, detectar cuándo está nerviosos y cuándo está preparándose para entrar en pelea. Si aún no tienes el libro de Turid Rugaas, Señales de Calma, corre a comprarlo 😉 Si no también puedes consultar nuestro post sobre señales de calma
  • Paseos ajustados a demanda: lógicamente un perro que se estresa viendo a otros perros necesita que sus paseos sean lo más relajante posible y eso lo conseguimos haciendo paseos más cortitos, por zonas poco transitadas y a horas en las que será menos probable que nos encontremos con perros.
  • Adiestramiento: Debemos trabajar con él comandos básicos como sienta, mira, junto…esto nos permitirá mejorar nuestro vínculo con él y sobretodo nos aportará un mayor control a la hora de intentar relacionarnos con otros perros. La señal de “mira” es muy importante, ya que nos va a permitir captar su atención en presencia de otros perros. Para el trabajo de señales puedes consultar este post.
  • Control del espacio: Aquí ya nos metemos en faena. Debes conocer muy bien cual es la distancia mínima a la que tu perro reacciona con otros. Mantenerla y empezar a trabajar con otros perros a mayor distancia aún. Si sabes que a 10 metros ya empieza a babear y ladrar, ponte a 15 metros. ¿Ahí solo le mira? Muy bien, puedes empezar a trabajar con él órdenes o darle premios por mirarte o sencillamente hacer búsquedas. Lo que vamos a intentar es que poco a poco consiga estar tranquilo en prensecia de otros perros. The Yellow Dog Project es una campaña que pretende el uso de lazos amarillos en todos aquellos perros que requieran de espacio. Sería genial que lo dieses a conocer en tu zona y por supuesto, que pusieses un lazo amarillo en tu correa. De esta forma cuando os vean paseando, nadie se acercará a ti porque sabrán que tenéis mayor necesidad de espacio.
  • Estimulación mental progresiva: Como ya comentaba en el post sobre miedo en perros, todo el mundo sabe que su perro necesita ejercicio para ser feliz y estar tranquilo, lo que parece que está empezando a calar es que sólo con eso no es suficiente. Los perros necesitan pensar, tomar decisiones y estimularse mentalmente. Esto lo conseguimos con juegos de búsqueda (ver post sobre juegos para hacer en casa), slaloms caseros, resolución de problemas (juguetes tipo Nina Ottosson) y olfateo vertical (realizar búsquedas utilizando una pared, árboles o bancos durante el paseo). Y progresiva porque empezaremos haciéndolo muy fácil y luego iremos complicándolo siempre a medida que el perro vaya aprendiendo a soluncionar los problemas que le pongamos.
  • Uso de perros neutros: Una vez que hemos conseguido conocer las distancias a las que nuestro perro se activa, trabajamos con él en casa para que esté más tranquilo y relajado y somos conscientes del problema que tenemos entre manos, es hora de contactar con algún amigo y su perro “que es más bueno que el pan”. En estos primeros momentos necesitamos perros muy tranquilos y equilibrados, de esos que tenemos plena seguridad de que no van a responder a nuestro perro. Una vez que hemos localidado uno, trabajaremos igualmente con distancias y en zonas controladas. Poco a poco podemos ir reduciendo esas distancias o realizar ejercicios como por ejemplo, que nuestro perro siga a distancia al perro neutro. Que vayan caminando en paralelo con esta misma distancia… A lo largo de los días y viendo cómo vamos evolucionando, podemos ir reduciendo estas distancias.
  • Control de la alimentación: Es muy importante y solemos dejarlo de lado. En perros  que presentan problemas de comportamiento debemos vigilar mucho su alimentación. Un pienso muy bueno, pero con gran cantidad de proteínas, está muy bien para el perro de tu amigo que compite en agility, pero no para el tuyo que no sabe gestionar sus picos de estrés. Debemos ajustar la dieta a las necesidades del perro. Baja proteína y baja grasa es un buen pienso. Es importante también el Omega3 (aceite de salmón). Podemos usar también algunos complementos alimenticios como la harina de zanahoria, que ayuda contra el estrés.

Como ves el trabajo con un perro que presenta agresividad hacia otros perros es una carrera de larga distancia, en la que debemos trabajar día a día y nunca bajar la guardia, pero se pueden conseguir grandes cosas y el premio desde luego merece el esfuerzo. Aquí te dejo un video de Chito, un rottweiler en adopción en la Asociación Abandonados que se crio en una finca, sin ninguna socialización más que otro perro que trajeron unos años después de tenerlo. Tras atacar a un perro que vino de visita dejándole gravemente herido, no había vuelto a salir con otros perros. Desde hace unos meses trabajamos con él y en el video puedes ver los resultados. Nunca es tarde para darle a tu perro una vida mejor!

Cómo pasear con mi perro y no morir en el intento

Son muchos los perros que tiran durante el paseo, lo cual hace muy molesto el disfrutar de ese momento con ellos y que cada vez tengamos menos ganas de hacerlo, esto revierte en que el perro salga menos y por tanto tire más aún de la correa. Para romper ese círculo vicioso os propongo un artículo de esos prácticos que tanto os gustan: Cómo conseguir que dejen de tirar de la correa paso a paso!

Ya sea porque cuando salen de casa lo hacen con mucha energía, porque hayan aprendido a que tirando llegan antes a los sitios o dirigen el paseo, hay que tener en cuenta varias cosas:

  • Pegando tirones a la correa lo único que conseguimos es ponernos a su nivel, es decir, aplicar fuerza físca para imponernos. A no ser que estéis muy cachas, de seguro que el perro os puede y más si lo hace a base de tirones imprevistos (un perrro!, un gato!, un conejo! guau!)
  • Regañarle, ya sea de forma física o verbal, puede generar aún más tensión al momento. Si el perro tira porque tiene miedo o porque es reactivo frente a otros perros, lo último que debéis hacer es meter más presión en ese momento.
  • Utilizar elementos de castigo como el collar de ahogo, de pinchos o el famoso de impulsos, puede que de primeras parezca que funciona, pero a la larga acarrean problemas no solo fisiológicos, si no también psicológicos que serán mucho más complicados de solucionar que el simple hecho de que el perro tire de la correa. Conocí a un American Staffordshire al que un “adiestrador” le había colocado un collar de pinchos. Sus dueños, pensando que hacían lo que debían, llegaron a hacerle unos buenos agujeros en el cuello. Ni que decir tiene que el perro seguía tirando, incluso con más fuerza. Cuando llegó a mí, el primer día que intenté ponerle un arnés, se hizo pis. Cuidado en manos de quién ponéis a vuestros perros. Igual que os preocupáis de elegir el mejor colegio para vuestros hijos, no dejéis que cualquier os diga cómo educar a vuestros perros.
  • Utilizar correas cortas fomenta más aún que tire. El perro necesita su espacio y los paseos son para su disfrute. Si le sacamos con una correíta de 50 centímetros, es normal que tire. ¡Ni siquiera puede olisquear el suelo con ese tamaño!

Entonces, lo primero de lo que vamos a hablar es de utilizar un buen material:

  1. Correa fija, larga, de unos 2 ó 3 metros, a poder ser multiposición. Es decir, que podamos hacerla más larga o más corta según las circunstancias.Correa multiposición
  2. Arnés. Vaya, aquí siempre hay sorpresas. Históricamente el arnés se ha asociado siempre a perros que tiran. De hecho es lo que utilizan los perros de trineo, así que algo de cierto debe haber. Y es así. El arnés lo que hace o mejor dicho lo que no hace es daño cuando se tira. Nuestro perro irá más a gusto con el arnés, lo cual no quiere decir que por sí solo haga que el perro tire, si no que no se va ahogando como con el collar. Como comentaba más arriba el collar, aunque sea el fijo normal, puede hacer mucho daño a un perro que tira. La parte del cuello es igual que la nuestra, poneos la mano a mitad del cuello y apretad. Ahora sabéis que siente vuestro perro cada vez que pasea. Con un arnés cualquiera quizá vuestro perro sea más difícil de controlar. Yo recomiendo siempre el Easy Walk de Premier. Funciona con el sistema martingale, que es ese que se utiliza en los collares de galgos. No provoca ningún daño en el perro y nos permite: al ser de enganche frontal, el perro se queda totalmente alucinado. Es algo totalmente nuevo para ellos, siempre se les lleva enganchados a favor de su columna, lo que les permite tirar con mucha fuerza. Con este arnés la fuerza se pierde, ya que si tiran, giran. Muy recomendable también para perros reactivos, ya que podemos cambiarles su foco de visión. Antiguamente era muy difícil de encontrar. Hoy en día lo venden en las grandes tiendas de animales, tipo Petuluku, nuestroperro, etc.easy-walk-harness2
  3. Y por supuesto no pueden faltar… ¡los premios! Vamos a premiar mucho a nuestro perro por hacer las cosas bien y para ello necesitamos llevar por un lado premios muy apetitosos y muy a mano. En cuanto a qué darles, lo más habitual y sencillo son trocitos muy pequeños de salchicha. Si vuestro perro es muy tragón, igual con su mismo pienso le vale. En otro casos su comida favorita es el queso… Utilicéis lo que utilicéis debe hacerse en trocitos muy pequeños, para poder usar muchos sin que se canse ni provocarle problemas de sobrepeso. Para guardarlos lo más cómodo son estas bolsitas del Decathlon.Bolsa portapremios

Una vez que hemos conseguido la equipación perfecta, vamos a ponernos manos a la obra!

Ten en cuenta que un perro adulto debe salir a pasear unas 3 veces diarias, dependiendo de la raza y la edad tendrá más necesidades de juego y requerirá estar más tiempo en la calle. En general un buen paseo diaro más un par de paseítos será más que suficiente. Si únicamente sacas a tu perro una vez al día, el estrés acumulado hará que tire, está claro. Debes repartir sus paseos de forma que puedan ser previsibles para él. Generar una rutina de paseos, siempre a las mismas horas y a poder ser de la misma duración. Sacar al perro un día a la semana es una aberración y aún así hay gente que lo hace… ¡Cuánto menos salga a pasear, más tirará durante sus salidas!

Otro punto importante es reconocer que el paseo es para él, para que olisquee, haga sus cosas, mantenga amistades, conozca nuevos perros… es importante que durante toda su vida mantenga sus habilidades sociales y se relacione con su entorno. Lo normal es que un perro se dediqué a olisquear pises y cacas, no le prives de eso, es como su muro de Facebook! Si no te gusta que lo haga porque luego te da besitos, quizá deberías replantearte lo que es un perro…

A tener en cuenta:

  •  Inicia los ejercicios en un entorno sin distracciones (en casa, en el parque cuando no haya más gente,…)
  • Se constante. Si trabajas con él durante el 100% del paseo, los avances serán mucho más rápidos que si sólo lo haces durante 5 minutos.
  • Haz un registro diario de mejoras, para ver como vamos progresando.

Ahora sí, ejercicio paso a paso para conseguir que no tire de la correa:

  1. Empieza enseñando un sonido neutro, es decir que no lo tenga previamente asociado a otro objetivo. Hazlo en casa o en un lugar tranquilo. Mantente quieto, haz el sonido y en cuanto éste se gire hacia el sonido, felicítalo y prémialo al instante. Repítelo varias veces, verás que rápido lo entiende. La asociación que hemos creado es: Sonido-Vuelta hacia ti-premio.
  2. Ahora lo complicamos un poco, haz el sonido, felicita al perro en cuanto se gire (es decir, un “muy bien”), camina un par de pasos y entonces recompensa (premio-comida).
  3. Cuando veas que el perro responde bien, comienza a hacerlo varias veces cambiando de dirección 3 ó 4 veces seguidas. Haz el sonido primero, anda un poco en cuanto el perro mire en tu dirección, felicítalo, emite el sonido de nuevo y repite el proceso. Recuerda, debes premiar con comida el que vaya a tu lado, no el que se gire. El giro únicamente se felicita en este nivel.
  4. Un vez que hemos conseguido que esté pendiente de nosotros y que tenemos una herramienta para lograr que gire, vamos a empezar a trabajar el que no tire de la correa. Vamos a empezar a andar y en cuanto notemos tensión en la correa, nos paramos. Si el perro no decide volver por sí mismo, hacemos el sonido que hemos estado practicando, esto hará que él se vuelva hacia nosotros consiguiendo que la correa se destense. En ese momento felicitamos al perro y damos otros pocos pasos. Es importante no premiar al perro porque vuelva a nuestro lado, si no porque vaya a nuestro lado.
  5. El último ejercicio se trata de esto último. Un vez que el perro va con la correa relajada y a nuestro lado, le premiamos. Tenemos que ser rápidos y estar atentos, ya que al principio lo más probable es que en cuanto le digamos “muy bien” vuelva a tirar de ella. De forma que cogemos el premio y se lo damos junto con el “muy bien” para evitar que vuelva a tirar. Este ejercicio se puede practicar inicialmente a la vuelta del paseo, cuando el perro va más tranquilo y estos momentos duran más.

Problemas más frecuentes que pueden ocurrir:

  •  ¿El perro toma el premio y se va corriendo? Debes premiarle porque vaya contigo, no porque vuelva. La recompensa por destensar la correa es la continuidad del paseo.
  • ¿El perro rechaza los premios? Cuidado! Puede que el ejercicio sea demasiado estresante. Relájate y pásatelo bien, que de eso se trata. Cambia el premio o el entorno.
  • ¿Muerde la correa? Otro signo de estrés. Por ahora se acabó el ejercicio. Toca un poco de relax.
  • Si el perro parece que no te oye cuando haces el sonido, espera!. Mantente firme y relajado. Dale un poco de tiempo para que termine de investigar lo que estaba haciendo y prueba de nuevo.
  • Se proactivo! No esperes a que tu perro se abalance sobre otro perro para usar el sonido. Hazlo antes de que se dé cuenta siquiera de que hay otro perro por ahí.
  • ¿Va muy bien al principio pero luego vuelve a tirar? En este caso quizá estamos pidiendo demasiado, demasiado pronto. Es como cuando empezamos a hacer deporte, hay que ir ganando fondo. En su caso puede pasar igual. Empieza con sesiones de 10 minutos para luego ir alargándolas. Es mejor hacer varias sesiones al día muy cortitas que una muy larga de media hora.

Si a pesar de todo no consigues hacerte con él, puedes participar en nuestros talleres “No más tirones de correa” que seguro que te dan ese punto que te falta para conseguirlo 😉

Ánimo, que el paseo perfecto está a tu alcance, ¿A qué esperas para practicarlo?